Teatro

Teatro en el Cervantino (1)

En el inicio del Cervantino presencial nos encontramos con dos obras: Juguetes rotos (España/Argentina), escrita y dirigida por Carolina Román, y Cayendo con Victoriano (Asociación Coahuilense de Teatristas); Coahuila es el estado invitado.
martes, 26 de octubre de 2021

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- El regreso del Festival Cervantino de manera presencial se está realizando aunque con muchas limitaciones, tanto por la reducción de presupuesto como por la de espacios. Espacios como el Auditorio y el Teatro Cervantes –enfocados a las artes escénicas– ya no están, y para teatro nos quedamos con el Teatro Principal y la Plaza San Fernando.

A su vez, el teatro para niños ha quedado casi inexistente. Los conciertos musicales en la Alhóndiga han sido de lo más sobresaliente y también un par de exposiciones.

En el inicio del Cervantino presencial, porque también ha habido una parte de transmisión virtual, como el Proyecto Ruelas, nos encontramos con dos obras: Juguetes rotos (España/Argentina), escrita y dirigida por Carolina Román, y Cayendo con Victoriano (Asociación Coahuilense de Teatristas); Coahuila es el estado invitado.

Juguetes rotos es una pieza ubicada en los sesenta y setenta durante la represión de la España franquista; el mundo “trans” en el que observamos la evolución de uno de los personajes, y de la violencia ejercida hacia los transexuales; muy abierta y burda en ese tiempo, pero claramente observable en nuestro presente.

La autora muestra con profundidad los acontecimientos que definen la vida de los personajes, y con pinceladas fragmentadas de momentos cruciales en la vida de Mario (interpretado por Nacho Guerreros) y de Doring (por Kike Guaza), da un panorama veraz del universo de la transexualidad. Los actores, con caracterizaciones espléndidas, se mueven en un espacio diseñado por Alessio­ Meloni, retomando la historia de Mario, cuyo refugio en la infancia en su pueblo era un palomar. Las jaulas son iluminadas desde diferentes puntos, propiciando un juego de dimensionalidad en donde las escenas que se suceden atrás o frente a ellas y los personajes,­ transitan de un lado a otro. La metáfora del encierro salta a la vista, y el final liberador es a la vez doloroso. Sin embargo la sonorización es deficiente y obvia, con carencias técnicas para ubicar de dónde proviene el sonido y cómo se mueve en el espacio.

En Juguetes rotos los personajes cubren dos partes de los procesos de la transexualidad. Desde la vida de un ser humillado en su pueblo –que poco a poco va cobrando conciencia y asumiendo su identidad–, hasta la de un “trans” que explora abiertamente su sexualidad y que vive la enfermedad y la brutalidad del poder represor.

Cayendo con Victoriano, de LEGOM, es una obra que la Asociación Coahuilense de Teatristas llevó a escena en 2015 y que retoma ahora.. Escrita en 2009, aborda con humor e ironía el poder de Victoriano Huerta en su periodo presidencial de 18 meses. Es Huerta el que despotrica, es cínico y habla abiertamente de chanchullos, como los que hace con el poeta Salvador Díaz Mirón, periodista y director del periódico El Imparcial, que recibía un chayote mensual para tener contento al dictador.

La perspectiva del autor y del director Gustavo García radica en su relación con los representantes del gobierno norteamericano, en este caso el encargado del despacho en la embajada, Nelson O’Shaughnessy, a cuyo actor Jesús Cervantes no le queda el papel. La esposa está bien interpretada por Mónica Almanza, y narra fragmentos de la historia aunque no juegue dramáticamente en nada; y el poeta es interpretado, un tanto exagerado, por el mismo director. La actuación de Juan Antonio Villarreal en el papel de Victoriano Huerta es sobresaliente y nos llega a transmitir el cinismo y la autoridad que ejercía sobre los demás. Cayendo con Victoriano es una buena obra que nos cuenta con desenfado el después de la Decena Trágica.

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