Análisis deportivo: Los fracasos de Carrillo y Romano

jueves, 8 de diciembre de 2005
* "Los técnicos debemos tener siempre la maleta lista": Alberto Guerra México, D F, 7 de diciembre (apro)- De ese tamaño es el fracaso de sus equipos: Rubén Omar Romano y Mario Carrillo ya están arriba de la piedra de los sacrificios para sacar el apetito voraz de una turba enardecida por la decepción que causaron los equipos que ellos dirigen (o dirigían) A Romano no le sirve el haber ablandado el corazón de la muchedumbre tras su secuestro de 60 días, por parte de una banda novata en esos menesteres Las múltiples muestras de apoyo, las mantas de los jugadores en los estadios, los apoyos diversos, hoy forman parte de la anécdota Su realidad, como entrenador, es el fracaso Tenía con el Cruz Azul todas las posibilidades de llegar a lo máximo y se quedó en otra desilusión más para la causa A Mario Carrillo tampoco le sirven de nada los dos títulos logrados con el América (uno de liga y el otro el trofeo Campeón de Campeones) ni el apoyo incondicional de su amigo y maestro Manuel Lapuente, ni la protección del capo de los promotores, Carlos (Martínez) Hurtado Tenía el mundo a sus pies, con un equipo brillante de medio campo hacia el frente, con un portero notable, una defensa vulnerable y el plantel más caro del futbol mexicano Fracasó La eliminación contra los Tigres, después de tener una ventaja de 3-1, es una herida que tardará mucho tiempo en sanar en el orgullo de los americanistas Romano vive, aunque no lo quiera, el postrauma del secuestro Nadie que ha vivido una situación semejante se recupera emocionalmente como por obra y gracia de un milagro La reclusión, con todas sus implicaciones, causa un grave daño en la psicomotricidad de cualquier persona Romano no es un robot Seguramente requerirá ayuda profesional, porque pareciera estar viviendo en un sueño, en lugar de aterrizar a la realidad de su caso Y Carrillo, hospitalizado por un mal hasta ahora desconocido, tampoco se podrá reponer tan pronto de una enfermedad que es uno de los pecados capitales: la soberbia Él y su equipo bebieron el néctar de sentirse campeones antes de tiempo Los atrapó en sus redes la soberbia de creerse dueños de la copa antes de jugar los partidos En el futbol, ciertamente, cuando se producen fracasos tan sonoros, pagan justos y pecadores Tanto América como Cruz Azul aspiraban al título, para complacer no sólo a las cuantiosas inversiones de sus directivos, sino para satisfacer el apetito de éxito de sus aficionados Eran los dos grandes animadores de la liguilla y los acaparadores de millones de esperanzas creadas en el colectivo de sus aficionados Habrá jugadores que paguen por sus malas actuaciones en cuartos de final Unos pocos porque el reglamento sólo permite cuatro altas y bajas en estas fechas Los dirigentes no se pueden sancionar a sí mismos porque eso iría contra su naturaleza patronal Así que la mayor cuota de los fracasos la pagarán Carrillo y Romano Ese es el precio de su actividad Son los pararrayos para detener las iras de los aficionados Todos los entrenadores saben la ley no escrita del futbol: "Ganas, sigues; pierdes, te vas" Con estos dos casos volverá a comprobarse la eficacia de una vieja frase de sentido común en el futbol: "Los entrenadores son hijos de los resultados"

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