El retorno de Dave Holland

miércoles, 28 de julio de 2010

MÉXICO, D.F., 28 de julio.- Nombre indiscutible dentro del jazz contemporáneo con más de 40 años de carrera, el talentoso contrabajista inglés y leyenda viviente Dave Holland vuelve a la Ciudad de México, a tres años de su primera visita.

Miembro durante un par de años, a finales de los sesenta, de uno de los ensambles más influyentes en la historia del género junto a Chick Corea, Joe Zawinul, John McLaughlin y Wayne Shorter en la banda de Miles Davis, Holland es además un consumado compositor y ha sido comparado con el máximo genio del contrabajo jazzero: Charles Mingus.

Instalado en una habitación del hotel Omni Majestic en la ciudad de San Luis, Missouri, Estados Unidos, el maestro Holland (Wolverhampton, Inglaterra. 1946-) platicó vía telefónica con Proceso.

Recordó brevemente sus inicios, su paso por la banda de Miles Davis y objetó una de las declaraciones que Stanley Clarke –otro grande del instrumento y del jazz– diera en sus recientes presentaciones en nuestro país, hace cuatro años.

–Usted empezó a tocar en Inglaterra a principios de los años sesenta en el inicio de la invasión británica, ¿qué recuerda de esa época?

–Bueno, éramos todos unos niños, yo tenía 15 años solamente y mi interés por la música era real. Comencé a tocar en grandes salones de baile con bandas como Los Vampiros o Los Mavericks, nunca fuimos famosos ni llegamos a grabar un solo disco; pero fueron mis pininos... 

“Descubrí el jazz por aquellos años, escuché a Ray Brown (contrabajista estadunidense, 1926-2002) y dejé el bajo eléctrico y el rocanrol por el contrabajo, mi idea era la de convertirme en un buen músico de jazz.”

Su talento lo llevó a posicionarse rápidamente dentro del circuito de jazz londinense, y su entrada a la banda del gran Miles Davis (1926–1991) sucedió en 1968, cuando el legendario trompetista, de viaje en Londres, observó al joven contrabajista de 22 años en el Ronnie Scott’s Club y se dio cuenta de su potencial.

“Miles fue un gran maestro para mí, me ponía nervioso porque pensaba en la gente que había tocado con él y una vez, después de una tocada, Miles se acercó a mí y me aconsejó: ‘Recuerda, Dave, que eres un bajista…’

“Al principio no entendí, luego me puse a pensar y me di cuenta que se refería a que mi forma de tocar era demasiado exagerada, y bueno, ¡sí que lo era, pues yo estaba muy joven tocando con uno de los grandes del jazz mundial! Quería hacerme notar, pero ese consejo de Miles Davis fue importantísimo para desarrollar mi forma de tocar.”

–Cuando Stanley Clarke visitó México declaró que conforme se va envejeciendo, uno se vuelve un mejor músico. ¿Qué opina? 

–No lo creo… El hacerte viejo no tiene absolutamente nada que ver con que se desarrollen tus habilidades musicales. Yo creo que lo que te hace mejor músico son los retos que te plantees y la gente con la que interactúes en el escenario, la complejidad de las piezas que toques y compongas. Que te vuelvas más habilidoso, no es posible así nada más; eso no es cierto, al menos no para mí.

Dave Holland, quien aprendió por sí solo a tocar el ukulele a la edad de cuatro años, reside desde hace muchos años en la ciudad de Nueva York y es uno de los músicos de jazz más premiados: ha obtenido varios Grammys, doctorados honorarios de universidades importantes y un sinfín de galardones.

–¿Qué significan los premios para usted?  

–Nada en términos musicales; pero también sé que los premios ayudan a solidificar una carrera, son un medio muy eficaz para que la gente volteé a verte y crea en tu trabajo. Nunca he hecho música para ganar premios, aunque realmente tampoco me han perjudicado en lo absoluto.

–¿Y todavía toca el ukulele?

–Sólo para mi nieta –finalizó cordial Holland, quien viene acompañado por su quinteto integrado por Robin Eubanks (trombón), Chris Potter (sax), Steve Nelson (vibráfono) y el baterista Nate Smith.

Dos conciertos: 30 y 31 de julio, a las 22:30 horas, en el Voila Acoustique de Plaza Antara de Polanco.

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