Subsecretario de la SRE tropieza al explicar contradicción de México con Honduras y Venezuela

martes, 9 de enero de 2018
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- El subsecretario para América Latina y el Caribe de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), Luis Alfonso de Alba Góngora, explicó hoy con dificultad la contradicción de la política regional del gobierno de Enrique Peña Nieto con los acontecimientos en Venezuela y Honduras el año pasado. Y es que, en un caso el gobierno mexicano asumió la bandera de los derechos democráticos y en el otro, ignoró las protestas y los señalamientos por fraude electoral. En el 2017, el gobierno de Enrique Peña Nieto jugó un papel central en la condena internacional contra las medidas autoritarias que emprendió el gobierno venezolano de Nicolás Maduro y, por otro lado, fue de los primeros en felicitar a Juan Orlando Hernández por su polémica reelección a la presidencia de Honduras. En ambos casos, Luis Almagro, secretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA), fue preponderante: un informe que publicó en julio pasado detonó la ola de repudio contra la política de Maduro y en diciembre pasado llamó a repetir el proceso electoral en Honduras “ante la imposibilidad de determinar un ganador”. Este martes, durante una breve conferencia de prensa, el subsecretario De Alba Góngora intentó, aunque con tropiezos, explicar la postura contradictoria del gobierno mexicano para ambos casos. Respecto a Honduras, afirmó que la Misión de Observación Electoral de la OEA “no calificó la elección de manera negativa”, pero reconoció que la misión “señaló una serie de deficiencias, modificaciones que son necesarias para perfeccionar el proceso electoral”. Insistió en que fue Luis Almagro y no la OEA como organismo, quien planteó una repetición de todo el proceso electoral. Sin embargo, el caso venezolano fue similar: la OEA como tal no se pronunció sobre la política de Maduro –gracias a su cabildeo con los países caribeños, la diplomacia venezolana frustró los intentos de aprobar una resolución en la materia–, sino el mismo Almagro. Sobre Venezuela, De Alba insinuó que las reformas constitucionales emprendidas por el gobierno bolivariano “no respetan los principios de la región”, e insistió: “hay estándares a los que nos hemos comprometido todos los países de la región y esos estándares mínimos los debemos de cumplir todos”. Inmediatamente después, añadió: “Si hay algunas deficiencias en los procesos electorales, ese es un asunto distinto, un asunto que sin duda hay que corregir y, en el caso hondureño, puedo asegurar que hay convicción de parte de todos los actores políticos en el país sobre la necesidad de esos cambios, de estos ajustes al sistema electoral”. El subsecretario aseveró que México, junto con los otros países que conforman el llamado Grupo de Lima, no aplicó sanciones contra el gobierno venezolano, sino “medidas de presión”, con el afán de que Maduro inicie una “negociación seria con la oposición (…) para llegar a un proceso electoral serio y creíble”. “En lo bilateral hemos mantenido una conversación muy estrecha con el gobierno (venezolano)”, señaló y explicó que el gobierno de Peña Nieto eligió no reconocer las decisiones tomadas por la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) “por la situación con la que fue electa”. Voces críticas en Venezuela, junto con los países del Grupo de Lima, afirman que la ANC es un órgano creado a modo por el gobierno de Maduro para sustituir a la Asamblea Nacional, controlada por los partidos de oposición. Además de Venezuela, De Alba presumió los “logros” que tuvo la diplomacia mexicana en 2017 respecto a América Latina y el Caribe. Entre ellos, se congratuló por los avances en la relación de México con los países del Triángulo Norte de Centroamérica -Honduras, Guatemala y El Salvador-, particularmente en temas de migración y de desarrollo. También recordó que en 2018 se celebrarán elecciones en seis países de la región y que el congreso del Partido Comunista de Cuba designará un nuevo gobierno para la isla. “Entre estos países está México, que invitó la OEA para conformar una misión de observación electoral”, indicó.