La atrocidad

lunes, 8 de febrero de 2010

Para Jorge Volpi, escribir ficciones le permite interpretar los problemas de los hombres y en ocasiones sugerir posibles enmiendas. En su trilogía formada por las narraciones En busca de Klingsor, El fin de la locura y No será la tierra, realizó una reflexión sobre los totalitarismos y las respuestas culturales libertarias. Ahora en su novela Oscuro bosque oscuro (Ed. Almadía. Oaxaca, 2009. 147 pp.) aborda el tema de la truculencia.

La historia está inspirada en un hecho real que encontró Volpi cuando investigaba sobre los nazis para la mencionada trilogía, en la que un grupo de civiles fueron incorporados a la milicia y presionados para exterminar judíos en un pueblo de Polonia. La descripción inicia cuando todos los jóvenes se han ido al frente y sólo quedan los viejos. Por órdenes superiores, estos hombres, que se dedican a la artesanía, la carpintería, la sastrería o a la pequeña empresa, son reclutados y forman el batallón 303. Ahí reciben instrucción militar y luego se les asigna una primera misión. Así, son movilizados a una población de judíos y se les ordena concentrar en la plaza a todas las mujeres y niños. Luego se les manda asesinarlos en un bosque cercano. Al principio los reclutas actúan con reserva, pero el miedo provocado en la población cautiva los enardece y perpetran el crimen colectivo. A partir de ese baño de sangre realizarán otras tareas similares. El relato es alternado con varios cuentos infantiles, donde los niños son devorados por una bruja (Hansel y Gretel) o la niña es tragada por el lobo (Caperucita Roja) o la hijastra es despreciada por la madrastra (Cenicienta).

En Oscuro bosque oscuro Jorge Volpi profundiza sobre la truculencia. A los hombres en la sociedad se les enseña, tanto en la familia como en la escuela, que para algunos existe un deleite en hacer el mal. La enseñanza se da, entre otros, a través de los cuentos infantiles. En ellos aparecen personajes despiadados que realizan actos atroces y anulan a sus víctimas para presentar la maldad como algo natural e inevitable. Sin embargo, se omiten otros elementos que equilibrarían la tendencia, como la simpatía o la solidaridad, cuya intención es atemperar la perversión. La ausencia de estas contenciones hace que se privilegie a la vileza. Así, en circunstancias especiales, donde los otros son vistos como inferiores, animales, ignorantes, brutos, insignificantes…, los superiores se envanecen y actúan con desprecio o los aniquilan como cosas o seres despreciables.

Oscuro bosque oscuro está escrito en verso libre, lo que hace la lectura rápida y le permite al autor reiterar varios asuntos para marcar aspectos relevantes. También incorpora al lector con interrogaciones sobre lo descrito. En este aspecto, la narración falla porque no logra integrarlo debido a lo espaciado de las interpelaciones. Además, el carácter cortado de la sintaxis simplifica las anécdotas e impide un desarrollo más amplio que el propio drama exige. No obstante la obra se lee con intensidad e invita a otro tipo de consideraciones, tanto históricas como actuales. 

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