Calderón revira a Espino: "Ingenuos" quienes piden cancelar guerra contra el narco

martes, 8 de diciembre de 2009

MÉXICO, DF, 8 de diciembre (apro).- El presidente Felipe Calderón tachó de “ingenuas” las voces que han pedido que el gobierno federal se retire de la guerra contra la delincuencia organizada, como si ese tipo de problemas –extorsión, secuestro o el propio narcotráfico-- se pudieran solucionar “por arte de magia”.
En la entrega del Premio Nacional de Derechos Humanos 2009, evento que se llevó a cabo en Los Pinos, Calderón hizo esa definición cuando destacaba los problemas por los que pasan algunas familias cuando regresan de Estados Unidos en esta época decembrina.
“Es una pena, es una tragedia diría yo, que ahora las mayores formas de abuso contra los migrantes que entran a México son, en mi opinión, provenientes de criminales, de bandas organizadas, de traficantes, lo mismo de personas, que de armas y que de drogas”, enfatizó.
Incluso comentó que los delincuentes no dudan en pedir dinero a los familiares de los migrantes a cambio de liberarlos en unas horas.     
“Lo mismo en Tapachula, en Chiapas, que en todo el trayecto por Oaxaca o Veracruz, que su llegada a Reynosa o Ciudad Juárez. Estos problemas de criminalidad abusiva sobre la gente sólo se pueden resolver cuando hay una determinación firme de la sociedad o del gobierno”, advirtió.
Apenas ayer, el exlíder nacional del PAN, Manuel Espino, exigió a Calderón poner fin a la guerra contra el narco:
“Es vital que muestre esa misma valentía que mostró para iniciar la guerra contra el crimen organizado, pero ahora para terminarla. Si en la aurora de su sexenio se distinguió por ser un presidente de guerra, ahora que inicia el ocaso nos urge que sea un presidente de paz y que así se le recuerde”, exhortó Espino en una misiva.
Durante el acto organizado hoy en Los Pinos, Enrique Morones Careaga recibió el Premio Nacional de los Derechos Humanos por su trabajo en la frontera norte, específicamente, con los migrantes.
Sobre este personaje, Calderón comentó que desde hace tiempo se quedó impresionado por su labor para que la gente no muera de hambre o de sed cuando llega a Estados Unidos buscando empleos.
“Se calcula que mueren al año más de 400 personas tratando de cruzar la frontera, muchos, pero varias veces más que todos los que murieron en los años en que duró la construcción del Muro de Berlín”, sentenció el Ejecutivo.