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"La Civil": Una mujer indómita y la violencia tamaulipeca

La lucha de la tamaulipeca Miriam Rodríguez Martínez, una de las mujeres más activas en la denuncia y búsqueda de desaparecidos, asesinada el 10 de mayo de 2017, se conocerá en la 74 edición del Festival Internacional de Cine de Cannes.

Miriam Rodríguez enfrentó como ciudadana a un sistema indolente ante el crimen para enviar a la cárcel a los asesinos de su hija menor de edad. Sin embargo, careció de protección policiaca y murió acribillada. La directora belga-rumana Teodora Ana Mihai, y el guionista mexicano Habacuc Antonio de Rosario llevarán esta coproducción a la sección Una Cierta Mirada del evento francés. El drama se basa en conversaciones con la propia defensora de los derechos humanos que, bajo el nombre de Cielo, protagoniza Arcelia Ramírez. Los tres hablan a Proceso.

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).– La lucha de la tamaulipeca Miriam Rodríguez Martínez, una de las mujeres más activas en la denuncia y búsqueda de desaparecidos, asesinada el 10 de mayo de 2017, se conocerá en la 74 edición del Festival Internacional de Cine de Cannes.

La cineasta belga-rumana Teodora Ana Mihai es quien lleva su historia a la pantalla grande bajo el título La Civil (Bélgica, México y Rumania), con guion de ficción que escribió junto con el escritor mexicano Habacuc Antonio De Rosario. La película participará en Un Certain Regard (Una Cierta Mirada) del afamado encuentro fílmico francés, cancelado el año pasado por el covid-19 pero que ahora se llevará a cabo físicamente del 6 al 17 de julio.

Cabe destacar que en la misma sección también competirá Noche de fuego, producida por Alemania, Brasil, México, Qatar y Suiza, la primera ficción de la documentalista mexicana Tatiana Huezo (ver recuadro).

Desde Bélgica vía Zoom, Mihai (Bucarest, 1981) y De Rosario (Reynosa, Tamaulipas, 1981) evocan que en un principio pensaban realizar un documental sobre Rodríguez Martínez, quien había encontrado en una fosa clandestina restos de su hija Karen Alejandra Salinas Rodríguez, secuestrada a los 16 años de edad por un grupo criminal. Empezaron a conversar con la activista y a seguirla día a día con la cámara, argumentan:

“Pero debido a que ella se arriesgaba mucho y manejaba información muy sensible, complicada de filmar, preferimos efectuar una ficción para con libertad hablar del tema, y además incluir testimonios aterradores de las víctimas del crimen, que escuchamos al acompañarla.”

Se encuentran emocionados de que su largometraje rodado en plena pandemia (entre noviembre y diciembre de 2020, en Durango) concurse en Una Cierta Mirada. Mihai manifiesta, alegre:

“Es pura felicidad por la oportunidad de que se verá la película. Miriam, al confiarnos su historia, al compartir tanto con nosotros, creía que lograríamos un proyecto que llegara a nivel internacional, porque el tópico es muy importante para el debate. Ella supo que sería una ficción.”

Para De Rosario la escritura no estuvo exenta de complicaciones:

“Como todo está basado en hechos reales, al inicio fue difícil nombrar a los personajes de ficción; pero al pasar el tiempo lo fuimos logrando. A Miriam Rodríguez Martínez la llamamos Cielo.”   

Precisamente La Civil cuenta la historia de Cielo, ama de casa en busca de su hija secuestrada por un cártel de la droga al norte de México. Las autoridades no la apoyan en las pesquisas, por lo que comienza su propia investigación y se gana la confianza y la simpatía de Lamarque, un teniente del ejército poco convencional que trabaja en la región. Él acepta ayudar a Cielo, porque los datos de su indagación podrían ser útiles para sus operaciones, aunque eso ponga a Cielo en circunstancias cada vez más peligrosas.

La madre va acercándose a la verdad. Descubre una fosa común, obtiene análisis oficiales de ADN, se enfrenta a uno de los presuntos secuestradores; pero la corrupción y la apatía le impiden encontrar la solución del caso.

La reconocida actriz Arcelia Ramírez (quien participa también en Te llevo conmigo, de la estadunidense Heidi Ewing, a estrenarse en México el próximo 8 de julio) personifica a Cielo. Por teléfono, habla para Proceso:

“Desde que leí el guion advertí que era un proyecto muy poderoso. De entrada es un personaje increíble. Va, de ser un ama de casa casi abnegada y muy lastimada por la traición del marido, a convertirse en una militante en pos de la verdad en torno a lo que le pudo haber ocurrido a su hija. Me pareció un enorme privilegio y una enorme responsabilidad poseer en mis manos un personaje así. Es importante una vez más poner el tema sobre la mesa encarnado en un personaje y en una historia de ficción, ha sido otra manera de recibir una historia así.”

La acompañan en la trama Jorge A. Jiménez y Álvaro Guerrero. La fotografía es del prestigioso rumano Marius Panduru (Bucarest, 1975), quien ha hecho numerosas películas seleccionadas en festivales de todo el mundo. La producción corre a cargo de la compañía Menuetto (Hans Everaert, Bélgica) con One for the Road (Mihai), Les Films du Fleuve (los hermanos Dardenne, Bélgica), Mobra Films (Cristian Mungiu, Rumania) y Teorema (Michel Franco, México).

Ganas de matar o de morir

En Estados Unidos, Teodora Ana Mihai descubrió su pasión por el séptimo arte cuando cursaba la secundaria en San Francisco, y estudiaría cine en Nueva York. Ella expresa que hace 10 años conoció en Bélgica a De Rosario, autor del libro Sin trincheras (2014), sobre la violencia en Tamaulipas:

“Él escribía mucho sobre la violencia y hablamos bastante al respecto. Hacia 2012 empecé el documental Waiting for august (Esperando agosto) en Rumania, y propuse que al terminarlo partiríamos a México a realizar la investigación, la cual duró dos años y medio, para sacar juntos un proyecto.”

En tanto, De Rosario narra que en 2014 se estrenó Waiting for august (que ha obtenido premios en más de 10 países). El tema gira en torno a unos niños que viven solos en Rumania debido a que su mamá trabaja en Italia para enviarles dinero, por lo que Mihai deseaba realizar una cinta acerca de una familia separada en México por otros motivos, no económicos:

“Coincidió que en el mismo 2014 gané con Sin trincheras el Premio Binacional de Novela Joven Frontera de Palabra, y aprovechamos que debía ir a Tijuana a recoger el reconocimiento para justo después empezar a hacer la investigación. Iniciamos en Reynosa. El plan de Teodora era documentar huérfanos, y la investigación nos llevó a San Fernando, donde familias pasaban por momentos difíciles debido a que uno de sus miembros había desaparecido, y encontramos un día a Miriam Rodríguez Martínez, quien buscaba a su hija.”

Mihai deseaba contar una historia desde el punto de vista de los adolescentes y halló a una mamá, a una ama de casa:

“Sus palabras nos impactaron. Nunca olvidaré cuando nos dijo: ‘Abro los ojos. ¿Qué siento? No sé. Ganas de matar… o ganas de morirme. Eso es lo que siento yo cada mañana’. Y ahí empezamos muchísimas pláticas que duraron prácticamente dos años. Estuvimos en contacto con ella hasta su muerte.”

Rememora el también escritor del volumen No me pillarán durmiendo, a publicarse por Dharma Books en otoño de este 2021:

“Intentamos el documental. Arreglamos toda la cuestión logística, tuvimos seguridad, en fin, para seguir a la señora en sus investigaciones; cómo encontraba fosas comunes y cómo se enfrentaba a las autoridades para que cumplieran con su trabajo. Sin embargo, las personas de las instituciones, como las del Centro Ciudadano de Atención a Víctimas, se comportaban de otra forma cuando los empezábamos a filmar.”

Mihai interviene:

“Era teatro total. Mi gran frustración era que no lograba captar la realidad con la cámara de frente.”

De nuevo De Rosario habla:

“Miriam era muy buena narradora, y desde el primer momento que la conocimos nos dio el ángulo con el cual afrontaríamos el filme, desde la cuestión familiar de cómo viven las familias en un ambiente tan inestable que no les permite una planeación ni siquiera a corto plazo.”

Respecto al hallazgo de la protagonista Arcelia Ramírez (DF, 1967), Mihai recuerda que desde hace décadas la tenía bajo la lupa:

“Aceptó la invitación enseguida. Yo era adolescente cuando la vi en Como agua para chocolate (1992), de Alfonso Arau, y me encantó. ¡Qué linda anécdota dirigirla en mi propia película 29 años después!, creo que es un gran papel y debía recaer en una buena actriz para sacarle todo, y Arcelia lo hizo muy bien.”

El título de La Civil, finalizan, es porque las fuerzas armadas locales y federales le llamaban así a Miriam Rodríguez Martínez.   

Reportaje publicado el 27 de junio en la edición 2330 de la revista Proceso, cuya edición digital puede adquirir en este enlace.

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