Comparaciones odiosas

jueves, 2 de enero de 2014
MÉXICO, D.F. (apro).- Dice la sabiduría popular que las comparaciones son odiosas, pero mientras el gobierno de Enrique Peña Nieto mandó desalojar el Zócalo de la Ciudad de México para celebrar con fastuosidad el 203 aniversario del inicio de la guerra de Independencia, con discreción, en actos de académicos, se conmemoró el bicentenario del Congreso de Chilpancingo y la promulgación de los Sentimientos de la Nación, en los cuales José María Morelos y Pavón dejó plasmado su ideario político y social. El documento fue reimpreso en forma facsimilar en una sobria pero bella edición por el librero y editor Miguel Ángel Porrúa, en el marco del bicentenario y del Homenaje al Bibliófilo que se le rindió en la pasada Feria Internacional del Libro de Guadalajara con la participación de José María Murià y Vicente Quirarte. Su figura también fue evocada el pasado 22 de diciembre al conmemorarse el 198 aniversario de su ejecución, por Miguel Ángel Osorio Chong, secretario de Gobernación, quien comparó a Peña Nieto con el prócer al tratar de justificar las reformas aprobadas recientemente. Consideró que como Morelos, Peña “se atrevió a romper las inercias que tuvieron al país en el estancamiento y la parálisis, y asumió el reto de la transformación”, consignaron los medios. Hasta el PAN, que acompañó al PRI en la aprobación de estas polémicas reformas, entre ellas la energética –que significan un gran retroceso en opinión de diversos analistas políticos–, consideró como un exceso la comparación. El senador panista Javier Lozano dijo que fue un “despropósito” y retó: “Quiero ver una sola letra del presidente comparable con los Sentimientos de la Nación… Además Morelos estaba en una causa libertaria por la independencia nacional. (Peña Nieto) gobierna en un sistema consolidado de instituciones”. Omitió mencionar el senador que sin su partido no se habrían logrado esas reformas en las cuales de ningún modo se encontrarán ni las palabras ni el espíritu que alentó a Morelos. En efecto, mientras el discurso del secretario de Gobernación fue amenazante al declarar que el gobierno “seguirá abierto a escuchar” pero que “nadie se confunda”, pues “tolerancia es gobierno… (pero) también tiene límites y tolerancia es firmeza”, Morelos encabezaba un gobierno en rebeldía y no se amedrentó ante la intolerancia y persecución del gobierno instituido. Fue hecho preso y fusilado por la defensa de su causa. En 23 puntos resumió sus propuestas el insurgente. Pero vale la pena citar aquellas que se contraponen con las reformas, según los críticos: “Que la América es libre independiente de España y de toda otra Nación, Gobierno o Monarquía…”, cuando justo al abrir la inversión extranjera en materia energética creará una mayor dependencia de países como España y Estados Unidos. Se puede referir también que Morelos pidió que los empleos fueran sólo para los americanos y no se admitieran extranjeros a menos que fuesen “artesanos capaces de instruir” y además “libres de toda sospecha”. “Que la Soberanía dimana inmediatamente del Pueblo, el que sólo quiere depositarla en el Supremo Congreso Nacional Americano, compuesto de representantes de las provincias de números”, siendo que se rechazó la consulta popular y quienes se han manifestado en favor de ella han señalado que no se sienten ya representados por senadores, diputados y políticos en general. Muy lejos se está todavía de que haya en México “una plena realidad republicana” como se jactó Osorio Chong en su discurso. “Que como la buena ley es superior a todo hombre, que las que dicte nuestro Congreso deben ser tales, que obliguen a constancia y patriotismo, moderen la opulencia y la indigencia, y de tal suerte se aumente el jornal del pobre, que mejore sus costumbre, alejando la ignorancia, la rapiña y el hurto.” Éste es el punto señalado por Morelos que más en cara se les puede echar a los políticos que se asignan sueldos, prestaciones y dietas elevadas; aumentan el costo de los servicios en beneficio de unos cuantos; y mantienen prácticamente al mínimo los salarios de los trabajadores. La reforma educativa, por citar un ejemplo, se ha tachado de “reforma laboral” pues no ayudará a “alejar la ignorancia”, puesto que no atiende el ámbito propiamente educativo. Y para rematar “que se quite la infinidad de tributos, pechos e imposiciones que nos agobian, y se señale a cada individuo un cinco por ciento de semillas y demás efectos u otra carga igual, ligera, que no oprima tanto, como la Alcabala, el Estanco, el Tributo y otros; pues con esta ligera contribución, y la buena administración de los bienes confiscados al enemigo, podrá llevarse el peso de la guerra y honorarios de empleados.” Vale la pena una relectura completa del documento elaborado por Morelos y leído ante el Congreso de Chilpancingo el 14 de septiembre de 1813 disponible en la red (www.inehrm.gob.mx/pdf/sentimientos.pdf?). Los lectores verán, como lo dice el propio Chong, que Morelos imaginó “un gobierno que no le tocaría ver”, y no se lo harían ver las recientes reformas aunque estuviera viviendo en esta época.  

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