Acusan a los curas, pero a veces los grandes pederastas están en la familia: arzobispo de Antequera-Oaxaca

miércoles, 25 de abril de 2018
OAXACA, Oax. (apro).- A unas horas de que el purpurado Pedro Vásquez Villalobos tome posesión como el VIII Arzobispo de Antequera Oaxaca, advirtió que habrá “cero tolerancia” para los sacerdotes pederastas y dijo: “yo le pido a Dios que ninguno de nosotros los ministros, ninguno de los fieles cometamos esos delitos”. Respecto a los cuestionamientos contra el arzobispo José Luis Chávez Botello por su presunta protección a los curas pederastas, consideró: “no creo que haya encubierto, creo que los trato como debería de tratar esos casos y nosotros seguiremos en este asunto como nos lo manda la iglesia: cero tolerancia”. Luego salir del arzobispado para ver el convite del 486 aniversario de la fundación de Oaxaca y recibir parabienes por su llegada, en conferencia de prensa, lamentó que existan este tipo de casos dentro de la iglesia. Sin embargo, dijo: “se señala a los sacerdotes como si fueran los únicos pederastas y a veces en nuestra propia familia están los más grandes pederastas, el padre y el hermano, pero la mirada siempre está en el sacerdote”. Agregó: “Le pido a Dios que nosotros los sacerdotes tomemos conciencia del respeto que debemos tener a los niños, jóvenes y adultos para que no cometamos esos errores y si alguien los comete ahí están las disposiciones de la iglesia para sancionar”. Institución fracturada El diario El País resaltó en un publicación: “cuando llegue a Oaxaca, el arzobispo electo se va a encontrar con una institución fracturada por escándalos de pederastia”. Chávez Botello fue acusado por movimientos ciudadanos oaxaqueños de proteger al exsacerdote Gerardo Silvestre Hernández, condenado a 16 años de prisión por corrupción de menores. Este caso se hizo público en 2009, cuando un grupo de religiosos llevó a la arquidiócesis de Oaxaca las denuncias de abusos sexuales presuntamente cometidos por el cura Hernández contra diversos niños de comunidades indígenas, donde en aquel entonces trabajaba. De acuerdo con los religiosos que destaparon lo ocurrido, Chávez Botello fue omiso ante los relatos. Más allá de esto, inició un juicio canónico para castigar a los denunciantes. El caso ganó repercusión nacional y asociaciones ciudadanas oaxaqueñas, junto a familiares de las víctimas, exigieron la salida inmediata del arzobispo. Estas asociaciones afirman que Silvestre Hernández abusó de decenas de niños. Sin embargo, Chávez Botello rechazó las acusaciones de encubrimiento y afirmó en un comunicado difundido en enero que las investigaciones civiles no comprobaron “ninguna violación (de Silvestre Hernández), y en un solo caso, el delito fue encuadrado por la autoridad ministerial bajo el tipo penal de corrupción de menores”. Además, el antiguo arzobispo dijo que no hubo persecución contra los curas que denunciaron por primera vez el caso. Antes, el portal www.pagina3.mx publicó que un grupo de sacerdotes calificó a la Iglesia Católica como una institución “retrógrada, antievangélica y antihumanista” porque es más sancionado el que los sacerdotes incumplan con el celibato que violar niños, como lo demuestra la abierta protección de la pederastia clerical. Aunque el Papa Francisco ha manifestado que el celibato no es parte del dogma, sino una medida disciplinaria, lo que significa que puede revisarse, la realidad es que en México la Iglesia tolera que tengas una relación con una mujer y tengas tus hijos siempre y cuando no se haga público. Un grupo de sacerdotes de la Arquidiócesis de Antequera-Oaxaca accedió a hablar del tema con la condición de guardar el anonimato porque “si estás dentro del Presbiterio, una de las cosas más riesgosas, aunque no es dogma ni herejía, es hablar contra el celibato, te cortan la cabeza”. Incluso se atrevieron a mencionar que cuatro gobernadores de Oaxaca -no quisieron revelar nombres-, únicamente se limitaron a decir que uno de ellos mandó a poner cuatro ángeles en el campanario de San Juan de Dios para dejar testimonio de esa realidad. Y entre las llamadas “grandes familias” de la Vallistocracia hay descendientes de sacerdotes, como el extinto político Luis Castañeda Guzmán. Mientras que los párrocos de Cristo Rey, Apolonio Merino Hernández, y de Santiago Camotlán, Ángel Noguera Nieto, fueron suspendidos de sus funciones sacerdotales en agosto pasado por el arzobispo de Antequera-Oaxaca, José Luis Chávez Botello, por no ocultar el caso de pederastia cometido por su compañero, el padre Gerardo Silvestre Hernández. Gerardo Silvestre Hernández, expárroco de Santa María Ozolotepec, fue aprehendido el 29 de noviembre de 2013 en Tlaxiaco en cumplimiento a una orden de aprehensión librada por el Juzgado VII de lo Penal, según consta en el expediente penal 140/2013 por el delito de corrupción de personas menores de 18 años. En enero de 2014, sacerdotes de la Arquidiócesis de Antequera-Oaxaca exigieron a las autoridades eclesiásticas “extirpar de raíz el infame crimen de la pederastia que se dejó incubar en la Iglesia con su silencio cómplice”. Para ello, es necesario que las autoridades eclesiásticas encabezadas por el arzobispo José Luis Chávez Botello, pidan perdón por los casos de pederastia cometidos por el sacerdote Gerardo Silvestre Hernández, quien solo fue removido de sus parroquias. Y en julio de 2016, el catequista Lenin Moisés López Jiménez, su madre y varios feligreses encararon al vicario de pastoral de la Catedral de Oaxaca, Carlos Franco Pérez Méndez, acusado de violación agravada. El hecho provocó un enfrentamiento verbal entre los seguidores del sacerdote. “Yo afirmo que el padre Carlos Franco Pérez Méndez me violó”, sostuvo el catequista, a lo que el presbítero respondió: “¡Soy inocente de la infamia cometida contra mi persona!”. Entre gritos de “Pinche violador” y “No huyas, dame la cara”, el vicario de la Catedral –detenido el pasado viernes 15– abandonó la conferencia de prensa a la que había convocado en el Centro de Pastoral Social para “dar a conocer la verdad”.

Comentarios