Audiencia Santa Lucía: Sedena se aferra a la MIA ante el rechazo de comuneros y académicos

#YoPrefieroElAgua, la consigna. Foto: Eduardo Miranda #YoPrefieroElAgua, la consigna. Foto: Eduardo Miranda

SANTA LUCÍA, Edomex. (apro).- En los baños de la escuela primaria Pedro Rodríguez Vargas en Zumpango, Estado de México, a 9 kilómetros de Santa Lucía, no hay agua.

A un lado de los sanitarios, en el auditorio de la escuela, ingenieros de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) intentaron convencer durante más de cinco horas a habitantes de los pueblos aledaños que el proyecto del Aeropuerto en Santa Lucía no los va a dejar sin agua.

—¿Cómo nos van a garantizar el suministro?—, preguntaron una y otra vez los asistentes a la audiencia pública convocada por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) sobre la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) que entregaron la Sedena y el Instituto de Ingeniería de la UNAM, en abril.

“Se contempla la construcción de una planta de tratamiento de aguas residuales que permita la revitalización del vital líquido y que disminuya en gran medida el consumo del agua potable de la zona”, respondió el Teniente Coronel Luis Enrique Calderón.

Audiencia en la primaria Pedro Rodríguez Vargas en Zumpango. Foto: Eduardo Miranda

A la insistencia de que el proyecto se encuentra sobre un acuífero sobreexplotado, el Cuautitlán-Pachuca, y que la propia MIA reconoce que Santa Lucía requerirá de 6 millones de litros de agua al día, los militares explicaron que el suministro de agua para el aeropuerto se realizará con pozos que se encuentran dentro de la base militar.

“Sabemos que Santa Lucía cuenta con pozos, pero el acuífero es el mismo”, opinó Lizbeth Laguna, habitante de San Sebastián Zumpango, presente en la audiencia.

La consulta inició a las 10 de la mañana. A esa hora el auditorio de la escuela primaria se llenó de trabajadores del Ayuntamiento de Zumpango, pero se fue vaciando a medio día, cuando tuvieron que regresar a trabajar.

Auditorio casi vacío. Foto: Eduardo Miranda

“Se vaciaron las sillas, que ya les dieron corte”, dijo una mujer con gafete del municipio Zumpango y una lista de asistencia en la mano.

En la audiencia se quedaron habitantes de San Lucas Xolox, Tecámac, que se quejaron de que a pesar de ser pueblos originarios y vivir a espaldas de la base de Santa Lucía no fueron contemplados en la MIA y tampoco fueron consultados sobre el proyecto, según el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

También habitantes de Temascalapa. El presidente municipal Héctor Quezada Quezada reclamó que su municipio tampoco ha sido tomado en cuenta pese a que ahí se encuentra el cerro de Paula, cuya elevación máxima es de 2,625 metros sobre el nivel del mar y que provocó la modificación en el diseño de una de las nuevas pistas por encontrarse a sólo 10 kilómetros de distancia.

“Estamos preocupados por la falta de comunicación entre las autoridades federales y nuestro municipio, a pesar de que el proyecto del Aeropuerto Internacional de Santa Lucía solo a 6 kilómetros, no hemos sido considerados en las mesas de trabajo de la región, aun cuando por todas las vías lo hemos solicitado”, protestó.

Militares. Labor de convencimiento. Foto: Eduardo Miranda

El alcalde panista dijo que no van a permitir que “Temascalapa sea únicamente visto como exportador de materiales para la construcción del aeropuerto” y denunció la destrucción de cerros en el municipio para la obtención de materiales pétreos.

Durante las ponencias, algunos activistas mostraron letreros y lonas con las leyendas: “No al proyecto de aeropuerto en Texcoco en Santa Lucía” y “El AISL no es necesario, solo es para complacer a inversionistas extranjeros. Basta de proyectos en la ignorancia”.

Los académicos que participaron en las mesas pidieron a la Semarnat rechazar la Manifestación de Impacto Ambiental por no cumplir con la ley, como los impactos regionales. Argumentaron que todavía no hay un proyecto ejecutivo ni un plan maestro.

“Con el ánimo de que la Semarnat revise eso, la integralidad de las afectaciones, el metabolismo social de la obra, se recomienda a la Semarnat, con fundamento en el artículo 35, fracción 3 de la ley general de equilibrio ecológico, negar la autorización solicitada, por constituir un proyecto carente de los estudios previos necesarios”, dijo el investigador Hernán Correa Ortiz de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM).

“¿Qué sucede con una MIA cuando se incumple con lo que dice la ley? Semarnat tiene la palabra, la pelota está en su cancha”, sentenció el biólogo Juan Ricardo Juárez Palacios.

A la audiencia no acudió el titular de la Sedena, Luis Cresencio Sandoval, exhibió el Centro de Derechos Humanos “Zeferino Ladrillero”, que consideró que sólo enrarece el diálogo con los integrantes de pueblos originarios.

Y fue crítico con el evento: careció de difusión federal y le faltó espíritu de consultar a cada pueblo de la región, mediante mecanismos de usos y costumbres.

El Centro no pasó por alto el tema de la MIA, e hizo un llamado enérgico para que sea denegada debido a la falta de apego al marco jurídico nacional e internacional.

La Sedena espera obtener la autorización de la MIA antes del 11 de julio y, cuando lo haga, aseguró el teniente Calderón, podrá expropiar los terrenos que no estén constituidos como ejidos, en el caso de que los dueños rechacen vender sus tierras para el área de amortiguamiento acústico y de seguridad, de mil 284 hectáreas, que requiere el aeropuerto.

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