Colombia rinde homenaje de Estado a García Márquez

martes, 22 de abril de 2014
BOGOTÁ (apro).- El gobierno colombiano rindió este martes un emotivo homenaje al fallecido Premio Nobel de Literatura, Gabriel García Márquez, su hijo más ilustre, en una ceremonia que congregó en la Catedral Primada de Bogotá a representantes de los tres poderes del Estado, líderes políticos del país, periodistas y personalidades del mundo cultural y la jerarquía católica. Fue un acto solemne y protocolario en el que la Orquesta Sinfónica Nacional interpretó el “Réquiem en re menor” de Wolfgang Amadeus Mozart  –escrito para una misa fúnebre–, mientras que el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, definió al escritor como “el más grande exponente no sólo de las letras, sino del alma colombiana”. La liturgia católica también estuvo presente en el homenaje a García Márquez en ese templo de estilo colonial ubicado frente a la central Plaza de Bolívar de la capital colombiana. Los asistentes escucharon la lectura de un pasaje bíblico y la mayoría rezó el Padre Nuestro bajo la conducción del cardenal primado de Colombia, Rubén Salazar, quien enseguida pronunció un discurso en el que dio gracias a Dios “por la existencia, por la obra, por el legado de este máximo maestro de las letras”, quien falleció el pasado jueves 17 en la ciudad de México. De acuerdo con Salazar, el Premio Nobel de Literatura abrió a Colombia “caminos de humanidad que nos permitirán alzarnos de la injusticia y de la violencia para juntos construir la paz”. Y es que la política interna tampoco estuvo ausente del tributo que rindió el país al colombiano más célebre de todos los tiempos.  El gobierno y la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) protagonizan un diálogo de paz en La Habana, Cuba, y el proceso enfrenta fuertes resistencias por la parte de los sectores más conservadores del país y de personajes como el expresidente Álvaro Uribe Vélez, quien a diferencia de los exmandatarios Belisario Betancur, César Gaviria y Ernesto Samper, no asistió a la ceremonia. Mientras en el interior de la Catedral la Orquesta Sinfónica  Nacional y el coro de la Sociedad Coral Santa Leticia interpretaban el “Réquiem  en re menor” de Mozart frente a las fuerzas vivas del país –incluidos el alto mando militar y policiaco, los presidentes de las máximas cortes de justicia y los líderes del Congreso–, en la Plaza de Bolívar se congregó en forma masiva gente del pueblo para seguir la ceremonia en dos pantallas gigantes instaladas en ese emblemático espacio, en cuyas inmediaciones se concentran las sedes de los tres poderes del Estado: Ejecutivo, Legislativo y Judicial. Aunque una fuerte lluvia amenazó con estropear el festejo popular, una buena parte de los concurrentes aguantaron estoicos la mojada y esperaron hasta que el temporal amainó. Algunos de los asistentes expresaron su  molestia por el hecho de que los restos de García Márquez permanezcan en México. “Gabo debería ser sepultado acá, en su país, o cuando menos la familia debería repartir las cenizas entre Colombia y México, salomónicamente”, dice Ricardo Mejía, un maestro jubilado que conoce a fondo la obra del Nobel y que decidió acudir a la Plaza de Bolívar para expresar su admiración por el escritor. Tributo El réquiem de Mozart se prolongó por espacio de 52 minutos, tras los cuales el presidente Santos –quien el lunes viajó a México para asistir al homenaje al autor de Cien años de soledad en el Palacio de Bellas Artes, en la capital de ese país, donde el Nobel residió durante 53 años– pronunció un discurso en el que aseguró que Colombia siente gratitud, cariño y admiración por el maestro García Márquez, a quien consideró “el colombiano que más ha llevado en alto el nombre de nuestro país”. El gobernante, quien tiene en su exmentor Uribe Vélez a su más enconado opositor, destacó la dimensión política del escritor, “un hombre comprometido con el destino de su país y de América Latina; de convicciones, preocupado por el logro de la paz. Él buscó la paz, trabajó por la paz y en su memoria no vamos a claudicar en esa tarea”. Sin lugar a dudas, ese fue el mensaje político de la jornada. Y fue pronunciado, además, ante una concurrencia eminentemente política entre la que se encontraban influyentes periodistas como Enrique Santos, exdirector de El Tiempo, hermano del presidente y facilitador del proceso de paz con las FARC; la columnista de la revista Semana, María Ximena Duzán, y el director de El Tiempo, Roberto Pombo,  quien acudió en compañía de su esposa Juanita Santos, prima de Enrique y del mandatario y hermana del exvicepresidente colombiano Francisco Santos. La Catedral Primada de Bogotá, que fue adornada con flores amarillas desde la entrada hasta el altar, fue en los hechos el escenario de un acontecimiento político y social en el que estuvieron presentes los primos y sobrinos de García Márquez radicados en Bogotá y el cuerpo diplomático en pleno. En representación del gobierno mexicano acudió el embajador en Bogotá, Arnulfo Valdivia, quien expresó su satisfacción por el homenaje que ayer rindió México a García Márquez en el Palacio de Bellas Artes, y apuntó que el fallecido Premio Nobel fue el vínculo cultural más célebre y contemporáneo entre México y Colombia. “La ceremonia de ayer  (el tributo a García Márquez en la ciudad de México) fue la constatación de que el gran escritor colombiano amaba de manera profunda a ambos países y que en los dos sembró afectos  profundos, por su talento y por su dimensión humana”, indicó Valdivia. Al director del Instituto Colombiano de Antropología e Historia, Fabián Sanabria, no le gustó nadita que al ilustre escritor oriundo de Aracataca se le haya rendido un homenaje en la Catedral, un recinto católico, y que además el cardenal Salazar se haya permitido dirigir un acto litúrgico en el que se leyó el evangelio y se rezó el Padre Nuestro “cuando Gabo era ateo. ¡Por Dios!”. “Si el pueblo entrara a bailar a la Catedral y se tomara esta vaina un conjunto vallenato, eso sí sería despedir a Gabo”, dice Sanabria a Apro. La ministra colombiana de Cultura, Mariana Garcés, aclara a este reportero que “nosotros, en Colombia, despedimos a nuestros ilustres desde acá, desde la Catedral. Esa es la razón por la cual se realizó aquí, y esto no fue una misa, esto fue una ceremonia litúrgica de altísimo nivel. Cuando usted tiene la eucaristía usted puede hablar de misa, si no, no”. El filósofo, abogado, politólogo y exembajador de Colombia en Francia, Fernando Cepeda Ulloa,  se declara impedido para determinar “si esta ceremonia es de lo más macondiano del mundo o si es exactamente al revés: lo más anti-macondiano del mundo. De cualquier forma salió muy bien”, dice. El director general de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI, promovida por García Márquez), Jaime Abello, señala que el Premio Nobel ha contado con grandes homenajes póstumos tanto en Colombia, su país natal, como en México, su país de residencia, y que ambos le demostraron su cariño, admiración y respeto. Reinaldo García, primo hermano del Premio Nobel, se fue satisfecho “porque Gabito ha sido homenajeado como su grandeza lo merece, tanto aquí como allá”. La ceremonia terminó con una soberbia interpretación a ritmo de cumbia de “La casa en aire” por parte de la Orquesta Sinfónica Nacional. La hermosa composición de Rafael Escalona, compadre de García Márquez, puso el tono festivo en la Catedral católica, mientras en la Plaza Bolívar un conjunto vallenato armaba la fiesta popular. Mañana seguirán los homenajes con una “Gabolectura” organizada por el Ministerio de Cultura en las mil 403 bibliotecas públicas del país, que consistirá en la lectura ininterrumpida en voz alta, a lo largo y ancho del país, de El coronel no tiene  quien le escriba, entre las nueve de la mañana y las tres de la tarde.  

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