El susurro de la mujer ballena, de Alonso Cueto

lunes, 16 de julio de 2007
México, D F, 16 de julio (apro)- La amistad, la intimidad y los reproches juegan un papel preponderante en El susurro de la mujer ballena, la novela finalista del premio Planeta-Casamérica de Narrativa Iberoamericana 2007, del escritor peruano Alonso Cueto Originalmente titulada "Reencuentro con Rebeca", la obra de Cueto aborda el mundo femenino a través de dos mujeres que se encuentran de nuevo después de haber sido amigas en la adolescencia Esta narrativa de "Ediciones Planeta", dice en su presentación, más que un susurro rodea una serie de situaciones que involucran los recuerdos, las culpabilidades y un juego psicológico, que por tiempos bordea la paranoia entre los dos personajes principales: Verónica, una mujer guapa, inteligente y casada, que goza de una vida llena de satisfacciones, y Rebeca, la "mujer ballena", quien en el presente parece saber demasiado sobre la vida actual de su antigua compañera de escuela Y es que, según unas líneas de El susurro de la mujer ballena, "el pasado es un agente inspector Sus emboscadas son periódicas, repentinas" y eso es lo que le sucede a Verónica, quien después de un fugaz, pero relevante encuentro con Rebeca, se da cuenta que empieza a encontrarla en su vida diaria casi de manera insistente, situación que, lejos de agradarle, le empieza a inquietar Lo que esa "amiga" le trae a su existencia, no es sólo malos recuerdos y reproches, sino una reflexión de su vida actual En esta novela, de 20 capítulos y 259 páginas, Cueto expone que las mujeres "tienen un mundo interior más rico y complejo que el de los hombres Es decir, la vida ocurre en su intimidad" Y así es como transcurre la obra, con un juego de recuerdos de los años escolares y la amistad que unía a los personajes de esta edición, dos mujeres adultas con un sinfin de ideas "No sé si es una regla general o un patrón, pero en el mundo femenino hay un cuidado extremo por los detalles, hechos cotidianos, rutinarios Es decir, una meticulosidad que el hombre no tiene", dice La portada del libro, una ilustración del pintor francés Camille Bombois, llamada Nude on a divan, acompaña a la novela del peruano en una obra fiel a la imaginación del autor Cueto, originario de Lima, tiene en su haber una decena de textos de narrativa entre cuentos y novelas, como La batalla del pasado (1983); Grandes miradas (2003), la cual fue llevada al cine por Francisco Lombardi con el título de Mariposa Negra, y La hora Azul, con la que obtuvo el Premio Herralde 2005, entre otras A continuación se extiende un fragmento de El susurro de la mujer ballena: "Me parece que la aparición de Rebeca en mi rutina ha sido como la irrupción del desorden de la vida, Antes, al cruzarme con gente como ella, siempre había buscado pasar por un puente que no me obligara a mirarlas, un puente cubierto de paredes negras, para cruzar al otro lado Si alguien me amenazaba con su torpeza o con su afecto, había buscado el refugio de mi supuesta dignidad, el refugio de mi temor y mi prudencia Y mi elegancia, por supuesto Siempre, siempre mi elegancia o mi belleza, no sé, todavía pensando en mi belleza Apartarme de las personas vulgares o de las torpes o de las necesitadas Siempre Pero un día todas me habían alcanzado Habían regresado a mí bajo la forma de Rebeca Se habían confabulado para enfrentarme al abismo en los ojos que no me había atrevido a mirar de frente Para detenerme a la mitad del puente, a mirar hacia atrás y hacia abajo Y ahora?"

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