Autoridades sabían del itinerario de mexicanos atacados en Egipto

domingo, 15 de noviembre de 2015
MÉXICO, DF (apro).- “Señor director de la Policía Turística, señalamos la llegada del grupo turístico de la empresa Windows of Egypt e informamos lo siguiente. Nombre del grupo: Windows of Egypt. Fecha de llegada: 11/09/2015. Fecha de salida: 25/09/2015. Nombre del chofer: Jassem Al Din Mohammed Ali. Número: 10 (sic). Nacionalidad: mexicanos. Nombre del guía: Nabil Mohammed Ali. Matriculación del vehículo: 857, Turismo de El Cairo”. El documento, redactado en árabe, fue recibido el pasado 7 de septiembre y consiste en un tablero en el que aparece el itinerario, etapa por etapa, que realizaría el grupo de turistas mexicanos durante su estancia de dos semanas en Egipto. De acuerdo con el itinerario, después de dos días en El Cairo --donde arribaría en la madrugada del viernes 11 de septiembre con el vuelo KLM 553--, el grupo arrancaría a temprana hora el domingo 13 rumbo a Bawity, una ciudad ubicada en el oasis de Baharyia. Dedicaría el lunes a conocer la región y sus monumentos, como primera etapa de la ruta de los oasis; y el grupo pasaría los tres días siguientes: en Dakhla, luego en Kharga, hasta llegar a Louxor el 17 de septiembre. De ahí, descendería al Nilo y realizaría paradas en los templos y vestigios arqueológicos que se encuentran a la orilla del río. El miércoles 23 de septiembre volaría de regreso hacia El Cairo, y conocería la pirámide de Sakara. Su último día en la capital egipcia la ocuparía a lo que cada uno quisiera –aparece como “día libre” —y saldría del país con el vuelo KLM 554 a las tres de la madrugada del viernes. El documento empezó a difundirse en las redes sociales el pasado lunes 14 de septiembre para evidenciar que las autoridades egipcias conocían el itinerario preciso del grupo, conformado por 14 mexicanos y ocho egipcios. El día anterior, mientras el grupo se dirigía hacia el oasis de Baharyia en cuatro vehículos 4x4, realizó una parada a las dos de la tarde en el Desierto Occidental. Estableció un pequeño campamento en el desierto, a poco más de un kilómetro de distancia de la carretera para almorzar, cuando un helicóptero Apache de las fuerzas de seguridad egipcias surgió y atacó. De acuerdo con Susana Calderón, una de los sobrevivientes del ataque, a la que entrevistó El Universal en su cama del hospital de Dar Al-Fouad, el “bombardeo” duró cerca de tres horas, y los turistas y sus guías sufrieron ataques “como cinco veces”. Dejó a ocho mexicanos y cuatro egipcios muertos, y otros diez heridos, seis mexicanos y cuatro egipcios. En un comunicado que publicó el 13 de septiembre, el Ministerio del Interior egipcio reconoció que “durante un operativo conjunto entre policía y ejército para perseguir elementos terroristas en el área de Wahat, en el Desierto Occidental, fuerzas dispararon por error sobre cuatro vehículos todoterreno que resultaron ser un convoy de turistas mexicanos que había entrado en una zona restringida”. “Doce personas fallecieron y diez mexicanos y egipcios fueron heridos y trasladados al hospital para su tratamiento”, informaron las autoridades, al añadir que “un equipo ha sido conformado para investigar las causas y circunstancias del incidente y las razones detrás de las cuales un convoy turístico entró en una zona restringida”. Horas después, el Ministerio del Turismo publicó otro comunicado afirmando que los guías de la agencia Windows of Egypt no contaban con el permiso para estar en la zona. Esto generó molestia en las organizaciones de turismo, pues los turoperadores de la región informan a las autoridades sobre sus recorridos y suelen cruzar retenes militares. En la propia página de Internet de Windows of Egypt aparece la oferta comercial de atravesar el desierto de Al Wahat. El 14 de septiembre, mientras surgía el permiso de la policía turística en las redes sociales, personal de la agencia confirmó a medios locales e independientes, entre ellos el portal de noticias Egyptian Chronicles, que contaba con todos los permisos requeridos y que un agente de la policía turística acompañaba a la caravana durante su visita. Susana Calderón confirmó la presencia del policía durante la entrevista. Lo anterior exhibiría la ausencia de coordinación entre las distintas agencias del gobierno y dañaría la imagen del ejército, en un periodo de militarización creciente del régimen –dirigido por el mariscal golpista Abdelfattah Al-Sisi--, que anunció en noviembre pasado un incremento del presupuesto militar en 9% anual hasta 2019. Preguntado al respecto por el New York Times el pasado lunes, el general Mohamed Samir deslindó la responsabilidad de las fuerzas armadas respecto del ataque aéreo, y afirmó que los asuntos relacionados con turistas recaían en la competencia del Ministerio del Interior. “Este incidente no tiene nada que ver con el ejército aun cuando el ejército y la policía llevaron a cabo el operativo juntos”, dijo a los reporteros, al añadir: “Así funciona el sistema en este país y usted no tiene derecho a cuestionarlo”. En la carta abierta que dirigió al pueblo mexicano el pasado 15 de septiembre, el canciller egipcio Sameh Shoukry se aferró en la defensa de las fuerzas armadas –“son los más cautos y cuidadosos cuando se trata de preservar la vida de otros”, escribió-- y denunció que algunas personas explotan el incidente para “alegar que los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley egipcia no cuentan con un estricto protocolo de acción y que actuaron de manera indiscriminada”. Se eleva el tono El pasado viernes, el gobierno mexicano repatrió a los seis heridos mexicanos y los trasladó de inmediato al Instituto Nacional de Rehabilitación para reponer su salud. Los cuerpos de los mexicanos fallecidos durante el ataque permanecieron en Egipto, y la cancillería agiliza los trámites para que su regreso ocurra lo más pronto posible. Con la repatriación de los heridos y de los cuerpos, la diplomacia mexicana cerró la “primera etapa” de la crisis, pero todavía queda pendiente que las autoridades egipcias cumplan con su compromiso de investigar los hechos. Desde el pasado lunes, Claudia Ruiz Massieu, titular de la SRE, como el presidente Enrique Peña Nieto multiplicaron los contactos con las autoridades de Egipto –el presidente Abdelfattah Al-Sisi y el canciller Sameh Shoukry-- y plantearon la necesidad de que Egipto realice una investigación exhaustiva y de fondo. Sin embargo, pese a los reiterados compromisos del gobierno egipcio, hasta la fecha no dio a conocer resultado alguno sobre una supuesta investigación encabezada por el primer ministro Ibrahim Mehleb. Es más: el pasado miércoles emitió un decreto que prohíbe a los medios egipcios e internacionales presentes en el país publicar cualquier información sobre el incidente que no fuera basada en los comunicados oficiales. Y el pasado jueves, en una nueva carta abierta –firmada por Ahmed Abu Zeid, el vocero de la cancillería-- criticó de manera muy violenta al New York Times, al que acusó de realizar “periodismo falso y engañoso”. En un artículo publicado el día anterior, el periódico estadunidense de referencia planteó que el ataque aéreo contra los turistas mexicanos “necesita una rendición de cuentas entera y pública; desafortunadamente, bajo el régimen cerrado y represivo de Al-Sisi, esto resulta poco probable”. Ante la falta de resultados, en apenas una semana la SRE convocó tres veces al embajador de Egipto en México para entregarle notas diplomáticas, exigiendo una investigación con un tono cada vez más ríspido. En la tercera nota, entregada en la noche del pasado jueves, la SRE exigió al gobierno egipcio la reparación “integral” de los daños causados a las víctimas y que la investigación proporcione “sin dilación una explicación objetiva que esclarezca los hechos y que deslinde responsabilidad para sancionar a quien corresponda”. Al arribar a México en la mañana del viernes, Ruiz Massieu recibió un alud de preguntas de los reporteros presentes. Muchas de ellas se concentraban sobre la supuesta investigación de las autoridades egipcias y las opciones que tenía México para imponer el derecho internacional. La funcionaria se limitó a responder de la misma manera a cada una de las inquietudes: repitió de manera mecánica las exigencias del gobierno mexicano e informó que el consultor jurídico de la Secretaría de Relaciones Exteriores realizará “una valoración de los pasos a seguir”. De esta forma, como primer tarea le tocó a la exsecretaria de Turismo, quien no tiene experiencia en la diplomacia, exigir a un gobierno militar que investigue la responsabilidad de su propio ejército en una violación grave a los derechos humanos.

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