Cuba: Las ondas que no llegan

miércoles, 24 de febrero de 2010

LA HABANA, 24 de febrero (apro).- Vecinos de la calle 42, en el municipio habanero de Playa, no soportan el volumen de una radio que emite un ruido ensordecedor y, de vez en vez, se logra escuchar algunas voces. Es el radio del viejo Pedro Espinosa, quien intenta afanosamente sintonizar por onda corta las trasmisiones de Radio Martí.
No es el único. En Regla (Jorge Martínez), en Vedado (Lourdes García) y en otros municipios de la isla, centenas de personas, la mayoría de edad avanzada, dedican unas buenas horas del día para intentar sintonizar por bandas de onda corta las transmisiones de Radio Martí, con sede Miami, Florida, financiada por el gobierno de Estados Unidos.
La mayoría de los intentos de Pedro, Jorge y Lourdes  no tienen éxito porque el gobierno de Cuba mantiene un bloqueo permanente a las señales de Radio y TV Martí, así como la Voz de América, producidos en territorio estadounidense.
“Me cuesta mucho lograr captar por unos minutos la señal de Radio Martí. De TV Martí ni soñarlo, nunca he logrado verlo en mi televisión”, responde Pedro Espinosa cuando se le pregunta el tiempo que le dedica a sintonizar su aparato con las transmisiones por onda corta de la radio dirigida a la isla.
Trabajadores del Ministerio de la Informática y las Comunicaciones de Cuba confirmaron a Apro que la isla mantiene una “telaraña” tecnológica “muy bien estructurada” que evita que la señal de Radio y TV Martí puedan ser escuchada y vista en la isla.
En el caso de Radio Martí su señal puede ser sintonizada por unos minutos, dependiendo de la hora y la banda.
El gobierno de Estados Unidos desconoce hasta el momento cifras exactas del número de cubanos que sintonizan Radio o TV Martí, proyectos que tenían, hasta el 2009, un presupuesto de 34 millones de dólares y después de tres décadas en el aire se han invertido 500 millones de dólares.
Ni el gobierno estadounidense ni la Oficina de Transmisiones a Cuba del gobierno de Estados Unidos --responsable de su administración y programación en Miami--, mucho menos las organizaciones opositoras al gobierno cubano en Miami, Madrid o la propia Habana, conocen con exactitud el número de receptores.
La única referencia que existe sobre la audiencia en el territorio cubano fue dada a conocer hace exactamente un año. A solicitud del Congreso de Estados Unidos, la Oficina de Fiscalización del Gobierno(GAO), el brazo investigador del Congreso, realizó una encuesta telefónica (entre marzo de 2008 y enero de 2009) entre unos mil 200 cubanos.
Los resultados de la encuesta fueron como una cajita de sorpresa para los Congresistas estadounidenses que lo solicitaron. Según la encuesta, menos del 1% de los mil 200 cubanos entrevistados por teléfono dijo que había escuchado alguna vez Radio Martí durante la semana anterior.
En contraste, el mismo informe asegura que casi la mitad de los cubanos recién llegados a Estados Unidos manifestó que había escuchado las transmisiones durante los últimos seis meses.
Los resultados negativos del informe fue la oportunidad esperada para el legislador William Delahunt, demócrata por Massachusetts, quien solicitó una audiencia sobre el tema para desaparecer los dos proyectos de comunicación creados para “informar” al pueblo cubano.
“¿Cómo sabemos que le sacamos provecho a la inversión? Lo reto a encontrar alguien que haya visto TV Martí. Es una estación de televisión sin audiencia'', subrayó el demócrata Delahunt en febrero de 2009, para meses después pedir poner fin a las transmisiones: "¿Para qué seguir financiando una operación con beneficios absolutamente nulos?”.

Menos presupuesto

La presión de Congresistas demócratas y republicanos, pero sobre todo los reportes del propio Congreso que señalan que las emisiones de Radio y TV Martí tienen una audiencia limitada, provocó que en el presente año fiscal la Oficina de Transmisiones a Cuba redujera su presupuesto en 2.4 millones de dólares.
Pero la crítica situación de los dos medios de comunicación anticastristas financiado por el gobierno estadounidense obligó a despedir a 20% de su plantilla, en un intento por evitar su desaparición del presupuesto federal.
A partir de enero de 2010, la Oficina de Transmisiones a Cuba del gobierno de Estados Unidos decidió que las trasmisiones de la Voz de América y Radio y TV Martí compartieran recursos para ahorrar gasto y bajar las críticas sobre su verdadero impacto entre los cubanos que radican en la isla.
A principios de febrero del presente año, las oficinas de TV y Radio Martí decidieron compartir sus producciones con La Voz de América sobre un programa de noticias y análisis, algo impensable hasta hace poco.
En un intento por demostrar ahorros en los gastos, la Oficina de Fiscalización del gobierno solicitó 2.4 millones de dólares menos para el presupuesto de los dos proyectos de comunicación dirigidos a la isla. Aunque en la realidad el dinero les llega a cuenta gotas.
Cambiaron formato –segmentos informativos más frecuentes pero más cortos– para reducir el número de personal y evitar más críticas sobre el abultado presupuesto que reciben y la poca audiencia en Cuba.
Eso no ha sido suficiente para silenciar a los congresistas que exigen el fin de Radio y TV Martí. El representante Jeff Flake dijo de forma burlona que los cambios realizados en los medios anticastristas se realizaron “porque tienen los días contados” con el proyecto cubano.
La situación del presupuesto para Radio y TV Martí se complicó aún más con la oposición de la disidencia interna en Cuba referente a que el gobierno de Estados Unidos continué financiando proyectos que en nada ayudan al trabajo de los opositores al gobierno de Raúl Castro.
Elizardo Sánchez, presidente de la opositora Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional, se opuso a mantener el financiamiento al proyecto de TV Martí, pues asegura que sería mejor reasignar los fondos hasta que se logre una transmisión efectiva.
Dirigentes de Asociaciones de Cubanos Residentes en el Exterior, entre ellos Max Lesnik, presidente de Alianza Martiana en Estados Unidos, y el coordinador nacional en Estados Unidos de la Brigada Antonio Maceo, Andrés Gómez, consideran necesario replantear el financiamiento de Radio y TV Martí, pues en “nada ayuda a la democracia” en la isla.
La reducción del presupuesto y la poca audiencia de Radio y TV Martí, así como las acusaciones de desvío de fondos de los programas “Cuba Democracy Assistance”, puede dejar fuera del presupuesto, y del aire, las transmisiones de dos de los principales proyectos anticastristas de comunicación.

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