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"1982: El año en que cambió el Líbano"

"1982: El año que cambió el Líbano" es una ficción basada en la experiencia del director Oualid Mouaness, quien tenía 10 años de edad cuando la invasión israelita a ese país contra las milicias de la Organización para la Liberación de Palestina.
sábado, 25 de septiembre de 2021

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).– Dentro del ciclo Talento Emergente, "1982: El año que cambió el Líbano" (Líbano-Noruega-Catar-Estados Unidos, 2019) es una ficción basada en la experiencia del director Oualid Mouaness, quien tenía 10 años de edad cuando la invasión israelita a ese país contra las milicias de la OLP (Organización para la Liberación de Palestina). Líbano y Beirut, la capital, se convirtieron en el campo de batalla entre Israel y Siria, guerra devastadora que causó miles de muertos entre la población civil.

Aunque el título subraya el año, eco, quizá, "Del año en que vivimos en peligro" (1982), la historia ocurre en un solo día, en una escuela privada a las afueras de Beirut, mientras los alumnos de primaria y secundaria preparan sus exámenes de fin de año. Wissam (Mohamad Dalli) es un niño de 11 años que juega a las canicas (todavía existían) con su mejor amigo, y que encarna tanto el alter ego de Mouaness, realizador y guionista, como el retrato de todos los niños libaneses afectados por el conflicto.

El prólogo (una maestra se prepara para ir a trabajar a la escuela mientras discute con su hermano involucrado en las milicias) prepara la tragedia que se avecina, y sugiere la desavenencia al interior de las familias. La rutina de entrada a los salones de clase, juegos de futbol, distribución de exámenes, es la de un día cualquiera. La anécdota se centra en Wissam, el inteligente de la clase, un chico de carácter enamorado de una compañera de su edad; la intriga se teje con mucha distancia, incluye todos los ingredientes del género del despertar amoroso, timidez y falta de experiencia, equívocos y pruebas de amistad, pero el director mantiene una mirada casi clínica.

No ha faltado quien se queje de la frialdad con la que se cuenta la historia, quizá porque algunos extrañan el romanticismo y la picardía de este tipo de películas del cine americano, pues aquí los personajes se sienten auténticos y la situación es cruda; Oualid Mouaness apuesta al impacto de la catástrofe que está por convulsionar la vida de estos niños normales y sus familias sobre quienes pesa la fatalidad sólo porque sí. 

Los adultos, directores y maestros se ven divididos entre la angustia personal y la necesidad de mantener el control para no aterrar a los alumnos, pero la situación se torna caótica. "1982: El año que cambió el Líbano" introduce el tema con destellos en el cielo, aviones, bombardeos, tanques de guerra, a la manera de "Los pájaros", de Hitchcock: curiosidad, incomodidad y horror. Literalmente, las palomas, la paz quizá, comienzan a refugiarse en la escuela.

El punto de vista de la narración oscila un tanto entre el drama de los maestros y la mirada de Wissam, que termina por imponerse; el chico es consciente de que su universo está por desplomarse, pero su interés por Joanna es más fuerte que el miedo, su cometido es protegerla y de ahí parte el aprendizaje de vida. El reto será salvaguardar la imaginación de la infancia.

Crítica publicada el 19 de septiembre en la edición 2342 de la revista Proceso, cuya edición digital puede adquirir en este enlace.

 

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