Teatro Corsario

viernes, 24 de diciembre de 2010

MÉXICO, DF, 24 de diciembre (apro).- Del 6 al 10 de diciembre pasado estuvo presente en la Ciudad de México la compañía española Teatro Corsario, una de las más prestigiadas de la península ibérica que desafortunadamente regresó a su tierra natal para atestiguar la muerte de su director y fundador, Fernando Urdiales (Valladolid, 1951), fallecido el 12 de diciembre en un hospital de la capital vallisoletana.

Precisamente Fernando Urdiales, quien comenzó su actividad teatral como actor en los años setenta, colaborando con el grupo de la Universidad y posteriormente con el Corral de Comedias, con Teloncillo y con el Teatro Estable de Valladolid, fue el creador y director de uno de los espectáculos que Teatro Corsario presentó en México: La barraca de Colón, obra ganadora del Premio al Mejor Espectáculo de Sala de la Feria de Teatro en Castilla y León (2006) y del Premio Max Revelación (2007).

Se trata de una lúdica sátira, en tono fársico, en torno a la figura histórica del “descubridor de América”: Cristóbal Colón. Las acciones se ubican en las barracas de feria, donde una “troupe” de artistas de circo y variedades representa la vida del almirante genovés para ofrecer su particular visión de este controvertido personaje.

La imagen estatuaria de Cristóbal Colón es trasladada a un ámbito mucho más terrenal, con una visión irreverente, lejana de la historia oficial, para reflejar el entorno económico, político, religioso, cultural y social que rodeó a la aventura del mítico Colón, que terminó siendo, como señala el programa, un “engañador engañado”.

Pero más allá de los cuestionamientos de carácter histórico, La barraca de Colón es fundamentalmente un gran divertimento escénico que pone de manifiesto la gran versatilidad de los integrantes de Teatro Corsario.

Es un espectáculo pleno de color, alegría y humor –por momentos muy negro--, en el que esparcimiento y reflexión se combinan en forma equilibrada. Marionetas y actores (característica distintiva de la compañía) conviven en esta puesta en escena rica en imágenes y en personajes circenses extravagantes, casi ridículos, pero muy divertidos.

Los integrantes de Teatro Corsario cantan, bailan, tocan instrumentos musicales, se contorsionan, manipulan muñecos para crear un espectáculo muy completo en el que el “descubridor” de América pasa a ser uno más de los miembros de esta comparsa que, de alguna manera, sintetiza los absurdos de la existencia.

De esta forma, unos días antes de la muerte de su fundador, Teatro Corsario se encontraba dando funciones en México. Qué mejor forma de rendir homenaje a un hombre de teatro, Premio Castilla y León de las Artes en 2004, especializado en teatro clásico del siglo de Oro Español, de lo cual dejó grandes testimonios con su compañía, a través de montajes de obras como El Gran Teatro del Mundo, La Vida es Sueño y El Caballero de Olmedo, entre muchas otras.

En La barraca de Colón las actuaciones están a cargo de Jaime Rodríguez, Jesús Peña, Rubén Pérez, Julio Lázaro, Rosa Manzano, Javier Semprún, Borja Semprún, Luis Miguel García, Alberto Mateo, Cristina Calleja, Mercedes Saiz, Teresa Lázaro, Javier González y Sergio Martín Reques.

Descanse en paz Fernando Urdiales y larga vida al Teatro Corsario.

 

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