Deja 307 detenidos segundo día de paro nacional en Chile

jueves, 25 de agosto de 2011
MÉXICO, D.F. (apro).- La marcha multitudinaria que cerró la segunda jornada del paro nacional en Chile culminó con enfrentamientos entre la policía y grupos de encapuchados, que levantaron barricadas en el centro de Santiago. La movilización, convocada por la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), fue respaldada por miles de estudiantes que reclaman reformas al sistema educativo, lo que incrementó la presión sobre el gobierno del presidente Sebastián Piñera. Las horas previas a la marcha, que inició con el tradicional cacerolazo, fueron marcadas por la violencia, en virtud de que se registraron saqueos, barricadas y enfrentamientos con carabineros en diversos barrios de los alrededores de Santiago. El saldo fue de seis carabineros heridos y 307 detenidos, según el subsecretario del Interior, Rodrigo Ubilla, quien indicó que el acto más grave de violencia se registró en el barrio de Brasil, donde un supermercado fue saqueado y una casilla policial consumida por el incendio que provocaron los grupos de encapuchados. Por segunda noche consecutiva, una delegación de la policía, ubicada en avenida Recoleta, fue atacada y un carro de asalto de Carabineros totalmente destruido. Decenas de estudiantes y trabajadores –600 mil, según los organizadores– participaron en la marcha que inició de forma pacífica. A las 10:00 horas locales, los contingentes partieron desde cuatro puntos de la capital: la Estación Mapocho, la Estación Central, Baquedano y el Parque Bustamante. Previo a la movilización, el vocero del gobierno, Andrés Chadwick, llamó a la CUT a respetar la decisión del gobierno municipal sobre el recorrido de la marcha, a fin de evitar más alteraciones en la ciudad. “El gobierno tiene una responsabilidad muy clara y la va a cumplir. Tenemos de testigo a todo el país de que si no se cumple ese trazado es por la intransigencia de quienes han convocado al paro, y más aún teniendo presente las situaciones de violencia de las últimas 24 horas”, advirtió el funcionario. Los incidentes, encabezados por un grupo de encapuchados repudiados por los propios manifestantes, se concentraron en las cercanías de la Plaza Los Héroes, a unos 400 metros del palacio presidencial de La Moneda, que se mantuvo custodiado por un amplio grupo de policías para evitar que los inconformes llegaran a la sede de gobierno. Los encapuchados destruyeron semáforos, levantaron barricadas y realizaron fogatas para neutralizar el gas. Algunos medios locales reportaron que los revoltosos sacaron basura de algunos contenedores y la incendiaron en algunas esquinas de la Alameda del Libertador Bernardo O’Higgins, principal arteria de Santiago. De acuerdo con la policía militarizada de Carabineros, la marcha congregó a aproximadamente 50 mil personas, algunas de los cuales enfrentaron a los encapuchados que generaron los destrozos, pero se retiraron luego de que la policía intervino con carros lanza-agua y gases lacrimógenos. Los manifestantes caminaron de forma pacífica y se concentraron en la Alameda Bernardo O´Higgins. Todo el trayecto fue tranquilo, amenizado con música y bailes. Sin embargo, el grupo de encapuchados convirtió la concentración en una batalla campal, cuando iniciaron con los destrozos e intentos de saqueo. Otro grupo de provocadores generó disturbios en las inmediaciones de la Universidad de Santiago, de donde salió una de las cuatro columnas de la marcha organizada por la CUT, cuyas actividades estaban autorizadas hasta las 14:00 horas. Estaba previsto que la marcha concluyera frente a la central sindical, ubicada a unos 200 metros del Palacio de la Moneda, pero el Ejecutivo no les dio la autorización. Además, el presidente de la CUT, Arturo Martínez, había propuesto montar un escenario en la esquina de la Alameda para culminar la manifestación y el paro nacional de 48 horas, pero finalmente no se logró. Al realizar un balance de la jornada, el líder de la CUT dijo a los miembros del gobierno chileno: “Ustedes en un año y medio perdieron la votación (conseguida) y tienen que ser más humildes y escuchar al pueblo, a ese pueblo que salió hoy. No sean arrogantes ni soberbios. “Esta jornada tiene una cuestión de fondo. Hemos dicho que no nos gusta el Chile que tenemos, que no compartimos el Chile que se ha venido construyendo (...) sin embargo tenemos la impresión que el gobierno todavía no escucha”, puntualizó Arturo Martínez.

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