ESPECIAL DE INDEPENDENCIA

Guerrero: La delincuencia campea donde se consolidó la Independencia

A 200 años de la proclamación de Independencia, en la mayoría de las regiones de Guerrero no hay libertad de prensa, hay nuevas formas de esclavitud –como la que sufren los campesinos, entre ellos menores de edad, obligados a sembrar enervantes–, la opulencia y la indigencia no han sido moderadas.
jueves, 16 de septiembre de 2021

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Las regiones, parajes y actuales ciudades del estado de Guerrero que fueron escenario de la gesta de la Independencia en México, son actualmente controlados por la delincuencia organizada.

Acapulco, Chilpancingo, Tixtla, Zirándaro, Teloloapan, Iguala y Tepecoacuilco, sitios donde José María Morelos y Pavón y Vicente Guerrero Saldaña protagonizaron importantes batallas, se encuentran ahora hundidos en una crisis de violencia, corrupción, muerte, desaparición y desplazamiento forzado.

A 200 años de la proclamación de Independencia, en la mayoría de las regiones de Guerrero no hay libertad de prensa, hay nuevas formas de esclavitud –como la que sufren los campesinos, entre ellos menores de edad, obligados a sembrar enervantes– y la opulencia y la indigencia, como planteó Morelos en Los Sentimientos de la Nación, no han sido moderadas.

Apenas el pasado 13 de agosto el gobierno federal inició el programa Tianguis del Bienestar en el municipio indígena mixteco de Atlamajalcingo del Monte, en la región guerrerense de la Montaña, donde en 1815 el general Vicente Guerrero se atrincheró en el cerro de La Purísima y utilizó las dos campanas de la iglesia de San Juan Bautista para fundir municiones en su lucha contra los realistas.

El programa federal está enfocado a entregar de manera gratuita los bienes y recursos confiscados y decomisados en las aduanas del país a las poblaciones más vulnerables de 70 municipios considerados de extrema pobreza en cuatro estados: Guerrero, Oaxaca, Chiapas y Veracruz.

Incluso se mantiene una explotación minera sin precedente en Mezcala, Cocula, Teloloapan y Arcelia, donde está una de las vetas más importantes del país, conocida como “el cinturón de oro del río Balsas” y que actualmente beneficia a empresas canadienses como Leagold Mining y Torex Gold, asentadas en los municipios de Eduardo Neri y Cocula, respectivamente.

En esa franja de la entidad, donde el aire quema la piel y los cerros cortados en tajo se tiñen de rojo al atardecer, actualmente operan grupos armados que mantienen una confrontación por el control de las ganancias que genera la industria minera a cielo abierto, así como la producción y trasiego de heroína de Guerrero a Estados Unidos, de acuerdo con reportes oficiales difundidos por Proceso en abril de 2019.

Un informe de la empresa canadiense Torex Gold Resources, propiedad de Fred Staford, indica que en 2019 los complejos mineros Los Guajes-El Limón y Media Luna, en el municipio de Cocula, produjeron 449 mil 337 onzas de oro, que dejaron a la compañía extranjera ingresos por 632.5 millones de dólares. En 2018 esta compañía vendió 347 mil 640 onzas oro que le generó ingresos por 438.3 millones de dólares, indica el reporte.

Al mismo tiempo, la ausencia de justicia en la entidad es evidente y la inconformidad social se ha manifestado ante masacres y violaciones graves a los derechos humanos perpetradas por agentes del Estado, como el caso Ayotzinapa.

Sólo el año pasado ocho periodistas de Iguala y Chilpancingo fueron desplazados por la violencia criminal y durante el último sexenio del priista Héctor Astudillo Flores han sido asesinados seis comunicadores. Todos estos crímenes se mantienen impunes, según denunciaron públicamente trabajadores de los medios, que protagonizaron una protesta durante una gira que realizó el presidente Andrés Manuel López Obrador el pasado 17 de julio en Chilpancingo.

De acuerdo con la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), en Guerrero se han registrado oficialmente 12 mil 247 homicidios dolosos de 2015 a julio de este año; es decir, un promedio de 2 mil asesinatos al año en una entidad habitada por 3 millones 541 mil personas.

Las campañas de Morelos

Tres años antes del Primer Congreso de Anáhuac –realizado la noche del 13 de septiembre de 1813 en la iglesia de Santa María de la Asunción, de Chilpancingo–, José María Morelos y Pavón se había sumado a la lucha por la Independencia iniciada por Miguel Hidalgo, quien lo designó lugarteniente y le encomendó liberar la costa sur del virreinato.

El 7 de noviembre de 1810 Morelos tomó la provincia de Tecpan, lugar ubicado en lo que ahora se conoce como la región Costa Grande del estado de Guerrero, donde los hermanos Hermenegildo y Pablo Galeana se suman a la lucha y su bastión fue la legendaria hacienda de El Zanjón.

En su primera campaña, Morelos avanzó hacia Acapulco y al pasar por los actuales municipios de San Jerónimo y Coyuca, se incorporó a sus fuerzas Juan N. Álvarez y seis días después, el 13 de noviembre de ese año, se registró el primer enfrentamiento entre las tropas insurgentes y el Ejército realista de Luis Calatayud en el cerro del Veladero, considerado el anfiteatro del principal puerto del estado de Guerrero.

Documentos históricos refieren que el 6 de diciembre de 1810 Morelos fracasó en su intento de apoderarse del puerto de Acapulco y a partir del 5 de enero de 1811 comenzó a sitiar esa plaza estratégica del Pacífico desde el punto conocido como Paso Real de la Sabana, hoy un pueblo del mismo nombre, en la periferia con dirección a Chilpancingo.

Después, el 8 febrero del mismo año, Morelos atacó Acapulco desde el cerro de Las Iguanas, pero las fuerzas del realista Antonio Carreño rechazaron el embate con bombardeos desde el cerro de La Mira.

Actualmente, el puerto de Acapulco es considerado por la SSPC como uno de los municipios más violentos del país; después de su esplendor en la actividad turística, se convirtió en plaza estratégica del narco, donde el Cártel de Sinaloa se afincó durante el gobierno del exgobernador priista, recientemente fallecido, René Juárez Cisneros.

En mayo de 1811 Morelos se reagrupó –junto con Hermenegildo Galeana y los hermanos Leonardo, Vi´ctor, Ma´ximo, Miguel y Nicola´s Bravo– en la hacienda de Chichihualco, en la región Centro, actualmente colapsada por la confrontación armada entre grupos criminales, la cual se recrudeció en 2018 por el control de las zonas de producción de amapola y las concesiones mineras que se otorgaron durante los gobiernos de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto.

El 24 de mayo de 1811 Morelos entró a Chilpancingo y el 13 de julio del mismo año ordenó acuñar moneda de cobre en Tixtla, para preparar y consumar la toma de Chilapa, un mes después, el 16 de agosto de 1811.

Así termina la primera campaña de Morelos en la región Centro de la entidad, donde ahora los grupos delictivos de Los Ardillos y Los Tlacos protagonizan una brutal disputa por la plaza de Chilpancingo.

Mientras grupos de autodefensa donde participan niños han surgido en localidades indígenas nahuas del municipio de Chilapa, para confrontar a Los Ardillos, organización criminal que dirige la familia del actual diputado local perredista Bernardo Ortega Jiménez, indican reportes oficiales del gobierno estatal.

En noviembre de 1811 Morelos salió de Chilapa y avanzó a la región de la Montaña, donde comenzó su segunda campaña insurgente, sumando aliados como el cura de Huamuxtitlán, en la zona de la Cañada de la Montaña guerrerense.

En 1812 Morelos tomó las plazas de Izúcar y Cuautla, en el actual estado de Morelos. Entró además a Taxco y preparó desde Chilapa el asalto a Oaxaca, que se consumó el 25 de noviembre y donde participaron los insurgentes guerrerenses Nicola´s Bravo y Hermenegildo Galeana, así como Mariano Matamoros y Guadalupe Victoria.

En febrero de 1813 Morelos salió de Oaxaca rumbo al puerto de Acapulco por la ahora llamada región de la Costa Chica y comenzó su cuarta campaña. Un mes después, en marzo, nombró a Vicente Guerrero comandante militar de Ometepec.

Del 6 al 12 de abril de ese año Morelos tomó Acapulco. El comandante realista Pedro Antonio Ve´lez se refugió en el Fuerte de San Diego. Después de sitiar la guarnición, los insurgentes sometieron a los realistas el 20 de agosto. Así concluyó la cuarta campaña de Morelos.

Así es como Morelos preparó el primer Congreso de Anáhuac en Chilpancingo para el 14 de septiembre de 1813, en la iglesia de Santa María de la Asunción, para sustituir a la Junta de Zitácuaro y declarar la independencia de la América Septentrional de la corona española, donde el insurgente se definió como Siervo de la Nación.

En el mismo lugar se emitió el documento Sentimientos de la Nación y la declaratoria que reivindica los derechos humanos y elimina la esclavitud y las castas.

Para 1814 los miembros del Congreso de Anáhuac se refugian en Tlacotepec, actual municipio enclavado en la zona de la Sierra de Guerrero, ante los embates del ejército realista y comenzó la debacle de Morelos, quien fue atacado en las montañas de Pilcaya, en la zona norte de Guerrero, y posteriormente fue capturado el 5 de noviembre en el poblado de Temalaca, Puebla, por las tropas del teniente coronel Manuel de la Concha.

Los registros históricos refieren que el enfrentamiento entre los insurgentes al mando de Morelos y los realistas en Temalaca dejó un saldo de al menos 300 muertos y 30 prisioneros, que fueron trasladados a Atenango del Río, hoy Guerrero, y en ese entonces bastión realista.

Luego, Morelos fue llevado a la Ciudad de México, donde lo sometieron a un juicio militar y eclesiástico en el fortín de La Ciudadela para ser fusilado y sepultado en San Cristóbal Ecatepec el 22 de diciembre 1815.

Guerrero continuó la lucha de Morelos. Entre sus batallas más emblemáticas destacan las del 15 de septiembre y 30 de septiembre de 1818. Al frente del Regimiento de San Fernando venció al comandante del Sur, José Gabriel de Armijo, en la batalla de El Tamo, Michoacán, y en la batalla del Cerro de Barrabás, en Zirándaro.

Guerrero protagonizó enfrentamientos desde la cuenca del río Balsas hasta su desembocadura en el Océano Pacifico del lado de la región de Costa Grande y los límites con Michoacán.

El 16 de noviembre de 1820 Agustín de Iturbide salió de la Ciudad de México al sur del país para combatir a Guerrero. En diciembre de ese año, Pedro Asencio de Alquisiras, lugarteniente del caudillo de Tixtla, derrotó a los realistas en las montañas de Tlatlaya, que actualmente es territorio del Estado de México, colindante con Acapetlahuaya y Arcelia, en Guerrero, donde el grupo delictivo de La Familia Michoacana mantiene el control.

En febrero de 1821 Iturbide pactó una tregua con Guerrero y se registró el episodio histórico conocido como “el abrazo de Acatempan”, en el municipio de Teloloapan, en la zona Norte de la entidad suriana y considerado bastión actual del grupo delictivo Guerreros Unidos.

El 24 de febrero de 1821, Iturbide y Guerrero firman el Plan de Iguala, conocido también como El Plan de las Tres Garantías, donde refrendaron la independencia de México y proclamaron una religión única, la católica, así como la unión de los grupos sociales.

Hablar de Iguala en la actualidad es sinónimo de tragedia e impunidad, luego de que en septiembre de 2014 agentes del Estado, en coordinación con miembros del grupo delictivo Guerreros Unidos, atacaron y desparecieron a 43 normalistas de Ayotzinapa.

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