La Iglesia ordena olvidar

domingo, 27 de noviembre de 2005
"Vamos a ver qué pesa más: mi sotana o tu pinche bata", le dijo el sacerdote estadunidense Charles Theodore Murr Letourneau al doctor Jorge Mejía Iturbe cuando denunció ante las autoridades eclesiásticas y judiciales que el cura abusaba sexualmente de niños huérfanos de la Casa Hogar Francisco Javier, de Tepatitlán, Jalisco, denuncia Proceso en su edición de este domingo 27 de noviembre Efectivamente, la sotana pesó más El delito del "padre Charly" --como se le conoce en la arquidiócesis de San Juan de los Lagos-- sigue impune y es un claro ejemplo de que un cura acusado de pederastia en México cuenta con el manto protector de sus superiores, de la policía y del Vaticano Esos hechos ocurrieron hace 13 años Murr llegó a principios de los años ochenta a Tepatitlán y fundó una asociación de beneficencia para los niños desamparados: "Cultura y Formación, AC" En 1987, el sacerdote invitó al doctor Mejía Iturbe a trabajar en la Casa Hogar Francisco Javier, a cargo de las monjas italianas Madres Pías de la Dolorosa: "Mi trabajo era velar por la salud de 100 internos y de las religiosas Pero cuatro años después me enteré del horror en el que vivían algunos muchachos", dice el médico El cura estadunidense hizo de las suyas Ni las autoridades judiciales ni los superiores del pederasta tomaron en cuenta los testimonios que se les presentaron, dice Mejía, quien narra a Proceso cómo se enteró de los abusos y su infructuosa búsqueda de la justicia

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