Polanski y los prejuicios de dos familias acomodadas

miércoles, 25 de abril de 2012
MÉXICO, D.F. (apro).- Ganador de un Óscar como mejor director por El pianista, Roman Polanski reúne a Jodie Foster, John C. Reilly, Christoph Waltz y Kate Winslet en ¿Sabes quién viene? (Carnage), la adaptación cinematográfica de la famosa obra teatral Carnage, de la francesa Yasmina Reza. Una ácida y entretenida historia de dos familias enfrentadas después de que sus respectivos hijos se ven involucrados en una pelea infantil. El realizador saca a la luz las ridículas contradicciones y grotescos prejuicios de dos familias estadunidenses acomodadas. ¿Sabes quién viene? está en las cartelera cinematográfica mexicana desde el viernes 20 de abril. La distribuye Artecinema. Rodada en tiempo real, vemos cómo cuatro adultos se reúnen para resolver la disputa. Se enfrentan la pareja de Nancy y Alan Cowan contra la escritora liberal y activista, Penelope Longstreet, y su marido comerciante mayorista, Michael. La película muestra la hipocresía que se esconde detrás de la fachada burguesa de buenos modales. La obra de teatro obtuvo un gran éxito en París, Londres y Broadway luego de su estreno en 2006, y ganó varios galardones en los premios Olivier y Tony de teatro. Después de ver la pieza teatral, Polanski supo que se podía convertir en una película y trabajó con Reza para adaptar la obra al cine. El texto teatral estaba originalmente ambientado en París, pero se ubicó a la locación de Brooklyn una vez que se presentó en Broadway hacia 2009. Polanski, sin embargo, decidió ambientar la historia en Nueva York. No obstante, el realizador quiso ser fiel al tiempo real. Tal y como estaba establecido el ritmo dramático en la obra original, creando así una cinta de 79 minutos donde la acción se desarrolla sin interrupciones y en un único decorado. “Es un reto hacer una película en tiempo real, sin una sola elipsis. Con un guión tan dinámico e ingenioso, el público de todo el mundo se identificará con estos personajes”, expresó Polanski. Winslet describe a su personaje, la inversora de bolsa Nancy Cowan, “como una madre trabajadora y extremadamente ocupada, que se siente constantemente desesperada y culpable por no estar lo suficiente con su hijo, y, sin embargo, tiene opiniones muy directas sobre la maternidad y la educación de los hijos; hechos que obviamente se contradicen. Aunque quiere a su hijo, hay ciertas circunstancias de las que no sabe realmente de lo que habla”. El éxito de la obra reside, a decir de Winslet, en cómo temas universales se tratan con sentido del humor: “Trata dos temas tan complejos como la educación de los hijos y la rutina del matrimonio. Yasmina ha transformado el texto, convirtiéndolo en una comedia enriquecedora y didáctica para todo el mundo. Logra que seamos capaces de reírnos de nosotros mismos y de la torpe condición humana, ya que muestra experiencias que todos hemos vivido alguna vez, sin importar el idioma en el que se hable o de la procedencia de sus personajes o sus circunstancias personales”. La actriz quedó cautivada por la naturaleza del texto y las múltiples lecturas del mismo: “Lo fascinante es que empieza siendo una cosa y de repente se convierte en algo completamente distinto. Me encanta eso de la historia, que es muy real y a la vez impredecible. Crees que estás viendo un tipo de película y de pronto se transforma súbitamente en algo muy diferente". Para Jodie Foster, que interpreta a la emprendedora activista Penelope Longstreet, fueron las ideas tratadas en la historia lo que más le atrajo: “Aunque es satírica y extravagante en algunos aspectos, la relación entre los personajes tiene una base psicológica que es real, como la psicología familiar; el tapiz de la vida de las personas que es lo que me parece más fascinante. La forma en que ellos interactúan, la forma en que se sacan de quicio, cómo se lanzan puñaladas, y no sólo en esta generación, sino también en las siguientes. Nuestras ideas sobre la moral ya establecida cuando en realidad todos somos muy primitivos. Todos llevamos un monstruo dentro y si asumiéramos esa responsabilidad, probablemente nos iría mucho mejor.” Forter opina que el tópico de la moral es interesante: “Cuatro personas están tratando de averiguar qué es lo correcto y si lo correcto es en realidad lo moralmente aceptado. A medida que pasa el tiempo, van sacando su verdadero yo, volviéndose más y más monstruosos, haciendo surgir un tono cómico. Todos ellos son gente agradable, adultos y con buena educación, pertenecientes a familias de clase media-alta que viven en zonas burguesas. Todo hace pensar que va a ir muy bien, cuando de repente todo empieza a ir fatal.” La actriz ha confesado que Penelope “me venía como anillo al dedo”: “Ella es tremendamente educada y se toma las cosas con muchísima seriedad. Empieza revelando su propia personalidad, pero según avanza la historia, se va convirtiendo en una caricatura de sí misma. Las relaciones entre estos personajes tienen lecturas distintas. Los problemas de su matrimonio salen a flote en plena negociación. Ella es una mujer intensa, que trabaja en una librería, y también está escribiendo un libro sobre el sufrimiento en África, sin poder sacarse de la cabeza este tema. Le horroriza el matrimonio de Nancy y Alan, a los que no les preocupa en absoluto la situación mundial. Mi marido es un buen tipo pero mi intensidad le pone de punta los nervios y se refugia en su whisky favorito.” Un lenguaje muy pensado Winslet también se sintió atraída de inmediato cuando vio la oportunidad de sumergirse en un lenguaje de tal riqueza: “Escuchamos a los personajes usar un lenguaje muy agresivo, es decir, como arma o forma de expresar las propias emociones o la percepción de lo que alguien está pensando. Y ninguno de ellos asumirá jamás la responsabilidad de sus propias palabras. Esa es una de las razones por la cual la historia se desarrolla así. Nadie asume la responsabilidad de las cosas que dice.” John C Reilly hace el papel de Michael Longstreet, un vendedor de artículos para el hogar con grandes ambiciones de elevar su estatus social. “Así que Michael muestra su mejor actitud ante el encuentro con Nancy y Alan, pero finalmente no puede aguantar más y explota”, señala el actor. Le resultó muy refrescante interpretar este personaje: “Cada uno de los personajes se quitará la máscara en un momento diferente de la historia. Lo que es genial en la escritura de Yasmina es que justo cuando piensas que la historia va a terminar, alguien dice: ‘No, yo no me voy; quiero decir esto o lo otro...’, y eso es lo que mantiene esta vorágine activa, hasta que finalmente explota. Es un retrato bastante devastador sobre cómo se educa y cría a los hijos en Estados Unidos.” Reilly califica esta sátira: “Es un escenario perfecto para la comedia, ya que juntar a unos personajes en una situación difícil y hacer que se comporten educadamente es, sin duda, una de las mejores recetas de la comedia.” Polanski organizó sesiones intensan de ensayos durante dos semanas, para que los actores se familiarizaran y para investigar el tono de la película; un tono que se mueve entre la sátira, la comedia y el drama. Winslet explica: “Siempre me ha gustado ensayar. Es realmente un lujo tener esta oportunidad. Pero no creo que ninguno de nosotros habría pensado que Roman nos iba a hacer aprender el guión, de principio a fin, como una obra de teatro. Me emocionó realmente cómo organizó la puesta en escena, porque cuando llegamos al set todos sabíamos exactamente cuáles eran nuestras posiciones. Fue muy útil para nosotros y para Roman, ya que pudo estructurar muy bien la forma en la que iba a rodar. Los ensayos sirvieron igualmente como una experiencia de unión entre todos nosotros. Ha sido muy divertido enfrentarse a un reto de este tipo y trabajar con actores tan profesionales y brillantes, y sentir el deseo de estar a la altura de su capacidad interpretativa y talento. Ha sido realmente maravilloso.” Según Reilly, “los ensayos permitieron encontrar el ritmo y la forma en que deben interactuar los personajes en un espacio cerrado, Roman estaba traduciendo del francés original, así que nos decía como se decía tal frase en francés y luego nos hacía sugerencias sobre cómo hacer para que el tono fuera auténticamente americano, y el hecho de que no hubiera ningún tipo de ego, facilitó poder tener una comunicación franca”. Christoph Waltz coincide en que "los ensayos han sido indispensables en este proyecto, no era sólo para conocernos mejor sino también para permitirnos experimentar, probar esto y aquello, desechar las cosas que no servían. En un rodaje normal, nunca se tiene el lujo de tener tiempo”. Polanski, director conocido por su brillantez visual, reunió a un destacado equipo de colaboradores, especialmente creativos detrás de la cámara, incluidos el director de fotografía Pawel Edelman, el director de arte y ganador de un Óscar, Dean Tavoularis, y la diseñadora de vestuario y también ganadora de una estatuilla, Milena Canonero. Casi tan importante como los cuatro personajes fue el set. Construido en los estudios de sonido de Bry sur Marne en las afueras de París (Polanski aún no puede entrar a Estados Unidos por un acusación de abuso sexual), el set fue creado por el director artístico Dean Tavoularis, conocido por sus colaboraciones con Francis Ford Coppola en algunas de las películas más impactantes visualmente de los últimos cuarenta años, incluyendo la trilogía de The goodfather, The conversation y Apocalypse now. Tavoularis diseñó un decorado para que el set fuera lo más auténtico posible. Se podía ir de una habitación a otra, o mirar desde la puerta el fondo del pasillo, como en un apartamento de verdad. Para llegar al baño había que pasar por el dormitorio obligatoriamente, provocando, por ejemplo, un escalofrío en la escena en la que Penelope ayuda a Alan a quitarse los pantalones mojados, ya que tienen que regresar al salón pasando junto a la cama. Este artista, quien trabajó con Polanski en The ninth gate, nunca había diseñado una película de este tipo, en una sola habitación, con cuatro personajes únicamente: “Intenté que todo fuese lo más real posible. A mí siempre me preocupan los detalles del decorado, porque nunca sabes exactamente cuánto quiere mostrar el director, lo que se va a ver o no del interior de un armario o de un cajón. Trajimos comida y objetos de Nueva York, de Brooklyn, concretamente, para que el apartamento fuese lo más auténtico posible. Estaba seguro de que algunas cosas no se verían por el objetivo, pero aún así, planteé el decorado de acuerdo a las necesidades de los actores. Detalles así son de vital importancia si se trabaja en un único set durante todo el rodaje.”.

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