Vuelve a escena 'Sótanos”, el teatro incómodo de González Dávila

miércoles, 23 de octubre de 2019
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- La crítica a los desajustes sociales y los mecanismos de poder que se reproducen incluso en la marginalidad es uno de los aspectos que aborda la obra Sótanos, de Jesús González Dávila (1940-2000), que este jueves 24 se reestrena a las 20 horas en la Sala Novo del Teatro La Capilla, bajo la dirección de Isaac Pérez Calzada. Vía telefónica, el también actor, compositor, dramaturgo y académico cuenta a Apro que la puesta en escena forma parte de un ciclo-homenaje a González Dávila, pues en 2020 se cumplirán 20 años de su fallecimiento. Con este motivo, la compañía Arte Nuevo de México, de la que forma parte, inició desde hace ya dos años el montaje de varias de sus obras y la revisión de su trabajo dramático. En su opinión, aunque la mayor parte de su producción se desarrolló entre los años ochenta y noventa del siglo XX, el dramaturgo nacido en la Ciudad de México ya manejaba desde antes estructuras dramáticas innovadoras, poco vistas en el teatro mexicano, pues jugaba con tiempos peculiares, “lo que llamaríamos en el teatro multifocalidades”. Para el actor, quien intervino en las películas La hermandad y Paciente 27, de Alejandro G. Alegre, así como en la obra Dicen que me parezco a Santa Anna… ¡Y ni guitarra tengo!, escrita por él junto con Paola Izquierdo, González Dávila es representante de una generación cuyas obras se consideraron de “teatro costumbrista”, cuando en realidad “su evolución ya anunciaba un desarrollo de la dramaturgia mexicana”. Se le ha considerado también realista e hiperrealista, añade. La compañía que dirige ha decidido llevar a escena varias de sus obras porque tiene cercanía con su hijo Óscar González Hope, quien es músico y les concede las autorizaciones. ‘Sótanos’, describe, es una obra realizada en 1988, que tiene como personajes a dos asesinos a sueldo. “Están en un sótano esperando para cometer su siguiente crimen, pero empiezan a vivir situaciones inesperadas, fenómenos extraños, entonces se dan cuenta de que probablemente han caído en una especie de trampa”. Es una historia que puede acercarse al thriller, pero en realidad se trata de “un análisis de las estructuras sociales, de la descomposición social y de cómo muchas veces las clases marginadas se ven obligadas a vivir en esta clandestinidad, en esta ilegalidad, reproduciendo esquemas de opresión que también se viven en el exterior. González Dávila mete en este sótano, bajo la lupa, a las estructuras y los mecanismos de control social, vistos a través de estos asesinos a sueldo, venidos a menos, que terminan siendo una suerte de parias”. El director escénico considera que en González Dávila hay innegablemente una herencia de Samuel Becket, del teatro del absurdo y de ciertas obras de Harold Pinter, así como de corrientes existencialistas, y por ello su dramaturgia es una crítica a las estructuras sociales, incluyendo la familia. Y afirma que en ‘Sótanos’ hay además un manejo muy peculiar de la palabra, del sinsentido de la desestructuración del lenguaje”, lo que “a nivel dramático presenta un análisis interesante”. --¿Se puede establecer una relación con la violencia actual? ¿Es vigente por ello? --Sí, en el sentido de que justamente lo que vemos ahí son personas traicionadas por el sistema, que no tienen acceso a nada, y que de pronto se encuentran en la ilegalidad como una manera de subsistencia. Es un sistema que los ha condenado al fracaso, los ha sacado de la jugada. Es esta clase media, esta clase baja, traicionada por el paternalismo en el que los gobiernos se han desarrollado en este país, y obviamente dejan a estos marginados en el terreno de la ilegalidad, los obligan a vivir en el borde y ellos no tienen más recurso que asumir ese lugar, pero lo hacen reproduciendo los mismos sistemas de opresión. “Lo vimos en estos días: las organizaciones delictivas también tienen las mismas estructuras, con cabezas, figuras de poder, ya no de autoridad, sino de poder. Se reproducen esos esquemas. No quiero decir con esto que se justifique, sino que este sistema los ha orillado a reproducirlos, pero desde la ilegalidad, por eso nos sorprende tanto cuando vemos el poderío de estos brazos armados. Para algunos de nosotros son invisibles, pero cuando los vemos decimos: ‘híjole, tienen una capacidad de organización no vista’, pero es la misma, una estructura muy parecida.” Agrega que eso se puede analizar a través de la obra de González Dávila, quien con su visión particular fue siempre un dramaturgo incómodo y puso el dedo en la llaga de los desajustes sociales y los mecanismos de poder. Se puede ver cómo “esos mecanismos siguen figurando, son como un virus que también se pasa a estas personas que han quedado relegadas”. Sótanos se reestrena este jueves 24 en La Capilla (Madrid 13, Coyoacán), luego de haberse presentado en el Foro Contigo América. Estará ahí solamente hasta el 14 de noviembre, con funciones los jueves a las 20 horas. Pérez Calzada informa que para el aniversario luctuoso de González Dávila continuarán llevando a escena otras de sus obras.

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