Contraplano

"Su Casa": embrujados por el remordimiento

Un ejercicio fílmico de drama social envuelto en una buena historia de horror.
viernes, 6 de noviembre de 2020

MONTERREY, N.L. (apro).- Bol y Rial son una pareja de inmigrantes africanos que escapan de las atrocidades de la guerra. Como suele ocurrir, tienen que andar por una peligrosa travesía hasta llevar a un destino que los recibe amistosamente.

Llegan a un país desarrollado e intentan iniciar una nueva vida. Sin embargo, el pasado los persigue y los atormenta en formas tan oscuras que los hacen sospechar que son víctimas de un embrujo. O tal vez todo lo inventan y tienen la mente alterada por el reinicio y el estrés postraumático.

Su Casa (His House, 2020) es un interesante lanzamiento de Netflix que mezcla algunos géneros en un cocido que sabe muy bien. Es, sobre todo, un drama de refugiados, que comparten la pesada carga de su pasado, y tienen que batallar muchísimo para continuar su vida donde la habían dejado, pero en un entorno completamente nuevo que les es totalmente ajeno.

Y a los problemas que enfrenta la pareja, hay que añadirles una gran dosis de terror sobrenatural que se manifiesta en apariciones y espíritus, como un conjunto de supercherías que pudieron haber traído de la aldea al Primer Mundo, y que los persiguen como haciéndose presente en el nuevo destino las tradiciones del ocultismo que aprendieron allá.

En su debut, el director Remi Weekes se ve tremendamente influenciado por Jordan Peele, y la impecable ¡Huye! (Get Out, 2017), que refrescó el género del suspenso y el terror. En esta nueva propuesta, los elementos raciales están presentes, pero, como en toda cinta de casa embrujada, emerge una gran carga política.

Los refugiados tienen que pagar un precio terrible, a cambio de escapar de los horrores del genocidio, situaciones que son un presente continuo en el continente africano. La mansión que les asignada por la asistencia social los abruma y les mueve a ver presencias fantasmales.

De esta forma, la cinta se convierte en una larga metáfora de la culpa. No solamente se sienten mal porque pudieron sobrevivir a una travesía llena de riesgos mortales, si no que, además, comparten algunos secretos que los hacen sentirse miserables. Son una pareja que requiere urgentemente ayuda humanitaria, y parecen buenas personas, pero tal vez no han dicho toda la verdad sobre las situaciones por las que llegaron para conseguir asilo.

Claustrofóbica, por el encierro permanente al que se someten, y de producción pequeña, la cinta consigue aprovechar muy bien algunos efectos digitales para representar el estado alterado de sus mentes, tratando de ajustar cuentas con el pasado que quieren dejar atrás.

Confrontando sus peores terrores, descubrirán si las presencias en la oscuridad y los seres que suponen detrás de las paredes, realmente existen o son producto de su imaginación, alterada por eventos que les provocan una angustia permanente.

Es muy astuto el desenlace, que ajusta en su sitio todas las piezas del rompecabezas.

Su Casa es un buen ejercicio fílmico de un drama social, envuelto en una buena historia de horror.

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