Conquista de México

El uso político de las conmemoraciones

Historiadores entrevistados por Proceso, como Federico Navarrete y Carolina Figueroa, han hecho hincapié en la valentía de los tlaxcaltecas, en la idea de la “no traición” y en que entonces no había una nación mexicana.
domingo, 22 de agosto de 2021

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).– Al cuestionarle si hay un uso político en la conmemoración de los 500 años de la toma de México-Tenoch­titlán, concebida por el gobierno federal como “Resistencia indígena”, Eduardo Villegas, coordinador de Memoria Histórica y Cultural de México (MHCM), admitió:

“Si por uso político entendemos que desde nuestro presidente se interprete la historia para explicar ciertas decisiones, en ese sentido y sólo en ese sentido, hay un uso político…”

El término “resistencia indígena” fue desarrollado por Villegas en Proceso 2279; al anunciar una Comisión Presidencial para la Conmemoración de Hechos, Procesos y Personajes Históricos de México, dijo entonces que se trataría de una visión libre de derrotismos:

“Sería una narrativa asociada a las resistencias, es decir, el mundo no terminó en 1521, sino que los grupos originarios, que en muchos casos mantuvieron una resistencia a lo largo del periodo novohispano, sobreviven en muchos casos hasta nuestros días.”

A un año de esa conversación se le pregunta si acaso entre los pueblos en resistencia no están los tlaxcaltecas, dado que al cambiar el nombre de la Plaza de la Noche Triste a Noche Victoriosa, la presidenta honoraria de MHCM, Beatriz Gutiérrez Müller, se refirió a los mexicas como mexicanos, cuando –como él explica más adelante– México no existía. Tras una pausa, el filósofo respondió y remarcó también el papel de las decisiones presidenciales:

“En las reuniones no hay discusión sobre el sentido histórico de las conmemoraciones, ya vienen del mismo presidente, lo que viene es la orientación que puedan tener.”

Pues, a decir suyo, “el discurso del presidente ha tenido claridad desde hace varios meses”.

Para la del viernes 13 “se le pidió a Diego Prieto (director del INAH) que formulara diferentes alternativas al planteamiento del tema, intervino Salvador Rueda Smithers, del Museo Nacional de Historia; Felipe Ávila, director general del Instituto de Estudios Históricos de las Revoluciones de México, a historiadores expertos para no caer en ninguna invención, para saber cómo plantear de otra manera, y ya una vez que con sus respectivos equipos formularon alternativas; esto sí se discutió en la comisión de conmemoraciones, y realmente nos tomó tiempo. Hubo varios intentos que no terminaban de cuajar, de cómo hablar sobre este tema, para precisamente, sin caer en una invención o ficción histórica, darle la vuelta al asunto. Ahí es donde llegamos a esta formulación de 500 años de resistencia indígena, y simplemente enmarcar ‘2021, México-Tenochtitlán’”.

Villegas expresó a Proceso telefónicamente que a su juicio era pronto para realizar una evaluación sobre las actividades por los 500 años de resistencia, en especial porque no se ha determinado cuál actividad cerraría la conmemoración. Sin embargo, pintó un panorama luminoso:

“En términos generales, no dejo de estar impresionado por las temáticas que han coloreado el tema de las conmemoraciones. La perspectiva del presidente es más compleja que el discurso lineal. En algún momento platicamos la necesidad del presidente de utilizar el momento clave de los 200 años de Independencia para hacer un acto reflexivo hacia el pasado y pensarse como la oportunidad de ver lo que se ha hecho en pro de la libertad y la democracia en el país.”

–¿Las conmemoraciones son una revisión histórica por parte del gobierno actual?

–Sí, en el sentido de repensar y posicionar el presente a partir del pasado; no revisionista, de reescribir la historia como nos parezca; se puede interpretar en ese sentido, pero la voluntad del presidente no es esa. Con buscar interpretaciones no se está diciendo que no sucedió un acontecimiento como el 13 de agosto de 1521; lo que plantea es que cuando toman prisionero al tlatoani no fue conquista de México, eso lo aprendimos en primaria.

“El problema de la conquista es que nos subjetivamos como conquistados, como dice Octavio Paz en El Laberinto de la Soledad refiriendo a que somos los hijos de la Malinche, de la chingada. Lo que se busca es pensar qué pasó ahí y que interpretemos en ese contexto histórico. No existió la conquista de México porque no existía el país México, eran diferentes grupos confrontados entre sí con el grupo dominante, los mexicas, y en segundo lugar es que el énfasis no sea cómo llegaron los españoles y sometieron, sino que lo sucedido fue muestra de resistencia, de los grupos sometidos y de los mexicas. Quienes fueron los vencedores en ese momento lo hicieron para liberarse, eso a la larga se les revirtió y terminan perdiendo.

“El punto es resignificar ese momento desde un punto de vista positivo. No es reescribir las cosas inventándonos las cosas.”

Tlaxcaltecas

Historiadores entrevistados por Proceso, como Federico Navarrete y Carolina Figueroa, han hecho hincapié en la valentía de los tlaxcaltecas, en la idea de la “no traición” y en que entonces no había una nación mexicana.

Sin embargo, la afirmación de Villegas respecto a los tlaxcaltecas se confronta con los hechos del pasado 27 de julio durante el acto en el cual se cambió el nombre de la Plaza de la Noche Triste, en donde Gutiérrez Müller, asentó:

“Pero fue victoriosa para los mexicanos, ya lo he dicho, y este hecho histórico es el que se resarce ahora con el nombramiento de este lugar y el reconocimiento de la defensa de los héroes de 1520.”

–Usted habla del reconocimiento a otros pueblos como parte de la resistencia indígena, pero en las actividades no ha quedado claro, según el cuestionamiento hecho por algunos historiadores.

–Si hablamos de actividades, promovimos con el gobierno de Tlaxcala, la alcaldía de Iztapalapa y la ciudad de Puebla un hermanamiento con diversos actos, donde se trató de generar foros de discusión para colocar en la atención pública, a nivel muy local, el replantear su presencia y participación en la toma de México-Tenochtitlán.

–Menciona que han sido locales. ¿No ha faltado destacar el papel de los tlaxcaltecas al mismo nivel de la resistencia del pueblo mexica?

–No sé, ahora que lo menciona tal vez, de parte de nosotros como gobierno de México podría ser. Lo cierto es que también la pandemia ha limitado algunas de estas actividades, por ejemplo en Tlaxcala, que es la nueva sede de Secretaría de Cultura, que estaba en proceso de traslado, y tengo conocimiento de que se preparó una exposición sobre la participación y el sentido histórico y la contextualización para entender más, sin decir quiénes son los buenos y malos, y eso está detenido.

La tarde-noche del jueves 12, ya con la maqueta del Teocalli del Templo Mayor –35% más pequeña que la original– como ambientación en medio del Zócalo capitalino, Gutiérrez Müller acompañó a Claudia Sheinbaum, jefa de Gobierno de la Ciudad de México, en el encendido de luces festivas relativas al Día de la Independencia.

Las luces tricolores en los edificios que rodean la plaza mayor se diseñaron a propósito de los 500 años de la resistencia indígena con motivos mexicas.

A un costado de la maqueta, sobre la banqueta del Palacio del Ayuntamiento, indígenas mazahuas en su mayoría, alejados de toda conmemoración, pero sin duda muestra de resistencia, buscan una audiencia con Sheinbaum desde finales de julio pasado, para solicitarle, entre otras peticiones, espacios para vender artesanías y créditos para vivienda.

Villegas puntualizó que el gobierno federal nada tiene que ver con la maqueta colocada en el Zócalo. Aunque, según información del gobierno capitalino, se realizó con asesoría del INAH.

Moctezuma

En noviembre de 2019, a 500 años del encuentro entre el tlatoani Moctezuma y el conquistador Hernán Cortés, el antropólogo Leonel Durán Solís consideró en entrevista con Proceso que había llegado el momento de reivindicar la figura de Moctezuma Xocoyotzin, al preguntar por qué el retrato del tlatoani no está incluido en la Galería de los Presidentes Palacio Nacional…

–¿Se plantearon la posibilidad de hacerlo?

–Eso en específico no, aunque sin duda es una de esas cuestiones polémicas. Recuerdo que me compartieron el texto, lo comenté en su momento con Adriana Castillo, directora general de Patrimonio Cultural de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público; eso fue a principios de 2020. Iba a revisar el tema pero se inició todo esto del covid-19 y se quedó en el tintero. A los pocos meses el presidente planteó la creación del ‘Gobernador de Palacio Nacional’, pero por razones que escapan a nuestro control aún no hay un nombramiento y no se ha podido mover ese tema.

–Se ha cuestionado el uso político de las conmemoraciones en este gobierno.

–Si por uso político entendemos acomodar las fechas históricas a conveniencia, pues no. Si por uso político entendemos el que desde nuestro presidente se interprete la historia para explicar ciertas decisiones, en ese sentido y sólo en ese sentido hay un uso político, por ejemplo voltear a ver a Vicente Guerrero y no a Iturbide, a José María Morelos y no a José María Calleja, pues ¿por qué recordamos a Miguel Hidalgo pero no a los virreyes?, ¿hay un uso político ahí? Sí, porque entendemos la historia de una manera.

“Cuando dicen, ‘es que el presidente está usando de cierta manera la historia’, son fechas que no inventa, se busca que sean significativas, que no reiteren la discriminación o el sentimiento de inferioridad.”

–¿Ayudan en algo las conmemoraciones a los pueblos originarios? Porque persiste la discriminación y el ninguneo más allá de los actos oficiales o conmemorativos.

–Las conmemoraciones no son la solución, no van a resolver este tema, pero apuntan a esa dirección.  

Reportaje publicado el 15 de agosto en la edición 2337 de la revista Proceso cuya edición digital puede adquirir en este enlace.

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