Instituto para la Transición propone régimen parlamentario en México

viernes, 4 de junio de 2010

MÉXICO, D.F., 4 de junio (apro).- En vísperas de los comicios estatales de este año, el Instituto de Estudios para la Transición Democrática (IEDT) plantea la adopción de un modelo de régimen parlamentario “con plena proporcionalidad”, y considera que no es el pluralismo, sino la falta de legitimidad del Estado el origen de la parálisis actual.

El extenso documento de análisis y propuestas, de 41 cuartillas, fue elaborado por José Woldenberg, exconsejero presidente del IFE, Ricardo Becerra, presidente del IEDT; Raúl Trejo Delabre, Rolando Cordera, Gustavo Gordillo, Luis Salazar, Adolfo Sánchez Rebolledo, Jorge Javier Romero, Sergio López Aylón, Rosa Elena Montes de Oca, Carolina Farías, Roberto Escudero, Javier Gil Castañeda y Gilberto Guevara Niebla, entre otros especialistas.

“Tenemos un Estado débil, carente de legitimidad básica no sólo por hacer efectivo el imperio de la legalidad, de la seguridad, de los derechos ciudadanos, sino incluso para recaudar y establecer impuestos.

“Es esto y no el pluralismo político lo que da cuenta del fracaso reiterado de todo intento de realizar una verdadera reforma fiscal, esa sí, reforma estructural que México necesita desde hace medio siglo. Y lo que explica igualmente la tentación populista –sea de izquierda o de derecha- de apelar a líderes providenciales, a salvadores de la patria o a mayorías ficticias, confundiendo legitimidad con popularidad y política democrática con populismo mediático”, advierten los especialistas.

En su propuesta denominada “Parlamentarismo Ahora”, los integrantes de este Instituto que se formó poco después de la crisis postelectoral de 1988, proponen el modelo de parlamentarismo con plena proporcionalidad que sustituya al actual régimen presidencial.

Las ventajas expuestas de este modelo serían las siguientes, según sus promotores:

“1. Las mayorías son previas al gobierno; ellas son las que conducen naturalmente al gobierno y no hay que construirlas mediante trucos institucionales.

“2. Fuerza la negociación y la naturaliza, la hace parte del paisaje, la normaliza en el Congreso y en el gobierno.

“3. No necesita desplazar o cancelar al pluralismo real; por el contrario, lo admite y lo incorpora en su propio funcionamiento.

“4. Evita la permanencia de un gobierno de ‘zombies’, es decir, los gobiernos que ya no tienen mayoría, que no tienen la pericia o la capacidad para seguir ocupando la dirección estatal y, por ello, son naturalmente desplazados.

“5. Despresuriza y normaliza el momento electoral, pues lo importante es la votación por partido (no por la persona) y es la negociación congresual (sic) la que resuelve el dilema de quién ocupará la primera cartera.

"6. Separa claramente la representación del Estado de la jefatura de gobierno”.

Los autores e integrantes del IEDT se explayan a favor de las bondades del régimen parlamentario porque “el gobierno es claramente el que controla la agenda legislativa y la oposición critica, debate, cuestiona, pero no tiene el control de la agenda”.

El documento no precisa si esta propuesta será planteada en el marco de la reforma política que está discutiéndose desde hace cuatro años en el Senado de la República, pero se plantea incidir en ella.

Reforma cultural y moral

En la última parte, el estudio-propuesta elaborado para ser discutido durante este fin de semana, plantea siete puntos para una “reforma cultural y moral”, entre las cuales destacan aprovechar, “intensa y extensamente” las opciones que ofrece la información digital; “destrabar e desarrollo de la educación básica, rubro en el que critican al SNTE por constituirse en un “obstáculo cotidiano y ostensible”; liberar el sistema educativo en su conjunto, no sólo la educación básica, de sus ataduras corporativas, ya que tiene la mayor importancia para el cambio cultural en México.

En materia de reforma a los medios de comunicación se pronuncian por “diversidad y calidad en los medios”, proponen crear por lo menos una nueva cadena televisiva no comercial; abrir y diversificar las opciones culturales; así como “un nuevo contexto para la deliberación”, y una “nueva cultura de la legalidad inspirada en los principios e ideales del constitucionalismo democrático”.

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