Indispensable, una prensa independiente que rompa esquemas de control: Vargas Llosa

martes, 1 de marzo de 2016
MADRID (apro).- Al presentar ‘Cinco esquinas’ (Alfaguara), su nueva obra, el Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa arremetió contra el protagonismo del periodismo amarillista en nuestra época, donde –dijo– prevalece la “trivialización”. En un encuentro con la prensa en la Casa de América, en esta capital, el escritor destacó que su nuevo libro aborda una historia en la etapa final de la dictadura de Fujimori en Perú, donde se tejen el poder, la hipocresía y el erotismo, y refleja cómo ese régimen utilizó de manera eficaz a la prensa amarillista para atacar a sus adversarios. De acuerdo con el escritor peruano, el periodismo es necesario para la democracia y “una prensa independiente es la mejor opción”, porque es más difícil callarla. Consideró que en regímenes totalitarios y en gobiernos democráticos, en mayor o menor medida siempre se busca influir sobre la prensa, pero es por ello más indispensable que exista una prensa independiente que rompa esos esquemas de control. No obstante, consideró que el problema actual del periodismo surge del propio periodismo, que cae con frecuencia en el amarillismo, y es que existe la exigencia de un público cada vez más interesado por esos contenidos, que se suma a que los medios tradicionales enfrentan cada vez más una pérdida de lectores, disminución de anunciantes y de ingresos. “Hay algunos diarios, algunos que eran serios como The Times o Daily Telegraph que rebasaron la frontera y el protagonismo del amarillismo, muestra de que la diversión y entretenimiento es lo importante, la trivialización”. Al hablar sobre el antídoto para enfrentar este panorama, el autor de ‘La fiesta del Chivo’ opinó que “la responsabilidad de los periodistas es no mentir, sino defender la verdad” con el objetivo de “ennoblecer la profesión”. Recordó que por ser su profesión de origen, el periodismo, éste ha ocupado un lugar muy relevante en su carrera como escritor. Con la presentación de ‘Cinco esquinas’, que inicia con el erotismo de su relato de una relación homosexual entre dos mujeres de posición económica acomodada, que luego deriva en un thriller y en un mosaico del poder, destaca cómo aflora el cinismo y la hipocresía de los diferentes poderes y las personas en el Perú de los años 90, en plena dictadura de Alberto Fujimori. Es un retrato de los últimos meses del Perú bajo el mando de Fujimori y su hombre fuerte, Vladimiro Montesinos, el responsable del espionaje y de combatir mediante golpes en la prensa amarilla a los opositores del régimen. Recuerda la corrupción, el terrorismo de Sendero Luminoso y el resquebrajamiento de la democracia. Vargas Llosa confió a los periodistas un hecho hasta ahora desconocido: que el día más feliz de su vida como escritor, “más que cuando recibí la llamada del premio Nobel”, fue cuando le comunicaron la edición de su obra en la colección La Pléiade, de la editorial francesa Gallimard, con la publicación de dos volúmenes que incluyen ocho de sus más importantes obras. Vargas Llosa no rehuyó a la pregunta de haberse convertido en objetivo de la llamada “prensa rosa” a raíz de su relación sentimental con la socialité Isabel Preysler y aparecer ahora en la portada y páginas de la revista Hola. “A mí no me gusta estar ahí. Aparezco por razones de tipo personal. ¿Qué tendría que hacer para no aparecer? Si me da la receta la asumo”, dijo con humor al periodista que se lo preguntó. “Es muy incómodo tener a fotógrafos en tu casa, te coartan la libertad. Ya no puedo hacer las cosas cotidianas que hacía, como salir a caminar, ir al cine o a una cafetería. Me siguen. ¿Para qué? No se… Toman y toman fotos”. Incluso señaló que como fenómeno, Hola “es interesante y triste a la vez”, porque “mientras los periódicos descienden sus tiradas, Hola, solo en España, imprime un millón de ejemplares, sin contar las otras 17 ediciones que se publican en otros países”, lamentó. Y ligó con sus opiniones sobre la prensa amarilla: “Hay millones de personas que siguen ese tipo de material. Quieren la vida en rosa, ver a los ricos, la gente con fama… Quieren soñar, esa era una función de la literatura”. Por ello, opinó que eso es un “problema cultural serio de este tiempo, y hay que afrontarlo de manera más creativa”.

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