Cine

"Malcolm y Marie"

Aunque será difícil competir con "Mank" o "Fragmentos de una mujer", "Malcolm y Marie" no puede excluirse de la lista de los Óscar.
sábado, 20 de febrero de 2021

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Primera producción de Hollywood en plena pandemia, Malcolm y Marie (EU, 2020) fue rodada bajo protocolos sanitarios adecuados a la crisis mundial: Los miembros del equipo permanecieron en cuarentena, nunca más de 12 en el set, pruebas cotidianas de riesgo de contagio, no hubo maquillistas, y la pareja de actores escogía su ropa. La villa aislada en Malibú, California, donde ocurre esa noche especial entre Malcolm (John David Washington) y Marie (Zendaya) funcionó a manera de laboratorio antiviral.

Por ese lado la cinta, escrita y dirigida por Sam Levinson, es inmune a la crítica.

Ciertamente los monólogos de Malcolm, un director que llega a casa junto con su novia después de celebrar la presentación de su película, arremeten contra la crítica de cine y los lugares comunes de corrección política en que ha caído (cuestión de género, raza y demás tabúes ahora insoslayables); el contraataque en reseñas y comentarios han ido desde absurdos, como el de criticar que los protagonistas de un director blanco sean negros, o que haya 12 años de diferencia entre Washington y Zendaya –la misma diferencia entre los personajes–, hasta descalificar guion, ritmo y desarrollo.

Pero de eso trata Malcolm y Marie, de un realizador de 36 años, centrado en sí mismo, vociferante, que no soporta que lo cuestionen y que protesta contra los lugares comunes incapaces de esquemas sociológicos; y el drama de pareja depende, justamente, de la diferencia de edades entre Malcolm y esa novia de 24 años sobre la que cree tener predominio total. Marie se va a encargar de poner todo de cabeza. 

Los ecos de ¿Quién le teme a Virginia Wolf? (1966) son constantes, fotografía en negro y blanco, con menos truculencia, claro, porque la pareja es joven; no hay otra pareja a la que exploten y utilicen para exhibirse, y en vez de un exorcismo, como lo hace George con Martha, lo que acomete Marie, por lo menos esa noche, es domar al león. La historia de Malcolm y Marie está por delante, la que muestra la obra de Edward Albee es la que arrastra una pareja madura.

Que este trabajo de un director joven y blanco sea pretencioso, no cabe duda: El lenguaje es exquisito, la fotografía del húngaro Marcell Rév (su colaborador en Euphoria) combina el estilo de Godard con el Milos Forman de la época checa, más la música de John Coltrane, entre otras, parecen demasiado; pero se trata de la obra de un joven realizador blanco que busca su lugar como artista en el mundo de Black lives­ matter y donde emplear una palabra equivocada puede costar una carrera.

Liberado del falso carisma impuesto por Tenet, el trabajo de actuación de John David Washington sorprende con su fuerza visceral, con la tensión de un colérico que intenta ser sofisticado y educado; la química con Zendaya, actriz entrenada desde la infancia, saca chispas y provoca una montaña rusa de emociones.

Aunque será difícil competir con Mank o Fragmentos de una mujer, Malcolm y Marie no puede excluirse de la lista de los Óscar. Netflix distribuye.

Artículo publicado el 14 de febrero en la edición 2311 de la revista Proceso, cuya edición digital puede adquirir en este enlace.

 

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