El Papa opta por la prudencia ante la petición de Maduro de mediar en la crisis de Venezuela

El papa Francisco. Foto: AP / Andrew Medichini El papa Francisco. Foto: AP / Andrew Medichini

ROMA, Italia (apro).- Días después de la autoproclamación del líder opositor Juan Guaidó como presidente de Venezuela, Nicolás Maduro le envió una carta al papa Francisco. El mensaje era claro: cualquier gestión del pontífice argentino como árbitro sería bienvenida ante la presión nacional e internacional para acabar con su gobierno.

Para ello, Maduro informó, en una entrevista difundida el martes por un canal de noticias italiano, a la opinión pública de la existencia de la misiva —algo que el Vaticano no hizo inicialmente—, haciendo directa referencia a la conferencia por la paz, convocada por un grupo de países latinoamericanos y liderada por Uruguay y México, a través del llamado “Mecanismo de Montevideo”.

“Los gobiernos de México y de Uruguay, todos los gobiernos del Caribe, el CARICOM, y el de Bolivia, han llamado a una conferencia por el diálogo y la paz en Venezuela, el 7 de febrero” en Montevideo, afirmó el líder venezolano. “Pido al Papa que ponga sus mayores esfuerzos y voluntad para ayudarnos en ese camino del diálogo, y ojalá tengamos una respuesta positiva”, solicitó.

A renglón seguido, también el secretario de Estado vaticano y número dos de la pequeña monarquía, Pietro Parolin, confirmó de la existencia de la carta del líder venezolano.

Ya conocida la petición de mediación, Francisco no tardó en responder. Al término de un delicado viaje interreligioso en Emiratos Árabes Unidos, el jefe máximo de la Iglesia católica aceptó el martes una pregunta de la prensa que lo acompañaba en su travesía de regreso a Roma en avión.

“¿Cuál es el estado de la disponibilidad de la Santa Sede para una posible mediación?”, le preguntaron.

El Papa respondió con cautela. Tomó tiempo, al decir que aún no había leído la carta, y aclaró que, pese a estar dispuesto a aceptar el reto, su mediación solo podía producirse si ambas partes se dirigían a él de común acuerdo.

“Ya antes del viaje, supe, a través de un correo diplomático, que estaba llegando una carta de Maduro. Todavía no la he leído. Pero veremos qué se puede hacer”, dijo el Papa. “Para que se haga una mediación, es necesaria la petición de ambas partes”, solicitó, en referencia al presidente de la Asamblea Nacional venezolana, Guaidó.

“Siempre se necesitan ambas partes. Esta es una condición que los países deben tener en cuenta antes de pedir una facilitación o la presencia de un salvador o una mediación. Ambas partes, siempre”, subrayó.

Además, recordó que en 1979, cuando el difunto Juan Pablo II contribuyó a evitar una guerra entre Argentina y Chile por el canal del Beagle, también las dos partes habían aceptado la mediación del Vaticano. “Para que se haga una mediación, el último paso, es necesaria la voluntad de ambas partes, ambas tienen que pedirla. Ese fue el caso de Argentina y Chile”, precisó.

Igualmente, advirtió que el Vaticano ya se involucró en el proceso de paz en Venezuela en 2016, junto con el expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero, pero esta gestión no produjo los resultados esperados.

En esos años, “la Santa Sede fue parte del diálogo, con monseñor (Paul Emile) Tscherrig (exnuncio en Argentina) primero, y el monseñor (Claudio Maria) Celli (veterano diplomático del Vaticano)”, recordó. Pero “se parió un ratoncito, nada, sólo humo”, constató.

No obstante, también aclaró: “Siempre estamos a disposición”.

En respuesta, el jueves, también Guiadó le envió un mensaje al Papa, aunque expresándose de manera ambigua y sin precisar exactamente qué se espera del pontífice argentino.

“Hago un llamamiento a todos aquellos que pueden ayudarnos, como el Santo Padre, y todas las diplomacias, a que puedan colaborar para el fin de la usurpación, para un gobierno de transición y que lleve a elecciones verdaderamente libres”, afirmó Guaidó.

Ante ello, nuevamente la respuesta del Vaticano se mantuvo en la prudencia. “El Santo Padre se ha siempre reservado y por tanto se reserva la posibilidad de verificar la voluntad de ambas partes determinando si existan las condiciones para seguir este camino”, dijo el Vaticano, en un comunicado emitido ese mismo día por su oficina de prensa.

La neutralidad del pontífice se sumó así a la inédita respuesta de Italia, única gran potencia de la Unión Europea (UE) que no reconoció en la inmediatez a Guaidó como presidente legítimo de Venezuela. Una decisión vinculada a la negativa del Movimiento Cinco Estrellas (M5S), uno de los dos partidos que gobiernan el país europeo, a situar a Italia entre los países que apoyan un bando y no el otro.

“Es necesario ser valientes en esta etapa para mantenerse neutrales, lo sé. Italia no está acostumbrada a esto. Siempre ha estado al lado de los ‘exportadores de democracia’, dijo Alessandro Di Battista, el líder más carismático del M5S. Según él, de hecho, toda Europa “debe poner fin a (la práctica) de obedecer a las órdenes de Estados Unidos”, puntualizó.

“El principio de la no injerencia es sagrado”, dijo, en la misma línea, Manlio Di Stefano, subsecretario de Exteriores italiano y quien, en el pasado, elogió los esfuerzos de la Venezuela de Hugo Chávez para reducir el analfabetismo y el hambre en el país.

En el bando opuesto, sin embargo, el socio gubernamental de los Cinco Estrellas, la ultraderechista Liga de Matteo Salvini, subrayó en reiterados mensajes su desprecio por el Gobierno de Maduro. Más aún, Salvini también se reunió en la semana con un grupo de disidentes venezolanos afincados en Italia y aceptó celebrar una posterior reunión con una delegación enviada por Guaidó luego que éste le enviara una carta.

“Consideramos de extrema necesidad que usted reciba a nuestra Delegación Oficial, lo antes posible”, escribió en esta misiva el líder opositor venezolano, al añadir que el presidente de la Comisión de Asuntos Exteriores de la Asamblea Nacional, Francisco Sucre, y su representante europeo para la Ayuda Humanitaria Rodrigo Diamanti, viajarán a Roma para explicar el “plan de transición para recuperar la democracia en Venezuela mediante la realización de elecciones libres y transparentes”.

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