"Memorias no autorizadas del pintor Pedro Friedeberg relatadas a José Cervantes"

martes, 3 de enero de 2012
MÉXICO, D.F. (apro).- Este libro que ponen a circular en coedición Conaculta, Trilce Ediciones y la Universidad Autónoma de Nuevo León, en realidad se llama De vacaciones por la vida, pero tiene un subtítulo que es el que anuncia su temática: Se trata de Memorias no autorizadas del pintor Pedro Friedeberg relatadas a José Cervantes. Encuadernado en pasta dura, con 431 páginas, viene profusamente ilustrado con dibujos del artista a la manera de viñetas, y en su parte central en papel couché reproduce fotografías de Friedeberg y algunos de sus cuadros. También muestra a doble página, en los forros, sus famosas sillas en forma de mano que tanto dieron de qué hablar en los setenta, cuando el surgimiento de los independientes contra el nacionalismo. La presentación es de René Solís y el prólogo de David Olguín. El volumen está dividido por historias de muy diversas temáticas. Son 105, que dan cuenta, por ejemplo, de sus viajes, de su amor por los libros, de su afición por la ópera y el cine, y desde luego su amplísima trayectoria artística, para culminar con “Los diez mandamientos de Pedro Friedeberg”, que son: 1) Jamás portarás cachucha de béisbol o pantalones de mezclilla. 2) Nunca leerás best-sellers o libros de autoayuda. 3) Nunca nadarás con los zapatos puestos. 4) Jamás viajarás en clase turista. 5) Nunca hagas caso de tus amigos, ni de tus enemigos y menos de tus parientes. Escucha exclusivamente a tus perros y a tus gatos y jamás leas los periódicos. 6) Nunca caerás en modas pasajeras como la meditación, el joguing, los alimentos orgánicos o la “cibernética” y nunca fumarás menos de una cajetilla diaria. 7) No cultivarás amigos filisteos o fariseos ni maniqueos, a no ser que sean muy solventes. 8) Siempre dejarás propinas gigantescas. 9) Nunca abrirás una lata de sardinas con un secador de pelo. 10) Siempre recordarás que la hipocresía y el egoísmo son las más útiles virtudes para llevar una vida de pureza y elevación mística. Hay títulos sugerentes, como “Algunos comentarios sobre el origen de mi escaso talento y mi humilde arte” o “Carta de Debussy a su cocinera”. Escribe René Solís: “Por momentos, el tono cáustico de estas memorias –y su desconcertante contenido– sorprenderá e irritará a algunos, pero debemos recordar que, en esencia, este libro único es una de las inimitables construcciones fantásticas creadas por el artista Pedro Friefeberg.”

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