Políticas culturales, ¿letra muerta?

lunes, 13 de agosto de 2007
México, D F, 13 de agosto (apro)- Aunque buena parte de sus principios son letra muerta en los planes y programas de cultura del país, los diputados de la Comisión de Cultura de la LX Legislatura conmemoraron los 25 años de la llamada Declaración de México sobre Políticas Culturales, suscrita por 144 países como resultado de la conferencia mundial que sobre el tema se realizó aquí entre el 26 de julio y el 6 de agosto de 1982 Con la ausencia de funcionarios del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), así como del área de Asuntos Culturales de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), el diputado Emilio Ulloa, presidente de la Comisión de Cultura, recordó que la conferencia fue impulsada por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación la Ciencia y la Cultura (UNESCO) Y si bien consideró que México ha avanzado en políticas culturales que "protegen, estimulan y enriquecen la identidad y el patrimonio cultural", dijo también que el modelo económico neoliberal ha incidido no sólo en el crecimiento de la marginación y la pobreza, sino que "ha impactado en el abandono paulatino de las responsabilidades del Estado en la cultura, las artes, el deporte y la educación, entre otras actividades sustantivas del Estado" Realizada en el Salón Verde del Palacio Legislativo, el pasado lunes 6 de julio, la conmemoración se tornó más en una reflexión sobre el hecho de que aun cuando México tuvo en el pasado políticas culturales consideradas en su momento de avanzada, los últimos gobiernos han optado por un paulatino abandono o cambiado los lineamientos acorde con los conceptos de globalización, mercado y libre circulación de bienes y servicios En ese tenor, María Rojo, invitada por los diputados y presidenta a su vez de la Comisión de Cultura en el Senado de la República, llamó la atención sobre el hecho de que gracias a estos fenómenos se pueden ver y tener en México películas, libros y música de cualquier parte del mundo, y a su vez las producciones mexicanas pueden recibirse en cualquier otro país Sin embargo, el vertiginoso cambio en la reproducción masiva de obras de arte y del uso de nuevas tecnologías, aunado a dichos fenómenos, han transformado los públicos en "consumidores" Los bienes y servicios culturales han adquirido ahora un valor de "mercancías" Frente a ello, subrayó la senadora, los franceses desarrollaron el concepto de "excepción cultural", con el fin de defender su identidad frente a los modelos de vida que otras naciones pretenden imponer con el libre tránsito de mercancías: "En el fondo significa que se puede vender y comprar de todo, pero jamás el alma" Lo señalado por la senadora cobra mayor importancia si se recuerda que al negociar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) con Estados Unidos y Canadá, México --lejos de considerar la "excepción cultural"-- hizo entregas que han llegado a ser casi condenatorias de las industrias culturales mexicanas y hasta ignominiosas "Los peces grandes acaban por tragarse a los chicos" equiparó Rojo para referirse a que las "majors", o grandes corporaciones, han terminado por dominar los mercados encareciendo la cultura y eliminando aquello "que no les parece rentable o competitivo" Habló en concreto del caso de la industria cinematográfica nacional, que en los cincuenta fue próspera e incluso un modelo para América Latina, con un tiempo en pantalla de 50% frente a las películas extranjeras, garantizado por ley Hacia fines de los ochenta, como un "regalo del salinato" para obtener la firma del TLCAN, se aprobó que ese tiempo se fuera reduciendo paulatinamente hasta llegar a 10% La reacción de la comunidad intelectual y cinematográfica logró que en el Tratado se reservara para el cine mexicano un tiempo en pantalla de 30%, lo cual implicó una adición al artículo 19 de la Ley Federal de Cinematografía Se ha dicho insistentemente que otras industrias culturales como la editorial, la artesanal y la de la música, entre otras, han resentido también los efectos del libre comercio Por ello, principios como "la cultura procede de la comunidad entera y a ella debe regresar No puede ser privilegio de elites ni en cuanto a su producción ni en cuanto a sus beneficios La democracia cultural supone la más amplia participación del individuo y la sociedad en el proceso de creación de bienes culturales, en la toma de decisiones que conciernen a la vida cultural y en la difusión y disfrute de la misma", contenidos, entre otros, en la Declaración de México, pierden sentido frente a situaciones como la descrita por Rojo Son letra muerta Seguro, más que conmemorar los 25 años de la declaratoria de estos principios, los diputados tendrán que comprometerse en su revisión y hacer lo pertinente para acercarse más a su cumplimiento, involucrando en esa tarea a las instituciones del Ejecutivo

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