El INBA y la opacidad

martes, 22 de marzo de 2011

MÉXICO, DF., 22 de marzo (apro).- La adquisición de obras de arte por 100 millones de pesos, que operó el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) con el apoyo del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) y la Comisión de Cultura de la Cámara de Diputados (Proceso 1793), develó algunos procedimientos que tiene el instituto para gestionar la opacidad. Sustentada en la irresponsabilidad e incapacidad profesional de los funcionarios, la opacidad se fortalece tanto por la falta de políticas culturales sectoriales, como por la carencia de procesos de rendición de cuentas, evaluación de desempeño y asignación de sanciones.

En lo que respecta a la adquisición, los argumentos de petición de compra que presentaron la mayoría de los directores de los museos involucrados aportan las bases para la opacidad. Carentes de una política museística destinada a servir y satisfacer las necesidades de los diferentes segmentos de público, los directores plantearon solicitudes que oscilan entre la imprecisión y el absurdo. Octavio Fernández, director del Museo Nacional de la Estampa, eligió, entre otras épocas, estampas europeas de los siglos XV al XXI, estadunidences contemporáneas, japonesas de los siglos XV al XXI y latinoamericanas contemporáneas: ¿no habría sido necesario definir autores?; Carmen Gaitán, entonces directora del Museo Mural Diego Rivera, hizo una petición de “al menos” 12 piezas para que el museo contara con un acervo propio, ya que “sería un acierto que se pudiera montar en un futuro una exposición con obra ya propiedad de este recinto”: con base en que se refería a fotografías, ¿no sería más eficiente solicitarlas en préstamo a las instituciones especializadas adscritas al consejo?; y por último, Ruth Estévez, curadora del Carrillo Gil, solicitó, entre otras, cuatro obras particulares del peruano Gabriel Acevedo y una de Vargas Lugo: además de que este museo se caracteriza por mantener en bodegas la mayor parte de su acervo, ¿cuáles fueron los criterios para elegir a estos artistas? (Infomex, solicitud de información al INBA 1116100000811).

Muchas veces incompletas y contradictorias, las respuestas que da el INBA a través de Infomex comprueban la gestión de la opacidad. En lo que respecta a las adquisiciones de 2008, mientras en la solicitud de información  1116100013110 se reportan cuatro obras de Mathias Goeritz y una de Gunther Gerzso, en su informe de actividades 2010, Alejandra Peña, subdirectora general del Patrimonio Artístico Inmueble del INBA, informa sobre la adquisición de “54 obras para el Museo de Arte Moderno, de artistas tan relevantes como Mathias Goeritz y Gunther Gerzso” (solicitud de información 111610000911): ¿Cuál es el dato correcto?

Protegida debido a que en su plaza “no existe evaluación de desempeño –porque no pertenece al Servicio Profesional de Carrera– ni rendición de cuentas –porque en el INBA “no existe” este proceso “como tal” (Solicitud de información 111610000911), Alejandra Peña, titular de una Subdirección que se constituyó en 2010 –aún cuando operó desde 2009– para asumir las acciones del INBA en materia de conservación del patrimonio artístico nacional, difusión, catalogación y restauración de los bienes del Instituto (Solicitud 1116100016910), está exenta de El Programa Nacional de Rendición de Cuentas, Transparencia y Combate a la Corrupción 2008-2012, que presentó el presidente Felipe Calderón. 

Expertos en gestionar la opacidad, los funcionarios del INBA son un ejemplo eficaz de lo que debe ser una administración antidemocrática. Y ante este panorama, sólo queda una pregunta: ¿en qué le sirven a los ciudadanos los diputados que conforman la Comisión de Cultura de la Cámara Baja?

 

 

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