Guanajuato

Niegan indemnización a deudos de trabajadores muertos por fuga de ácido en León

El Sistema de Agua Potable y Alcantarillado de León se ha negado a pagar las indemnizaciones a los deudos de cinco trabajadores que fallecieron tras el derrame de ácido sulfhídrico del 13 de noviembre.
domingo, 6 de diciembre de 2020

LEÓN, Gto., (apro).- El Sistema de Agua Potable y Alcantarillado de León -Sapal- no ha aclarado la forma en que se detonó el derrame de ácido sulfhídrico que causó la muerte de cinco trabajadores en la planta de tratamiento el 13 de noviembre, pero tampoco ha cumplido con el pago de indemnizaciones por este accidente de trabajo a los deudos de las víctimas, denunciaron algunos de los familiares.

Además, mostraron capturas de pantalla en las que se ve que al menos uno de los trabajadores había reportado problemas de fugas a sus superiores del organismo operador, por lo menos dos días antes del percance que costó cinco vidas humanas y la de un perro que se encontraba en el lugar.

Luis Ángel Briseño Rangel, hermano de Víctor Briseño -una de las cinco víctimas de la fuga de ácido ocurrida en esta ciudad- dijo que fue hasta después de 20 días de la muerte de Víctor en el módulo de desbaste de la planta de tratamiento cuando representantes de SAPAL se acercaron a la familia, pero únicamente para ofrecer un finiquito, sin que mencionaran u ofrecieran la indemnización que correspondería por el accidente laboral.

SAPAL ofreció pagar la indemnización constitucional por la terminación de la relación laboral, la prima de antigüedad, partes proporcionales de vacaciones, aguinaldos y prima vacacional y el fondo de ahorro.

“Entonces, nosotros nos negamos a firmar porque cuando les dije 'está bien, esta es la parte de su finiquito, ¿cuánto será la indemnización por riesgo de trabajo?' Dijeron 'Pues ahí está incluida'”, expuso Luis Ángel.

Ello, a pesar de que, en un comunicado difundido desde el día siguiente del accidente, el organismo ofreció brindar a las familias “todo nuestro apoyo y el acompañamiento que sea necesario”.

"No hay ningún tema de indemnización por riesgo de trabajo que sucedió, que es más que claro que fue realizando sus actividades de trabajo en horario laboral, dentro de la empresa", dijo el hermano de Víctor, quien tenía más de seis años trabajando en SAPAL.

Era ingeniero en tecnología ambiental por la Universidad Tecnológica de León, y había ingresado al organismo operador del agua leonés desde un año previo a concluir sus estudios.

Junto con otros cuatro trabajadores, la noche del 13 de noviembre se encontraba en el módulo de desbaste cuando se produjo lo que posteriormente SAPAL definió como “una alta concentración de gases tóxicos en un área abierta”, alrededor de las nueve de la noche.

Cuando llegaron corporaciones de emergencia, encontraron a los cinco trabajadores -entre ellos Víctor Briseño- y al perro que estaba con ellos, todos sin vida.

A la viuda de Omar Ignacio -otro de los trabajadores-, quien está embarazada, le ofrecieron 32 mil pesos como finiquito.

Advirtieron sobre desperfectos

"Es más que claro que es un accidente laboral”, señaló Luis Ángel Briseño en declaraciones hechas el sábado 5 de diciembre, cuando informó que apenas el jueves la familia fue contactada por representantes de SAPAL.

El hermano de Víctor refirió que hubo reportes desde el lunes 9 -previos al día del accidente- por parte de uno de sus compañeros.

Todavía el 11 de noviembre, su hermano reportó que un proveedor se presentó en el módulo de desbaste para hacer una reparación y vio que había instalaciones ya en mal estado. “No se hizo más, ni siquiera se tomó una decisión”, agregó.

Y todavía más: según esta denuncia, SAPAL precisó en el reporte del accidente que hizo al Instituto Mexicano del Seguro Social que “el trabajador al transitar al aire libre, pierde el control, se desvanece y ocasiona su muerte”, con lo que, dijo el hermano de la víctima, “pues la planta debería de estar cerrada…porque tú mismo estás diciéndome que la gente de ir caminando se cae y se muere. Esa planta debería de estar clausurada”.

A las familias de los cinco fallecidos, ningún directivo de SAPAL se ha acercado para informarles sobre la causa del mismo, o los avances de alguna investigación al respecto.       

“Son 22 días y no tenemos la mecánica del accidente. El peritaje del Ministerio Público nada más lo que cómo entraron a la planta, a qué olía, qué había al lado, cómo quedaron los cuerpos -se quejó Luis Ángel Briseño-. En el caso de mi hermano ponen en un reporte que traía camisa roja, con logo de SAPAL, pantalón de mezclilla. Pero discúlpenme, eso a mí no me sirve de nada para determinar cuál fue su causa de muerte".

Por ello, hizo también un llamado a la Secretaría del Trabajo y Previsión Social y a Protección civil para que inspeccionen la planta de tratamiento y el módulo de desbaste “para que garanticen que las condiciones que SAPAL está dando a sus empleados son las correctas”.

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