"Los Descendientes": cuando lo políticamente correcto pende de un hilo

martes, 21 de febrero de 2012
MÉXICO, D.F. (apro).- Dirigida por Alexander Payne y estelarizada por George Clooney, Los descendientes es una conmovedora cinta, mitad drama, mitad comedia, que da cuenta del doloroso proceso que vive el abogado hawaiano Matt King (Clooney) y sus hijas Alexandra (Shailene Woodley) y Scottie (Amara Miller), cuando Elizabeth King, esposa y madre respectivamente, sufre un accidente a bordo de un bote. En un primer momento, el percance de Elizabeth inyecta en Matt un enorme interés por recuperar su matrimonio, el cual se encontraba muy desgastado. Sin embargo, poco a poco van surgiendo detalles de la condición, e incluso de la vida de Elizabeth, que harán que Matt cambie de planes. El estado de Elizabeth obliga a Matt a acercarse a sus hijas, cosa que no había hecho a causa de su trabajo, y posiblemente a otros factores; el caso es que Matt no sólo debe de reevaluar su relación marital, sino también su rol como padre. Cabe mencionar que Matt es descendiente de una reina hawaiana y de un prominente banquero, lo cual le dejó, tanto a él como a sus primos, una enorme fortuna; sin embargo, Matt ha decidido vivir de una manera más frugal (bueno, entre comillas, porque tampoco es que sea pobre) y de su trabajo como abogado. Por otro lado, la familia King, entiéndase la familia extensa, posee grandes tramos de tierra que le fueron concesionados por el gobierno, terrenos que valen muchos millones de dólares y que están a punto de vender, y es que la concesión termina en siete años, así que si no lo hacen ahora perderán la oportunidad de hacer negocio. Matt no le da mucha importancia a esa transacción económica, con todo y que su opinión es la de mayor peso entre sus primos. Al principio parece una historia más, posteriormente veremos que dicha situación es pieza clave en las decisiones y en la personalidad de Matt. Lo interesante de la cinta es que Matt queda atrapado entre sus sentimientos y entre el deber ser, una tensión brutal que se ve aminorada por los momentos de comedia, y por la rabia de su hija Alexandra que parece odia a su madre. Matt, como buen abogado, procura comportarse de la mejor manera posible, aun en las peores circunstancias, lleno de desconcierto y dolor, y esto es lo hermoso de la cinta: Payne expone a Matt a una tensión enorme para un tipo como él, y entonces uno se pregunta en medio de risas y tristeza: ¿en qué momento Matt perderá la cabeza? Excelente trabajo de Alexander Payne, al igual que la actuación de Clooney, quien está merecidamente nominado al Oscar.

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