"ABCDF", un libro para mirar la ciudad con optimismo

viernes, 4 de enero de 2002
México, DF - Mostrar el lado amable de la ciudad Aquel que, pese a la aglomeración o el tráfico, provoca risa, o que en medio de la contaminación, el caos o la violencia obliga a amarla Tal es el objetivo del Diccionario Gráfico de la Ciudad de México "ABCDF" Un compendio de mil 501 páginas, con dos mil imágenes en color de 250 artistas, 45 textos y cerca de 600 palabras que hablan de esta urbe "Queríamos hacer un libro de todos, de cómo vivimos 20 millones de habitantes y qué significa para cada uno la ciudad, cómo la vive", explican en entrevista con esta agencia Cristina Faesler y Jerónimo Hagerman, coeditores del voluminoso diccionario, proyectado desde hace más de tres años Sí están las marchas y plantones, los diablitos para robarse la luz, el Metro con sus apretujones, el tragafuegos que no encontró otro trabajo, el migrante llegando de su pueblo en busca de una oportunidad y el tráfico, entre otros pesares Pero los editores se concentraron en "la parte increíble, sorprendente y hasta milagrosa de la ciudad" Por ello están también sus símbolos, sus tradiciones, las quinceañeras, Santo "el enmascarado de plata", su música y sus mariachis, sus paseos en Chapultepec y sus chicharrones de harina con salsita piquín "Como que es un lugar común criticar la ciudad y decir que es horrible, violenta, espantosa, contaminada, sucia y demás, y no vemos esta parte increíble, realmente increíble: que gracias al señor que está aquí en la foto (un basurero), no hay una montaña de basura enfrente de nuestra casa o que hay un bombero que arriesga su vida para salvar la nuestra" Y esa mirada optimista se resume en el propio libro en una frase armada con fragmentos de anuncios comerciales de un banco, una farmacia, una zapatería y aditamentos para automóviles, entre otras marcas "Confía en Dios, goza tu Metrópoli y todo Esso hará feliz a usted" Cuentan Faesler y Hagerman que hace tiempo deseaban hacer un libro sobre la ciudad que mostrara lo que en el ajetreo diario pasa desapercibido, cosas aparentemente banales pero que conforman el rostro cotidiano Comenzaron por elaborar una lista de todo aquello que debería contener y cómo iban a ordenarlo Apareció primero el título "ABCDF" y casi aparejada la idea de presentarlo como un diccionario "Fue el hilo conductor, y con ese rigor y el orden alfabético, pero también con la libertad de no tener que decidir si había imágenes o autores más importantes que otros, todo el mundo está en el mismo nivel, y así se puede leer la ciudad" Se hizo una lista de palabras y comenzaron a preguntar a artistas, escritores, fotógrafos y cuanta gente podían, qué les decía determinada letra del alfabeto; así iban incrementando la lista hasta que se reunieron más de 900 palabras Convocaron entonces a los fotógrafos a enviar imágenes relacionadas y, fue tal la respuesta, que recibieron 25 mil fotografías La edición fue "como armar un rompecabezas": "A veces llegaba un artista con una palabra y, al ver la imagen, nosotros le poníamos otra, porque una sola foto podía caber en brilloso, dentadura, arte entonces fue como ir armando una secuencia y lograr que una imagen te llevara a otra" El libro es, al final, la visión de 250 personas, a la cual se suma la del propio lector, quien al mirar el libro piensa, sin duda, ?yo hubiera puesto tal imagen o tal palabra? "Y puede empezar a mirar hacia su propia vivencia en el DF, donde conviven miles de mundos" Quizá pensando en los foráneos que no conocen la ciudad pero quieren acercarse a ella, se incorporan textos sobre diversos aspectos, el equipo América, por ejemplo, "villano del futbol"; la basura que obsesiona a los habitantes, la historia del Hotel de México o del Hospital General Al final viene un glosario con el significado de las palabras utilizadas, datos y también historias, además los créditos de todas las instituciones y personas que participaron en el proyecto; una bibliografía y un breve currículum de los artistas participantes En suma, un buen preámbulo para salir después a recorrer la ciudad y mirarla de otra manera

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