Violencia de género

Karla, "oficialmente" revictimizada

Muchas mujeres son agredidas por sus parejas, pero después de denunciarlas padecen la negligencia, el ninguneo y la revictimización por parte de las autoridades. Es el caso de Karla, acosada en un refugio y que se enfrenta a las presiones de una funcionaria para que dé en adopción a sus hijos
martes, 23 de noviembre de 2021

La sociedad mexicana, y sobre todo el gobierno en sus tres niveles, sigue tolerando la violencia contra las mujeres, pese a los distintos ordenamientos legales que la sancionan. Muchas víctimas son agredidas por sus parejas, pero después de denunciarlas se enfrentan a la negligencia, el ninguneo y la revictimización por parte de las autoridades. Es el caso de Karla, una joven sudbajacaliforniana que fue acosada en un refugio y ahora se enfrenta a las presiones de una funcionaria para que dé en adopción a sus hijos.

GUADALAJARA, Jal. (Proceso).– Trasladada junto con sus dos hijos de un albergue en La Paz, Baja California Sur, al centro de atención a las mujeres y sus hijos e hijas en estancia temporal en Tlajomulco de Zúñiga, Jalisco, Karla huía de la violencia física que ejerció sobre ella su marido, pero en lugar de ayuda encontró un sistema negligente que la revictimizó hasta llevarla al umbral del suicidio.

Ahora, la titular de la Procuraduría de Protección de Niñas, Niños y Adolescente (PPNNA) del estado, Eurídice Paredes Jaramillo, pretende dar en adopción a sus dos hijos, mediante presiones y con la complacencia del Consejo Estatal para la Prevención y Atención de la Violencia Intrafamiliar (CEPAVI), a pesar de antecedentes de denuncias previas contra la funcionaria por presuntos delitos.

Como otras mujeres atendidas por estas instituciones, Karla (nombre ficticio para proteger su identidad) ha padecido de violencia sexual –por su padre y después por su marido–, así como psicológica, física, emocional y económica –de su madre– e institucional. Así llegó al centro de atención en Tlajomulco, el CAMHET.

En el sitio web del DIF Jalisco se dice que el CAMHET es “un refugio que atiende a mujeres, sus hijos e hijas, que son víctimas de violencia extrema”. Además, que “en ese espacio se da protección institucional, ayuda psicológica, asesoría jurídica”. 

Pero la joven relata a Proceso que no encontró nada de eso. Al contrario, fue acosada sexualmente por la directora del CAMHET, Andrea Delgado, y lo que vivió en el lugar la orilló a un intento de suicidio.

El último censo del Inegi –de 2016– sobre alojamientos de asistencia social, arrojó que en el país se tiene registro de 104 albergues para mujeres a los que acuden un promedio anual de 2 mil 420.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Seguridad Urbana que se realizó en el tercer trimestre de 2021 en 27 mil viviendas de 75 ciudades del país, en 7.5% de los hogares se vivió violencia. En el mismo periodo del año pasado, en plena contingencia y confinamiento por el covid, la encuesta reveló que esa proporción fue de 9%. 

La mencionada encuesta reporta que la mayoría de las mujeres agredidas en su entorno familiar viven en Zacatecas, Guanajuato, Jalisco, la Ciudad de México, el Estado de México y Quintana Roo. 

Tras interponer su denuncia ante la autoridad, las mujeres víctimas de violencia son enviadas a un albergue o a un refugio. Wendy Figueroa, directora de la Red Nacional de Refugios, A.C., menciona que en el país existen 69 refugios –aunque la cifra oficial es de 72–, que son insuficientes “dado que en México hay más de 11 mujeres asesinadas al día”. 

Este texto es un adelanto del reportaje publicado en el número 2351 de la edición impresa de Proceso, en circulación desde el 21 de noviembre de 2021.

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