Exescolta revela en libro supuestos excesos de Fidel Castro

miércoles, 4 de junio de 2014
MÉXICO, D.F., (apro).- De la vida privada del líder revolucionario Fidel Castro y de su hermano Raúl, a quien le cedió el poder en Cuba, poco se sabe. Sin embargo, Juan Reinaldo Sánchez, quien fue escolta del exmandatario cubano durante 17 años, acaba de publicar un libro en Francia, en el que describe al líder "que realmente vive en Cuba, no el que está vendiendo la revolución". “Extremo manipulador” y “egocéntrico” son dos de los adjetivos con los que el exescolta –quien afirma haber borrado su fe en las revoluciones—describe al líder cubano en su libro: La vida oculta de Fidel Castro. Y afirma que “los Castro no van a perder el poder a menos que mueran". Según un despacho de la agencia EFE, desde un hotel de París, donde permanecerá durante una semana para promocionar su libro, el exteniente coronel, licenciado en Derecho, quien unió su destino al de Castro en 1977, acusa que el líder cubano critica el sistema capitalista, “pero vive como un monarca”. “Sobre su vida pública se ha escrito mucho. Es la que se conoce e incluso la que el gobierno cubano ha tratado de difundir internacionalmente, pero nadie lo había hecho sobre la privada”, afirma. Castro es poseedor, dice, de yates de lujo, una veintena de residencias, y hasta una isla privada, Cayo Piedra, considerada uno de los mayores secretos del régimen. Revela también cómo en su obsesión extrema por el control, Fidel grababa todas sus conversaciones con otros mandatarios y vigilaba a empresarios y a turistas que iban al país. Además, afirma que tiene un doble quien le sustituyó en periodos de enfermedad y vínculos con el tráfico de armas y de droga, así como con organizaciones terroristas latinoamericanas y españolas, como ETA. Su testimonio refiere que por el campamento militar Punto Cero de Guanabo, ubicado 25 kilómetros al este de La Habana, pasaron miembros de guerrillas de todo el mundo, a los que se formaba o contribuían a formar a quienes extenderían la revolución de izquierdas por otros países. El libro publicado en francés por la editorial Michel Lafon, donde colabora el periodista Axel Gyldén, se puso a la venta en las librerías de Francia a finales de mayo, e incluye fotografías que muestran los excesos del exmandatario, así como la presencia constante de Sánchez al lado del líder cubano. Según el exescolta, hasta 1988 era un ferviente admirador de Fidel Castro. Dice que pasó más tiempo con él que con su propia familia. Su dedicación a él era “total”. Sin embargo, relata, una charla que escuchó en 1988 entre Castro y su ministro del Interior, José Abrantes, en la que quedó constancia de su relación con el tráfico de droga colombiana, y la posterior condena a muerte del general Arnaldo Ochoa para "limpiar su figura y la de Raúl", detonó su duda sobre quien hasta entonces veía como un ídolo. “Pasé más tiempo con Fidel que con mi familia. Y si mi dedicación fue total, también cuando escuché esa conversación mi decepción fue total", señala Sánchez. Su calvario, afirma, inició cuando en 1994 solicitó su jubilación: El régimen lo señaló como sospechoso de traición a la patria, pasó dos años encarcelado, y los que siguieron hasta su huida del país en 2008, tiempo que estuvo fuertemente vigilado. “Le reprocho (a Fidel) que en ese momento no fuera capaz de llamarme y hablar conmigo cuando todavía no estaba preso, en señal de gratitud hacia todos los años que pasé protegiéndole la vida, y preguntarme: 'Sánchez, ¿qué de cierto hay en esto?'", reprocha el exescolta quien gestó en la cárcel su idea de escribir el libro. Durante su encierro, su hija Aliette vivía en Venezuela y su hermano pequeño estaba instalado en Florida. Finalmente consiguió llevar al resto de su familia a Miami, donde va protegido siempre por una o dos personas y actualmente trabaja como experto en asuntos cubanos y como asesor en asuntos de seguridad. A seis años de su huida de Cuba, Sánchez afirma que lo que necesita su país es los que Fidel prometió el 1 de enero de 1959: “Que iba a haber un gobierno democrático, un gobierno popular, libertades de expresión, de reunión, de prensa". Pero ese régimen abierto, afirma, no se puede conseguir si Raúl Castro --quien este martes 3 cumplió 83 años—se mantiene en el poder. “Raúl es incapaz de dirigir no Cuba, sino el país más infeliz del mundo. Fidel es carismático, una persona extremadamente inteligente. Eso no lo tiene Raúl", atiza Sánchez. Pese a ello, dice, no hay alternativa: “Los Castro no van a perder el poder a menos que mueran", y en el remoto caso que Raúl se retire “seguiría dirigiendo el gobierno tras el telón de la figura que pongan”. Sin embargo, dice que no pierde la esperanza en los disidentes que no han abandonado Cuba. “Tienen el peso de la represión y las carencias sobre ellos. Esos son los verdaderos héroes de los cambios", concluye Sánchez, que reclama para ese colectivo ayuda económica, para que puedan vivir y seguir luchando. Puedes leer un adelanto del libro aquí.

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