La sensación de ir

martes, 8 de septiembre de 2020
CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- En esta sensación de ir nos sumergimos para experimentar el día y la noche, la realidad y el sueño, lo que se ve y lo que no se ve. Saltamos del interior de una casa con personajes simples o extraños a un bosque nocturno, donde los encuentros y los desencuentros están impregnados de misterio. Es una propuesta de danza-teatro-ópera-música y pop, en una mezcla ecléctica que la compañía sueca Skanes Dansteater presenta con intensidad corporal y complejidad tecnológica. The feeling of going nos remite automáticamente a Sueño de una noche de verano de Shakespeare, aunque se convierta sólo en referencia. Nos presenta personajes o espíritus del bosque, el fauno o la cabeza de toro, en este caso, o un diablillo con una larga cabellera rubia y un grueso abrigo rojo de peluche. En el escenario transita un grupo grande de bailarines que con habilidad del coreógrafo británico Ben Wright une y separa, armoniza e irrumpe con nuevos elementos. La magnífica compañía Skanes Dansteater despliega su energía para bailar e interpretar, desde el cuerpo, una historia, una trama, incertidumbres internas que reflejan sin lugar a dudas. La obra se inicia en el interior de una casa de madera, donde el protagonista se debate y se pregunta para después ser acompañado por un conjunto de seres que alegremente –y también desde las incógnitas– lo llevarán a otros lugares. https://www.proceso.com.mx/645114/opinion-teatro-estela-lenero-franco-maria-luisa-ocampo-dramaturgia-y-promocion Entre proyecciones y bastidores que se elevan o caen, la escena base es el bosque conformado por troncos que se pierden en la altura, a manera de pilares. La luz se difumina o cambia de color, dibuja cuerpos o marca colores que, entre bruma, nos provoca esa sensación nocturna y de pérdida. En la escena, las proyecciones se combinan con elementos reales; un juego de imágenes que parecen imperceptibles nos crea la sensación de profundidad y de movimiento, como las hojas que vuelan, pero que no se proyectan en los troncos de árbol, junto con las hojas reales que se arrastran en el piso impulsadas por el aire y que casi se pueden tocar. La luz cambia la hora, cambia la atmósfera e impone el juego de sombras. El ambiente azul nocturno contrasta con los anaranjados del atardecer, en los que vemos a un rey con una corona de ramas o a un fauno bailar y cantar, o a ese ser que, con una voz tan poderosa desde los agudos, comenta o cuenta los sucesos. Moto Boy es este solista de pop, reconocido internacionalmente, que refuerza esa sensación de extrañeza. Con la música de Wigur Ríos, Jónsi, participan también la orquesta y los cantantes de la Ópera de Malmö. Llama la atención cómo a la música, que combina clásica y pop, se le intercalan momentos silenciosos donde sólo el movimiento de los cuerpos es el que dialoga. En la plataforma marquee.tv puede verse el espectáculo La sensación de ir y muchos más, con grabaciones impecables que nos acercan con fortuna a ventanas diversas del mundo de la escena. Categorías como ballet, teatro, ópera y danza contemporánea (donde encontramos este evocativo espectáculo), nos ayuda a navegar e incursionar en esta plataforma en la cual la primera semana es gratis. Nos lleva también a obras de la Royal Shakespeare Company, otras de Robert Wilson como La pasión de Adam o de la estupenda bailarina francesa Silvie Guillem que nos sorprende con su pieza Bye.  https://www.proceso.com.mx/640299/mujeres-toman-un-barco-por-asalto-en-propuesta-de-teatro-virtual

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