UIF

Las claves del nombramiento de Pablo Gómez en la UIF: lealtad y confianza del presidente

Economista de trayectoria parlamentaria, ha detonado críticas desde distintos sectores por su perfil.
martes, 16 de noviembre de 2021

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Órgano técnico que este sexenio adquirió relevancia política, la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) sufrió su primer cambio con el arribo de Pablo Gómez al relevo de Santiago Nieto Castillo, quien dimitió tras la polémica desatada por su boda en Guatemala.

Pablo Gómez tiene una carrera destacadamente legislativa, pues ha sido cinco veces diputado federal (1979-82, 1988-99, 1997-2000, 2003-06 y 2018-21), asambleísta del Distrito Federal (1991-94) y senador (2006-12).

Desde la bancada del PAN, por ejemplo, el diputado Jorge Triana considera que Gómez carece de experiencia administrativa, ejecutiva y de investigación, pues ha sido legislador toda su vida; en tanto, asegura que su lealtad incondicional al presidente López Obrador politizará aun más el trabajo de la UIF.

Gómez ha rechazado ese tipo de consideraciones, así como el uso personal para vendettas de su nuevo cargo. Su propósito, ha dicho, es “desmantelar al Estado corrupto”.

Creada en 2004, la UIF realiza rastreos de información principalmente en el sistema financiero y, al encontrar elementos, tiene capacidad jurídica para iniciar procedimientos de congelamiento de cuentas, así como de presentar denuncias ante la Fiscalía General de la República, donde las investigaciones se amplían a fin de ser judicializadas. Esto es que, básicamente, es un coadyuvante para identificar operaciones de lavado y financiamiento a actividades ilícitas como el terrorismo.

Hasta 2019 la UIF fue una entidad de bajo perfil. El sexenio pasado, su titular fue Alberto Bazbaz, el exprocurador de justicia mexiquense. Cercano a Enrique Peña Nieto, Bazbaz dejó el cargo para asumir la titularidad del Centro de Información y Seguridad Nacional, sustituido por Orlando Suárez López, un economista cuya carrera se desarrolló principalmente en la UIF.

Con el triunfo del gobierno de López Obrador, Nieto fue anunciado al cargo. Su antecedente: fue destituido como fiscal especial para la Atención de Delitos Electorales, tras indagar los casos de César Duarte como gobernador de Chihuahua respecto de las elecciones de 2015-2016, así como el del financiamiento de Odebrecht a la campaña de Enrique Peña Nieto en 2012, por el cual habría recibido presiones de Emilio Lozoya.

Así, del abogado penalista Bazbaz, el cargo pasó al economista Suárez López, volvió a un abogado, Nieto Castillo, y, finalmente, quedó en manos de Pablo Gómez, un economista de trayectoria parlamentaria que detonó críticas desde distintos sectores por su perfil.

Luego de evadir el tema, finalmente López Obrador defendió la designación subrayando la confianza que tiene en Pablo Gómez, sobre quien dijo, “ha resistido todas las tentaciones”.

Líder estudiantil

Gómez fue dirigente de las Juventudes Comunistas en los sesenta, pero fue como estudiante de la Escuela Nacional de Economía en la UNAM que se involucró en el Movimiento Estudiantil de 1968, por lo que sería detenido en la Plaza de las Tres Culturas el 2 de octubre de aquel año durante la operación y masacre de estudiantes, que hasta ahora sigue impune.

Durante casi tres años permaneció en prisión; ya liberado en 1971 se asimiló rápido a la organización de la marcha del 10 de junio de ese año, la primera desde la masacre estudiantil, que terminaría en una nueva represión.

Para 1979, inmerso ya en la dirigencia nacional del Partido Comunista Mexicano, Gómez fue uno de los primeros legisladores surgidos de la “reforma política” que impulsó Jesús Reyes Heroles. Transitó luego al replanteamiento del partido como Socialista Unificado de México (PSUM) y después se convertiría en uno de los fundadores del PRD.

Como legislador perredista, Gómez Álvarez siguió una agenda cuyos temas transcurrieron paralelamente con los que históricamente ha sostenido el presidente López Obrador: denuncias por el “fraude electoral de 1988”, abrir la lista de beneficiarios del Fobaproa y reducir el exceso en gastos de los presidentes, con la eliminación de la llamada “caja chica”.

Además, fue quien redactó la disposición para evitar que los servidores públicos ganen más que el presidente de la República que, como otros aspectos de su trayectoria, fueron destacados por López Obrador el 11 de noviembre, admitiendo la autoría de ese criterio que le ha mantenido confrontado con organismos autónomos y con el Poder Judicial desde que inició el actual sexenio.

Los desafueros y 2024

Hasta agosto pasado Gómez se desempeñó como diputado federal, destacándose en la presidencia de la Sección Instructora, el órgano de acusación de la Cámara de Diputados para aquellos casos de responsabilidad política y penal de algún servidor público y de elección popular que sea susceptible de enfrentar la justicia desprovisto del fuero constitucional.

En ese ejercicio pasaron diversos casos de alto perfil, como el del gobernador tamaulipeco Francisco Javier García Cabeza de Vaca, que actualmente sigue bajo investigación en la UIF.

Además, llevó los casos de legisladores del movimiento lopezobradorista, como el de pederastia del morenista poblano Saúl Huerta y el del petista Mauricio Toledo, estos dos últimos iniciados por indagatorias de la fiscalía capitalina que, sobre todo en el segundo caso, motivaron señalamientos de los líderes del PT por supuestas vanganzas políticas instigadas por el gobierno de Claudia Sheinbaum.

Capitalino de origen, Gómez quiso ser jefe de Gobierno en el año 2000, pero resultó derrotado en la interna perredista por López Obrador, quien, no obstante los reclamos de Gómez por el origen tabasqueño del hoy presidente, terminó cerrando filas para aquella elección, lo que no ocurriría seis años después, cuando disputó la postulación a Marcelo Ebrard, quien asumió la candidatura no obstante sus reclamos.

En las elecciones recientes, Gómez perdió su reelección como diputado ante Gabriel Quadri, cerrando así su más reciente periodo como legislador, quedando fuera del gobierno de la llamada “Cuarta Transformación”, hasta el pasado lunes 8.

Sin embargo, al asumir la UIF, se robustece la presencia de un grupo político-familiar originado en las lides universitarias, los movimientos estudiantiles de 1968 y 1971, así como en el Partido Comunista Mexicano y el PSUM.

En el sector Hacienda-Banco de México, su exesposa Elvira Concheiro Bórquez es la tesorera federal, cargo en el que sucedió a su sobrina política, Galia Borja Gómez, hija de María Cristina Gómez, hermana de Pablo Gómez, quien es ahora subgobernadora del Banco de México. En tanto, el excuñado del nuevo titular de la UIF, Luciano Concheiro Bórquez, es subsecretario de Educación.   

Texto publicado en el número 2350 de la edición impresa de Proceso, en circulación desde el 14 de noviembre de 2021.

Comentarios