Tren Maya

Defensores denuncian violación de derechos humanos para terminar construcción del Tren Maya

La Asamblea de Defensores del Territorio Maya Múuch’ Xíinbal, recordó que desde hace dos años han denunciado “la forzosa implantación” en los territorios mayas de la península de Yucatán.
lunes, 1 de noviembre de 2021

MÉRIDA, Yuc. (apro).—La Asamblea de Defensores del Territorio Maya Múuch’ Xíinbal reprochó al secretario general de la Organización de Naciones Unidas (ONU), António Guterres, por la participación de sus organismos afiliados en el “lavado de imagen” del Tren Maya, megaproyecto “etnocida” del gobierno obradorista.  

En una carta abierta, la segunda, que con motivo del 77 Aniversario de la ONU le hizo llegar a Guterres a través de su buzón electrónico, Múuch’ Xíinbal denunció de nuevo las violaciones a los derechos humanos y a los acuerdos internacionales cometidas por el gobierno federal mexicano para consumar su magna obra.        

En su misiva, el organismo maya recordó que desde hace dos años han denunciado “la forzosa implantación” en los territorios mayas de la península de Yucatán “de un megaproyecto gubernamental destructivo” para la identidad de esas comunidades. 

También, “la ostentosa participación en ello de organismos afiliados” a la ONU “a pesar de los serios, graves y reiterados señalamientos de la misma ONU-DH (ONU Derechos Humanos), entre muchas otras”. 

Señalaron que en su carta anterior, enviada el 7 de octubre del año pasado, “aún sin respuesta”, le expresaron a Guterres la “exigencia de que la ONU haga claro su deslinde del mal llamado Tren Maya mediante un exhorto inequívoco al gobierno mexicano para detener la imposición del tren y reponer todo el procedimiento, empezando por la realización de una auténtica consulta indígena bajo los estándares internacionales vigentes desde hace más de tres décadas en la comunidad de las Naciones Unidas”. 

Acusaron, “con evidencia pública”, que el papel que asumieron en este megaproyecto varios organismos de la ONU “es incongruente, falto de ética y sin justificación moral, pues conociendo los hechos de transgresión, señalados públicamente por seis relatores especiales de ONU-DH, han profundizado su complicidad en el proyecto etnocida”.  

“Y usted, señor António Guterres, ha sido implicado en el proceso de lavado de imagen. Un triste pero ilustrativo ejemplo lo puede Usted ver en ‘El trabajo de la ONU en relación con el proyecto del Tren Maya’ (2020), folleto elaborado y publicado por la Oficina de las Naciones Unidas de Servicios para Proyectos (UNOPS) y firmado por “ONU-México”, señalaron. 

Añadieron que “en la página 17 lo ponen a Usted –nombre y fotografía de mirada benévola– para cerrar el argumento encubridor de la UNOPS y mostrar el máximo nivel de respaldo al mal llamado Tren Maya”. 

Y contrastaron: “El trabajo de la ONU-DH en relación con el proyecto del Tren Maya tiene como objetivo el respeto y protección de los derechos humanos en línea con los estándares y recomendaciones internacionales”, dice el folleto de 2020 hecho por la UNOPS.  

“Sin embargo, unos meses antes, el 19 de diciembre de 2019, ONU-México había publicado un comunicado oficial titulado “El proceso de consulta indígena sobre el Tren Maya no ha cumplido con todos los estándares internacionales de derechos humanos en la materia: ONU-DH”. 

Peor aun, destacaron que nueve meses después, el 21 de septiembre de 2020, seis relatores especiales de derechos humanos de la ONU enviaron un comunicado oficial al gobierno mexicano sobre observaciones y denuncias de procesos de atropello a los derechos del pueblo Maya, “empezando por la fallida ‘consulta indígena’ del año anterior”. 

Expusieron que dichos relatores “establecen claramente su ‘grave preocupación por los posibles impactos del llamado Proyecto de Desarrollo Tren Maya para las comunidades indígenas que podrían verse afectadas en sus derechos territoriales, su derecho a no ser desalojadas y su derecho a la salud, entre otros, en los estados de Chiapas, Tabasco, Campeche, Yucatán y Quintana Roo’”. 

Así mismo, expresaron su preocupación en torno a la “información que indica que el estudio de impacto ambiental haya sido inadecuado, conllevando riesgos de daños ambientales por las actividades del Proyecto de Desarrollo Tren Maya causados por la contaminación e impactos negativos a la biodiversidad y el agua.” 

Añadieron que dos meses más tarde, al hacerse pública la carta de los relatores especiales “(junto con la respuesta –esencialmente evasiva– del gobierno mexicano)”, varias organizaciones de la sociedad civil hicieron “un atento llamado al gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, para que acate las medidas solicitadas por los relatores de la ONU y, sobre todo, acate las recomendaciones y cumpla con sus obligaciones bajo convenios internacionales y estándares de derechos humanos allí señalados”.  

En ese contexto, Múuch’ Xíinbal resaltó la urgencia de que suspendan las obras de construcción del Tren Maya hasta que se realice “una evaluación de impacto ambiental y social integral e independiente”, que se obtenga el consentimiento de las estructuras representativas identificadas por las propias comunidades afectadas. 

Y también hasta que se cumpla estrictamente con todos los estándares internacionales en materia de derechos humanos y en el marco del Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), y con todas las garantías de derechos humanos. 

Dijeron que “en ese ambiente crítico de hace un año, moralmente acorralado, al gobierno mexicano le urgía enterrar la noticia de los relatores especiales y es cuando Usted aparece en escena, señor Secretario, con su nombre y su fotografía sonriente en el folleto de la UNOPS (vigente desde 2020), avalando las medias verdades sobre el proyecto etnocida”. 

También denunciaron que “el Programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos (ONU-Hábitat) tiene, obviamente cual proyecto estrella, una sección especial del Tren Maya en su sitio web, donde ofrece todas las pruebas, hasta en orden cronológico, de su complicidad en la violación de convenios internacionales contra la discriminación, el racismo y el etnocidio”. 

“En un ejercicio de amnesia y ceguera selectivas pretende dar por buena y superada la falsa ‘consulta indígena’ perpetrada hace menos de dos años”, reiteraron. 

Insistieron en que para la ‘consulta’ de 2019, el gobierno mexicano y sus promotores “sólo ofrecieron información esquemática y general, pero ningún estudio sobre los impactos culturales y socio-ambientales previstos” y en cuanto al “procedimiento culturalmente adecuado, lo que hubo fue la manipulación y la tergiversación discriminatorias y racistas del sentir de las comunidades mayas”. 

Cuestionaron que entonces, “¿cómo puede ser libre –mal informada y mal representada– una auténtica consulta indígena, señor Secretario?”.  

Añadieron que seis meses después de la “falsa consulta” el gobierno mexicano comenzó a proporcionar, “tarde, mal y a parcialidades”, la información sobre los impactos previstos.  

“A la luz de los hechos, señor Secretario, la consulta de 2019 tampoco fue hecha de buena fe. Y en el futuro tampoco podrá haber una consulta ‘previa’, pues los trabajos iniciaron hace meses”, resaltaron, y reiteraron: 

“Ni bien informada, ni culturalmente adecuada, ni libre, ni de buena fe, ni previa. La ‘consulta indígena’ de 2019 sobre el mal llamado Tren Maya, señor Secretario, no es genuina ni legítima. Es un fraude monumental para imponer a la fuerza un reordenamiento territorial en la región sureste de México, lo cual anuncia ONU-Hábitat con bombo y platillo en su página web”. 

En resumen, le señalan a Guterres que “estamos ante el hecho evidente de que el gobierno federal mexicano ha decidido violar abiertamente los máximos convenios internacionales contra la discriminación, el racismo y el etnocidio en el proyecto mal llamado Tren Maya, para lo cual ha contado con la muy activa complicidad de la UNOPS y el ONU-HABITAT, y otros organismos de la ONU, como la UNESCO y la OMT, en la que Usted, señor Secretario, ha sido involucrado de modo destacado”. 

Por ello, reiteraron su exigencia de que la ONU “deje de colaborar en el mal llamado Tren Maya y haga un exhorto claro e inequívoco al gobierno mexicano para que detenga los trabajos del tren y se reponga todo el procedimiento, empezando por la realización de una genuina consulta indígena bajo los estándares internacionales vigentes desde hace más de tres décadas en la comunidad de las Naciones Unidas”. 

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