Cine

"El trabajo de mis sueños"

"El trabajo de mis sueños" es una historia de aprendizaje, la formación espiritual de una escritora en ciernes.
sábado, 5 de junio de 2021

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).–Johanna (Margaret Qualley) llega a Nueva York con el sueño de ser escritora; atrás quedó el campus universitario de Berkely y la soleada California, habrá que conseguir un empleo, de preferencia en el mundo editorial. En un golpe de suerte, comienza como asiste personal de Margaret (Sigourney Weaver), quien resulta ser la agente, ni más ni menos, que de J.D. Salinger, el huidizo autor de Catcher en in the Rye (El guardián entre el centeno).

El canadiense Philippe Falardeau (Monsieur Lazhar) adapta las memorias de Joanna Rakoff, Mi año con Salinger (2014), donde narra su experiencia en Harold Ober Associates a mediados de los noventa. "El trabajo de mis sueños" (My year with Salinger; EU, 2020), título que omite en español el nombre del mítico autor, pues alguien supuso, quizá con razón, que en México ya no se lee mucho este libro que obsesionó a varias generaciones de jóvenes lectores, y Salinger (1919-2010) no se ve muy cómodo con el internet.

Esta transición entre tecla y tecla y el automatismo de la red, entre una forma de escribir y publicar a punto de extinguirse, es justo el tema que aborda la cinta, un cambio de era; Margaret, forjada a la antigua, detesta las computadoras y exige que su asistente regrese a la máquina de escribir, le asigna la tarea de leer y destruir toda la correspondencia que lectores y admiradores de Salinger dirigen a la editorial; parecería pérdida de tiempo leer misiva tras misiva, pero el propósito es sorprender a algún psicópata con planes nefastos contra el autor.

El protocolo sonaría exagerado si no fuese porque el asesino de John Lennon, el viscoso Chapman, utilizó El guardián en el centeno como manifiesto de su credo; la consigna, entonces, era que nadie averiguara el domicilio del señor Salinger.

Parte de la tarea de Johanna, además, es contestar las cartas de los admiradores con un formato escrito por el propio Salinger, donde el autor advierte que no lee ni contesta las epístolas; y a manera de escapar de este callejón sin salida, el realizador hace un giro ficticio muy interesante, aunque no explorado suficientemente: Johanna se pone a contestar algunas de las cartas, la película anima la lectura con la imagen de fanáticos del escritor leyendo en voz alta sus comentarios, Falardeau compone un pequeño mosaico con estos solitarios personajes que necesitan identificarse con alguien importante y sentirse comprendidos.

Por la relación entre la dura jefa, Margaret, frente a la que todos tiemblan, y la joven talentosa que debe lidiar a esta dama de hierro, la cinta tiende a leerse como mera copia de Devil wears Prada (El diablo viste a la moda), no en el mundo de la moda, sino en el editorial; seguramente el director y su equipo cayeron en cuenta de que no podrían evitar la comparación y así lo asumen, pero "El trabajo de mis sueños" es una historia de aprendizaje, la formación espiritual de una escritora en ciernes.

Consciente del mito que representa J.D. Salinger, el director sólo lo representa a través de una voz en el teléfono o de una silueta sin rostro cuando visita a su editora.

Crítica publicada el 30 de mayo en la edición 2326 de la revista Proceso, cuya edición digital puede adquirir en este enlace.

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