Bandas de 'chupaductos” ahora asaltan trenes en Puebla

martes, 3 de octubre de 2017
PUEBLA, Pue. (apro).- Con la participación de familias enteras de la región de los municipios de Cañada de Morelos y Esperanza, las bandas de los llamados huachicoleros han diversificado sus actividades delictivas para dedicarse ahora al robo de trenes, confirmaron autoridades locales. En los últimos meses, los operativos del Ejército y de la Armada, así como la reducción del combustible circulante en los ductos de Pemex, han mermado las posibilidades de actuación de los llamados “chupaductos”, pero estos mismos grupos delictivos han organizado a decenas de pobladores para llevar a cabo el asalto de trenes. En los últimos cuatro días, el ferrocarril de Ferrosur ha sido asaltado en dos ocasiones en la misma zona del municipio de Cañada de Morelos, y en ambas ocasiones el modus operandi fue el mismo. Grupos que usan armas de alto calibre colocan barricadas para obligar la detención del tren, mientras que al menos cien personas, entre las cuales se encuentra señoras y niños, abordan los vagones y extraen la mercancía que transportan. Para trasladar el botín, estos grupos organizados usan desde decenas de camionetas, hasta tráileres y camiones. Según pobladores de la zona, los grupos dedicados al robo de combustible han puesto reglas para este otro tipo de actividad ilícita que consiste en cobrar cuotas a los lugareños para permitirles su participación en el botín, a la vez que sirven como “escudo humano” y dificultan la respuesta de los guardias de seguridad del tren al ser un ataque tumultuario. La mercancía robada puede ser desde semillas, granos, aparatos electrodomésticos, maquillajes, abarrotes, vinos y licores, hasta autopartes y llantas de vehículos. Esta misma estrategia ya había sido detectada en el mismo robo de hidrocarburos, pues igual los llamados huachicoleros provocaban una fuga en ductos que dejaban correr hasta que se convertía en una “alberca”. Según el gobierno estatal, las bandas delictivas cobraban una cuota a cada familia que acudía al lugar, incluidas mujeres y niños, para llevarse el combustible en tinas y tambos, aun frente a elementos policiacos y del Ejército. Luego, los mismos huachicoleros pasaban casa por casa para comprar a esas familias el hidrocarburo robado y burlar de esta forma los operativos de vigilancia en los ductos. A partir de julio de este año, Pemex determinó limitar el envío de combustible por el poliducto que va de Minatitlán a la Ciudad de México, como una estrategia para abatir las tomas clandestinas, derrames y explosiones que proliferaron en Puebla. A esto se sumaron los operativos del Ejército y de la Marina en el llamado “Triángulo Rojo” para atacar este delito. Según el Reporte Trimestral de Seguridad en el Sistema Ferroviario Mexicano, emitido por la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), de tres asaltos a trenes que se cometieron en Puebla el primer semestre de este año, este delito se disparó a 26 en el segundo semestre. Lourdes Aranda, directora de Relaciones Gubernamentales de Ferromex y Ferrosur, señaló que a partir de que controla las actividades de los huachicoleros, la actividad delictiva de la región se desvió al robo de trenes. También indicó que, en el tramo de Puebla, la situación está “fuera de control” por la participación de decenas de personas que de manera coordinada ya tienen una forma de operar que limita las posibilidades de que el personal de seguridad del tren pueda impedir el atraco. Aranda consideró que incluso existe el riesgo de un accidente fatal, pues muchos de estos vagones transportan materiales explosivos, por lo que dijo que la empresa requiere el apoyo de autoridades estatales y federales para detener esta ola delictiva. Apenas el 6 de septiembre se registró uno de los robos más cuantiosos a trenes en este país, luego de que este tipo de bandas se llevó 900 toneladas de maíz y de soya que eran transportadas en 37 vagones y cuyo valor fue estimado en 5 millones de pesos. En esa ocasión, el asalto se cometió a la altura del kilómetro 251, en el municipio de Cañada Morelos, donde sujetos que se transportaban en más de veinte camionetas bloquearon las vías y se enfrentaron a balazos a los operadores de Ferrosur. Según las autoridades, la actuación violenta de los grupos armados que asaltan trenes en Puebla llega incluso al secuestro e incomunicación de la tripulación por varias horas, hasta que logran saquear el cargamento.

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