Bolivia: La lucha política toma curso institucional

lunes, 11 de julio de 2005
Valparaíso, Chile, 8 de julio (apro) - Las cosas andan como miel sobre hojuelas para el recientemente asumido presidente boliviano Eduardo Rodríguez Y es que, en menos de un mes de gestión, ha conseguido acuerdos sustanciales que abren la esperanza de que las estructurales confrontaciones étnicas, sociales y políticas existentes al interior del país, puedan ser resueltas por la vía constitucional, y no por las armas o en la lucha callejera, como en algún momento pareció que sucedería inevitablemente Y es que en los días pasados logró sacar adelante, con la aprobación del Parlamento, una completa agenda electoral, que incluye comicios presidenciales, parlamentarias, de prefectos (gobernadores), de delegados para una Asamblea Constituyente, además de un referéndum que decidirá respecto de las autonomías departamentales Este acuerdo constituye un magno logro político, si se considera las irreconciliables diferencias que evidenciaban hasta hace poco los actores políticos bolivianos, y se alcanzó satisfaciendo exigencias de todos los sectores del país, los que también debieron ceder para que éste fuera posible Rodríguez asumió el 9 de junio con el mandato constitucional de convocar en un plazo de seis meses a elecciones de presidente y vicepresidente, pero dada la crisis total que afectaba al país, y considerando que dos presidentes no habían podido concluir su periodo, decidió comprometerse a conseguir que los parlamentarios accedieran a acortar en más de un año su tarea, para de esta forma hacer posible una renovación total de los actores del sistema político Pero esta intención encontraba numerosos obstáculos Los sectores de izquierda agrupados en torno al Movimiento al Socialismo (MAS) de Evo Morales, se oponían a que estas elecciones fueran antes de su pretendida Asamblea Constituyente La brigada parlamentaria de Santa Cruz de la Sierra y algunos de sus aliados, sobre todo del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) y del Movimiento de la Izquierda Revolucionaria (MIR), buscaban por su parte que, en agosto, se realizarán las elecciones de prefectos (que hasta ahora son designados por el presidente) y el referéndum autonómico, no resultándoles prioritarias ni las elecciones parlamentarias ni menos la Asamblea Constituyente Sin embargo, un amplio arco de sectores e instituciones sociales de peso, como la Iglesia, los medios de comunicación y algunos sectores sociales aún movilizados, pujaban por asegurar la renovación del Congreso, y la puesta en marcha de una agenda nacional unitaria que considerara los intereses de todos los sectores, y que evitara nuevos y desgastadores conflictos, en la perspectiva de poner nuevamente al país en marcha Y esta posición mayoritaria, enarbolada por el presidente Rodriguez, fue la que finalmente se impuso haciéndose realidad en un completo cronograma eleccionario Este parte el 4 de diciembre con las presidenciales, parlamentarias y elecciones de prefectos, y continúa el 2 de julio del próximo año con los comicios de delegados para una Asamblea Constituyente y con la realización de un referéndum autonómico Ese 2 de julio será un día notable para Bolivia, puesto que se cumplirán las demandas más sentidas del Oriente y Occidente del país Los primeros, deseosos de encontrar mayores niveles de independencia para administrar los importantes recursos económicos provenientes de las grandes reservas hidrocarburíferas existentes en los departamentos orientales de Tarija y Pando; y los segundos, ansiosos de reconstruir el orden político, y también social y económico, vigentes hasta ahora en Bolivia, que los ha marginado del sistema institucional y de las riquezas que el país genera La Ley Especial que convoca a referéndum y a la Constituyente prevé la creación de un Consejo Preautonómico y Preconstituyente, que será reglamentado mediante decreto supremo Estos organismos definirán los temas que deberán incluirse en ambos procesos Este gran acuerdo al que hemos hecho alusión se selló en la tarde del lunes 4 de julio, luego de una prolongada reunión entre los presidentes de las cámaras de Diputados y Senadores, Mario Cossío y Hormando Vaca, respectivamente, con los jefes de bancada y de brigadas, encuentro al que asistieron autoridades del Poder Ejecutivo Los días previos a este acuerdo, la posibilidad de llamar a elecciones generales se había trabado en el análisis de la transformación del artículo 93 de la Constitución Política del Estado --la llave de la elección general?, lo que había provocado intranquilidad en la ciudadanía y en el gobierno, el que amenazó con llamar a elecciones sólo de presidente y vicepresidente, con lo que hubiera quedado una sensación de fracaso político, cuya responsabilidad hubiera recaído sobre el Parlamento El delegado presidencial para Asuntos Políticos, Jorge Lazarte, hizo una advertencia: "Los plazos se acortan y, si el Congreso se empantana nuevamente, el gobierno tomará las decisiones que tiene que tomar" Esta presión, y la mejor disposición política para llegar a acuerdos existentes hoy en el Congreso y en el país, hicieron ceder en sus pretensiones a casi todas las bancadas, las que aceptaron el cronograma y la agenda propuesta por el gobierno Con la consecución de este acuerdo, Rodríguez tiene prácticamente asegurado el éxito de su corta gestión, que concluye en enero próximo, puesto que su gran compromiso al asumir su actual investidura fue conducir al país a un proceso eleccionario transparente y pacífico, que hoy no tiene nubarrones que lo amenacen Subieron bandera Una vez aclarado el panorama, se dio partida a la disputas electorales que en el plano presidencial tiene tres favoritos: El expresidente Jorge Quiroga, al empresario Doria Medina y al presidente del MAS y líder campesino, Evo Morales Quiroga fue dirigente del casi desaparecido partido de derecha Acción Democrática Nacionalista (ADN), fundado por el exdictador Hugo Bánzer Pero se distanció de éste luego de suceder a Bánzer en el 2001, cuando éste dimitió a la Presidencia por un cáncer que le llevaría a la muerte el 2002 Su gran base de apoyo se encuentra en el Oriente boliviano Doria Medina es uno de los hombres más ricos de Bolivia Fue ministro de planificación y militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) Es dueño de la empresa de cemento más grande del país y también es socio de la cadena de comida rápida Burguer King A pesar de ser empresario ligado a la derecha, ha logrado captar un perfil de hombre de centro Morales ya fue candidato presidencial en la elección pasada (2002), en la que ocupó un sorpresivo segundo lugar En aquella ocasión, el Congreso debió decidir entre él y Gonzalo Sánchez de Losada, respecto de quién ocuparía la primera magistratura del país, optando finalmente por este último, que había sido el más votado Recientes encuestas ubican a los tres mencionados candidatos en torno a 18% de las intenciones de voto, aunque es posible estimar que Morales lleva la delantera, dado que los estudios de simpatía electoral son realizados en las urbes y no en los campos, donde éste tiene mayor apoyo Aún así, sus posibilidades de éxito están limitadas por el gran rechazo que su persona genera en Oriente y entre los sectores medios, lugares en que cerca de 60% de la población ha manifestado que nunca votaría por él Empate catastrófico El sociólogo y analista político, Alvaro García Linera, manifestó a Apro que, con toda seguridad, habrá una candidatura que represente a la derecha afincada en el Oriente del país, y otra de los sectores más de izquierda, que tienen en los indígenas y campesinos del Occidente su principal apoyo Cree posible que surja una tercera candidatura fuerte del centro, pero el principal candidato de este sector hubiera sido el recientemente depuesto Carlos Mesa que, por razones legales, se encuentra impedido de presentarse García cree que de aquí a fin de año, tanto Morales como Quiroga, si es que finalmente ellos terminan siendo los candidatos de sus respectivos sectores, "intentarán acercarse a su alteridad" Y explica esto al señalar que "las candidaturas de derecha necesitan construir un discurso de un corte más populista para acercarse al mundo campesino, que reclama un modelo (económico, social) distinto al que la derecha manejó durante los últimos 20 años Pero a la vez, la candidatura de izquierda necesita incorporar un proyecto que tenga un matiz de corte empresarial, para lograr apoyo y consenso en sectores urbanos Y el que pueda lograr mayor credibilidad en la ampliación de su discurso, seguramente será el que gane las elecciones de diciembre" García estima que una posible candidatura de centro podría venir de los alcaldes de las principales ciudades del país, que se están agrupando como frente electoral En este sentido, los más posibles candidatos podrían ser René Joaquino, alcalde de Potosí, y Juan del Granado, edil de La Paz García Linera estima en todo caso que es muy posible que el MAS alcance un acuerdo con los alcaldes, lo que lo acercaría grandemente a la Presidencia "En Bolivia estamos asistiendo a una fuerte lucha por el poder", afirma García, quien piensa que los sucesivos eventos electorales que enfrentará el país en el transcurso de los próximos doce meses, se pueden convertir en un mecanismo de distribución pactada del poder Pero señala que, en el caso de que la siguiente Legislatura pusiera una tranca y desoyera la convocatoria al Constituyente o al referéndum, "simplemente las elecciones habrán sido una postergación del conflicto, que volverá a renacer con la misma virulencia de este mayo, a partir del mismo mes del próximo año, que es el tiempo en que se abre siempre el ciclo de protesta social en Bolivia" García explica este último punto, al señalar que, en la actualidad, el movimiento campesino es el principal gestor de las protestas en el país, y éstas las hacen una vez terminadas las cosechas (abril), y antes de realizar las siembras (septiembre), dado que el resto del tiempo están muy ocupados en las faenas Y dice que este ciclo es seguido también en las ciudades, donde la población tiene fuertes raigambres indígenas y campesinas, por lo que se podría decir que Rodriguez, si pasa este agosto, tiene prácticamente asegurado un buen fin de mandato García estima que en estos momentos no hay ningún proyecto hegemónico en Bolivia: "Son ?protohegemonías? El proyecto empresarial tiene fuerza, tiene capacidad de movilización, pero no va lograr seducir a sectores indígenas y populares ¡Está claro! Pero a su vez estos sectores, con sus demandas legítimas, justas y con su fuerza de movilización, no van a poder seducir a sectores de clase media Incluso a sectores populares de la zona de Oriente, lo que da como resultado un empate catastrófico Entonces no hay un proyecto hegemónico que permita visualizar una salida rápida al problema boliviano O sea, ni los sectores de la economía tradicional pueden conquistar a los de la economía moderna, ni éstos pueden hacer lo mismo con los tradicionales" Ante esta realidad, García estima que la única solución es encontrar mecanismos de redistribución pactada del poder

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